La llegada del verano significa un aumento de numerosas patologías características de esta temporada. Desde las
quemaduras solares hasta los famosos cortes de digestión, son diferentes las dolencias que llenan las salas de
urgencias de los hospitales españoles. Esto se debe principalmente al calor, la mayor movilidad de la población y el aumento del ocio al aire libre, los cuales disparan determinados motivos de consulta que, en muchos casos, podrían evitarse con
medidas de prevención sencillas.
De este modo, para entender mejor qué tipo de urgencias predominan en esta época del año y cómo actuar ante ellas,
Redacción Médica se ha puesto en contacto con
Rosa Pérez, responsable de la Secretaría de Divulgación de la
Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).
Las urgencias que más se atienden en verano
Para determinar el tipo de urgencia que se atiende durante el periodo estival, hay que tener en cuenta la localización del servicio sanitario y de
Urgencias, ya que no se suelen tratar las mismas enfermedades en las
zonas costeras que en las grandes ciudades. De hecho, en estos lugares los picos de actividad suelen concentrarse "más de cara al fin de semana, festivos, y en las horas donde hay sol”.
Además, estos centros suelen atender “las típicas quemaduras solares, picaduras de animales marinos como el pez araña, picaduras de medusa,
golpes de calor o pequeños esguinces", detalla la experta. En las grandes ciudades, en cambio, el cuadro predominante es otro. "Lo que sí que vemos más habitualmente en verano son
descompensaciones de paciente crónico", explica Pérez. En las personas mayores, añade, "encontramos cuadros de
deshidratación que hacen que sus enfermedades de por sí ya se vean complicadas".
A esto se le suman los pacientes que toman diuréticos "o medicamentos para problemas de salud mental, antidepresivos o similares". Estos pueden ver alterada
"la sensación de tener sed", lo que aumenta el riesgo de deshidratación en este grupo.
Golpe de calor: cómo reconocerlo y qué hacer
De todas las urgencias características del verano, el
golpe de calor es uno de los cuadros más frecuentes y que más preocupan. Identificarlo a tiempo es crucial para que no se convierta en algo grave. Por lo que, tal y como revela la responsable, las señales principales muestran a “una persona con la
piel enrojecida, seca, mareada, confusa, con dolor de cabeza e incluso puede perder el conocimiento". La experta insiste en que cualquier persona "aturdida, con cefalea, con malestar, vómitos, náuseas puede estar sufriendo un golpe de calor".
Ante estos síntomas, lo que hay que hacer es poner al paciente a la sombra, refrescarle y
“no darle de beber nada”, porque con este nivel de conciencia alterado, puede no tragar bien y puede haber un
riesgo de broncoaspiración", informa la coordinadora de Divulga Semes. En el caso de que perdiera el conocimiento, se debe poner a la persona en
posición lateral de seguridad y avisar al 112.
Los famosos ‘cortes de digestión’
El verano es sinónimo también de piscina y playa y de las patologías que ello conlleva. Pérez detalla a este medio que muchas veces "la gente va a la piscina o a la playa sin haber comido, y eso puede dar un
problema de hipoglucemia". Sin embargo, también ocurre el caso contrario, que es lo que todos conocemos como corte de digestión. Si vamos a la playa o piscina habiendo comido demasiado, podemos tener un problema de hidrocución, que ese problema de
hidrocución es el mal llamado corte de digestión", precisa la experta.
Pero este no es el único riesgo que entraña el agua, pues en el mar, las picaduras de animales marinos como el pez araña o las medusas están a la orden del día. “Con el
cambio climático, lo vemos prácticamente en cualquier punto del litoral", advierte Pérez. A su vez, tanto en playas como en piscinas, los
ahogamientos siguen siendo uno de los riesgos más graves.
“En las piscinas también vemos mucha contusión y mucha caída por correr cerca de las piscinas en zona mojada", añade. Es por ello que siempre que hay menores cerca del agua “hay que
estar siempre pendiente de ellas y de ellos, aunque sepan nadar, no hay que confiarse", señala Rosa.
Intoxicaciones alimentarias y picaduras de insecto
Con el calor propio del verano, es común la proliferación de las bacterias en los alimentos, dando lugar a un aumento de las
intoxicaciones alimentarias. De hecho, la especialista cuenta que son las que ven más habitualmente, junto con las relacionadas con el consumo de alcohol y drogas.
En el caso de que la persona presente una intoxicación alimenticia, es necesario acudir a urgencias cuando los “
menores de 2 años y mayores de 80 años presenten un cuadro de vómitos y diarreas que no ceden” por si hay el peligro de deshidratación”, declara la portavoz de Semes.
Por otro lado, las
picaduras de insecto son otro clásico del verano, pero no todas requieren el mismo nivel de atención. Los casos más graves ocurren cuando la reacción afecta a una articulación, da fiebre o está en una zona "mucho más importante, que ocupa más zona". En este caso, "pueden salir ampollas en la zona de punción". Para ello, Pérez recomienda “visitar urgencias para hacerse las
pruebas de alergia y saber si eres alérgica a esa picadura específicamente".
Esto es crucial, ya que “si eres una persona alérgica a esa sustancia, tienes que llevar siempre lo que llamamos el
kit de la alergia", explica la coordinadora de Divulga Semes, "justamente porque en la segunda picadura tu cuerpo puede reaccionar haciendo una anafilaxia". El kit de la alegría debe contener “un
autoinyector de adrenalina, que es muy importante llevarlo siempre encima, y también suele llevar algún antihistamínico”, concluye Rosa.
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