La espera ha sido larga, pero el día está cada vez más cerca. En este 2026, está previsto que más de 9.000 médicos inicien su etapa de formación como
especialistas en el
Sistema Nacional de Salud (SNS). Son muchos los que llevan años soñando con su primer día de residencia, imaginando el momento de ponerse la bata blanca e iniciar su andadura en la
práctica clínica. Sin embargo, es ahora, cuando parece que el objetivo por fin va a hacerse realidad, cuando muchos empiezan a tener miedo a esta etapa. La presión que sienten es muy grande. Por ello, la psicóloga
Lina de Teresa, coordinadora en el equipo de apoyo al estudiante de
CTO, insiste en la importancia de normalizar ese miedo y de entender que “no pasa nada”.
La inseguridad antes de empezar la residencia de Medicina
Con el primer día de residencia se abre un periodo marcado por el miedo al error y por e
l temor a no estar a la altura o a no ser capaz de afrontar según qué situaciones. Sin embargo, estas sensaciones forman parte del inicio del camino profesional y del propio
proceso de adaptación.
En este contexto, Lina de Teresa advierte de la importancia de normalizar y aceptar el miedo, la duda y la
inseguridad. “Muchas veces pensamos desde el primer día en cómo quitar ese miedo, pero no funciona así”, asegura. Lejos de tratar de eliminarlo, la clave pasa por aprender a convivir con él. La psicóloga insiste en la necesidad de
asumir con naturalidad que “voy a llegar el primer día, voy a sentir miedo, dudas, inseguridades. Además, es probable que estas sensaciones aparezcan en distintos momentos, y es normal; no pasa nada”.
|
Lina de Teresa, coordinadora del grupo de apoyo al estudiante de CTO.
|
Ella se detiene al hablar de
ese miedo que va a estar siempre. Y es que, aunque la intensidad vaya a bajar con respecto al primer día, lo cierto es que no desaparece por completo. Ante la pregunta de si el miedo se esfuma o simplemente se transforma, responde que se trata de una combinación de ambas cosas. “Cuando te expones a algo de manera progresiva, el miedo va desapareciendo realmente. Por ejemplo, si te dan miedo las arañas y te expones poco a poco a ellas, comprobando que no ocurre nada, ves cómo
ese miedo se reduce”, explica.
No obstante, en la
práctica clínica ocurren muchas cosas que hacen que la situación siempre sea nueva. “Nunca va a llegar a ser un estímulo neutro”, reconoce. “Siempre va a haber cierta tensión, y eso no está nada mal. Que exista
tensión ante este tipo de situaciones hace que te lo tomes en serio. Al final, todos tenemos miedo y es lo más normal del mundo”, agrega.
Ahora bien, hay que saber identificar cuándo
el miedo puede estar convirtiéndose en un problema. En este sentido, la experta pone el foco en reconocer el momento en que se empiezan a traspasar los propios límites y en el que la persona deja de sentirse un adulto funcional en su día a día.
“Si sientes que el miedo te está limitando en tu vida, que no te permite hacer determinadas cosas o que, simplemente, te gustaría desarrollar una mejor versión de ti mismo en la
que no haya tanta presencia de ese temor, diría que ahí está la barrera”, explica. Así, si se llega a este punto, es importante
saber pedir ayuda.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.