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Qué se siente a tres semanas del MIR: del insomnio al “a tomar por saco”

Una tuitera comparte los 16 dilemas que se les pasan por la cabeza a los aspirantes de la convocatoria de febrero

Los estudiantes pasan jornadas maratonianas de 14 horas en bibliotecas.

23 ene 2018. 16.50H
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¡Tic, tac! El 10 de febrero está ahí, a la vuelta de la esquina. Jornadas maratonianas de 14 horas de estudio son la cruda realidad de los aspirantes al MIR 2018. Repasar una y otra vez el temario, tener los ‘nervios a flor de piel’ por lo que serán estos exámenes de formación especializada o las apuestas en los grupos de Whatsapp sobre qué preguntas caerán en la prueba de este año son el día a día de los aspirantes.

Pero, tranquilidad, no estáis solos. Así ha cerrado un tuit una aspirante al MIR 2018, @dunyms, que ha compartido en su timeline las cosas que pasan a todos los candidatos a la convocatoria del próximo mes de febrero. Con “ver actualizaciones de hace meses o conceptos de hace seis simulacros y darte cuenta ahora de que existen” es como esta tuitera inicia el hilo a cerca de todas aquellas cuestiones que les ocurren a los futuros residentes.


Los problemas de fallar  y ‘maldecir’ la memoria

Dunia Noriko (nombre en Twitter) habla de lo que es equivocarse y lo que supone recordar conceptos muy complejos del temario. “Fallar la misma pregunta, una y otra vez, hasta en cuarta vuelta”, “entender conceptos fisiopatológicamente hablando y que se te olvide el 50 por ciento y acabes tirando de memoria pensado ‘jolin, con lo bonito que fue cuando lo entendi’”, “estudiarte una asignatura, petarlo en el simulacro, pasar dos (o uno) y fallar preguntas” y “fallar cosas que no se ‘deben’ fallar”, son algunos de los comentarios que hace al respecto.

"Tener ganas de mandarlo todo a tomar por saco"

Ser un huracán de emociones

Si algo comenta esta aspirante al MIR son la cantidad de estados de ánimo por los que se pasa a lo largo de esta carrera de fondo. “Entender un concepto que otro no, que te dé pena y a esa persona le dé pena que no entiendas algo que ella/él sí”, “llorar (no especifico cuánto, pero mínimo una llorerilla ha tenido alguien”, “tener ganas de mandarlo todo a tomar por saco”, “insomnio” o “reírte con las preguntas del MIR incontestables por no llorar como la de las sinfonías o los simios”, ha enumerado en su lista.

Temario y conceptos

También hay turno para hablar sobre temario y otras cuestiones. “Acertar una pregunta que ha acertado todo el mundo por una lógica tuya que no tenía nada que ver, técnica de examen o boleo puro” o “entrar en pánico cuando contrastas información...", “taquicardias máximas cuando ves ‘actualización’ aunque sea una coña y solo te pongan hola qué tal soy el chico de las poesías...”, “ver apuntes de gente de otras academias u otras referencias y cerrarte al máximo en plan: ‘no entiendo esos apuntes’ aunque ponen exactamente lo mismo”, “cerrar tus apuntes de una asignatura para siempre y pensar ‘me sé dos cosas nada más y no la vuelvo a ver’. 
 
¿Habré elegido bien? Y las preguntas existenciales...

Para cerrar este hilo de Twitter la aspirante al MIR plantea una cuestión: “Dudar de si realmente querías esto, tener una mini crisis existencial y pensar muchas cosas sobre tus elecciones de vida”
 

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