Tras años de preparación, muchos médicos están a punto de iniciar su etapa como
especialistas en formación en el
Sistema Nacional de Salud (SNS). Aunque aún no hay una fecha oficial, si se repite el calendario de 2025, está previsto que la incorporación de los residentes a sus respectivos servicios se produzca a lo largo del mes de junio.
Pese a que para la mayoría esto supone cumplir el sueño de toda una vida, el
inicio de la residencia suele venir acompañado de dificultades. El miedo, la ansiedad y las dudas suelen marcar los primeros compases de esta etapa. Todo lleva un proceso de adaptación y el camino no siempre es sencillo. De ello habló
Eduardo Oliver, residente de segundo año, en las jornadas
PostMIR de CTO. Él está cursando la especialidad de
Medicina Interna y quiso poner el foco en una de las experiencias más exigentes para los especialistas en formación: las
guardias en Urgencias, a las que define como una auténtica
“maratón emocional”.
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Eduardo Oliver, residente de Medicina Interna en las jornadas PostMIR de CTO.
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Cómo es vivir una guardia de Urgencias como R1
El impacto de las
primeras guardias en Urgencias es total. Así lo relata Oliver, quien reconoce que el golpe es intenso tanto en el plano académico como en el personal. “Son muchas horas trabajando, muchos pacientes diferentes y
tienes que empezar de cero con cada uno que llega”, explica.
Aun así, insiste en la importancia d
e no perder de vista al paciente. Para ellos, es la primera vez que consultan por ese problema concreto y, en muchos casos, la
primera toma de contacto con el especialista. Por eso, es responsabilidad del médico hacer lo más llevadero posible ese encuentro inicial. “Tú ya has visto a varias personas, por lo que tienes que
estar preparado tanto emocional como académicamente”, afirma.
En Urgencias confluyen múltiples factores que pueden dificultar la adaptación. Desde la experiencia de Oliver, el ritmo de trabajo, l
a presión asistencial, la elevada carga de pacientes y el cambio constante de tareas son algunos de los condicionantes más evidentes. Sin embargo, hay uno que destaca por encima del resto:
la falta de sueño. “Lo que más cuesta, sobre todo, es aguantar despierto”, concluye.
Qué se espera de un R1 en una guardia de Urgencias
Conviene recordar que el R1 está lejos de ser el máximo responsable de l
a sala de Urgencias. Por eso, tener claro qué se espera de él resulta fundamental. En este punto, Oliver es tajante: “Se espera que tenga ganas, que sea proactivo y que tolere bien la incertidumbre”, señala. Y esto último es clave. “Algunos pacientes serán complejos; otros, más llevaderos. Pero
todos supondrán un reto, tanto académico como personal”, añade.
Ante este escenario, quienes están a punto de iniciar su primer año de residencia pueden preguntarse cómo prepararse para esta etapa. Para Oliver, la respuesta está en el equipo. “Lo más importante es saber que no estás solo. La puerta puede parecer austera o incluso hostil, pero siempre habrá un residente mayor con quien hablar o un adjunto al que consultar.
Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte”, concluye.
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