La posible aplicación de
cuarentena domiciliaria para
contactos del hantavirus está siendo evaluada por el Ministerio de Sanidad en el marco del desarrollo de nuevos protocolos aún en debate. En este contexto, María João Félix, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), ha explicado en
Redacción Médica qué medidas podrían aplicarse en caso de que se autorice el aislamiento en el hogar y
bajo qué condiciones debería realizarse.
Y es que la transmisión del hantavirus se produce principalmente por "
contacto directo, estrecho y prolongado entre personas", especialmente a través de fluidos corporales como pueden ser la saliva o sangre, además de posibles gotículas en situaciones de proximidad. La presidenta de la sociedad científica también ha indicado que
la carga viral influye en la capacidad de transmisión: "No es lo mismo una fase inicial que una fase avanzada de la enfermedad, donde la carga viral es mucho mayor". Este dato es importante porque las cuarentenas domiciliarias se contemplan principalmente en contactos de bajo riesgo o en los últimos días del periodo de seguimiento, cuando la probabilidad de transmisión sería menor si no se han desarrollado síntomas compatibles.
Criterios para el aislamiento domiciliario y seguimiento
Por estos motivos, la sociedad científica recomienda varias medidas de prevención en caso de cuarentena domiciliaria, entre ellas el "lavado de manos, distancia física, ventilación de estancias y
uso de mascarilla si se convive con otras personas", además de la prohibición de compartir objetos comunes. "Es importante no compartir comida, vasos ni utensilios", ha afirmado.
Aparte, ha señalado que la evidencia científica aún está en evolución y que existen investigaciones que "hablan del
sudor" como posible vía de transmisión, por lo que ha considerado prudente evitar también el
intercambio de ropa o textiles personales durante el aislamiento. Igualmente, Félix ha añadido que durante el periodo de aislamiento deben evitarse también "los
eventos sociales o cualquier tipo de aglomeración", con el objetivo de reducir al máximo las posibilidades de contacto estrecho con otras personas fuera del entorno domiciliario.
En relación con las vías de transmisión, ha explicado que el aislamiento en casa solo sería recomendable en casos considerados de bajo riesgo, como "personas asintomáticas o con pruebas iniciales negativas". Asimismo, ha subrayado que "no todos los entornos domésticos son adecuados" para este tipo de aislamiento, especialmente en zonas rurales o en áreas con difícil acceso a servicios sanitarios, donde la capacidad de respuesta ante un empeoramiento clínico "puede verse limitada".
Así, señala que el seguimiento de los contactos en aislamiento domiciliario debería realizarse en contacto continuo con los servicios sanitarios, incluyendo "el control de la temperatura una o dos veces al día". "El objetivo es pillar los síntomas muy al inicio y poder trasladarlos al centro médico", ha explicado, destacando la importancia de la detección precoz debido a la posible evolución rápida de la enfermedad: "La principal preocupación no es tanto la transmisibilidad como la rápida evolución clínica de los casos graves".
Evolución clínica, diagnóstico y papel de las autoridades
La experta ha recordado que "
no existe un tratamiento específico" para el hantavirus, por lo que el manejo es "la terpia de soporte clínico" y, si los síntomas se vuelven graves, el "ingreso en UCI". En este sentido, ha explicado que la hospitalización responde principalmente a la necesidad de
monitorizar la evolución rápida de la enfermedad y proporcionar soporte respiratorio o intensivo en caso de empeoramiento clínico.
Entre los signos de alarma ha mencionado "fiebre, malestar general, tos, dolor muscular y síntomas gastrointestinales", pero ha querido
diferenciar entre sospecha y caso confirmado, recordando que los síntomas iniciales del hantavirus son muy inespecíficos y pueden confundirse con procesos gripales o gastrointestinales. "Tener síntomas no es lo mismo que ser un caso", ha advertido, insistiendo en la necesidad de
confirmar la infección mediante PCR y serología
Aun así, ha recordado que el hantavirus
presenta una transmisibilidad muy inferior a enfermedades como el sarampión o la Covid-19. "El sarampión tiene un número reproductivo de 12 a 18 y la variante Ómicron llegó a cifras similares, mientras que el hantavirus Andes normalmente está por debajo de 1", ha explicado, subrayando que no se trata de un virus especialmente contagioso
en comparación con otros patógenos respiratorios.
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