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Las lágrimas de una MIR durante una guardia de 24 horas: "Se pasa regular"

María Aparicio, R3 de Oncología, recuerda uno de los momentos más estresantes que vivió como residente

María Aparicio, R3 de Oncología.


11 mar 2026. 13.40H
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La presión asistencial que sufren los médicos dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) es incuestionable y hay momentos en los que los profesionales no pueden sostener la carga laboral y emocional a la que se enfrentan y, por unos segundos, acaban derrumbándose. Esto le ocurrió a María Aparicio, actual R3 de Oncología, en su primer año de residente durante una guardia de 24 horas en Urgencias.

"Llevaba dos meses haciendo guardias de puerta en Urgencias. Tenía a trece pacientes a mi cargo. Todos mis compañeros estábamos igual, era un día de verano y había muchísima gente en el hospital", ha explicado en un vídeo publicado en su perfil personal de Instagram.

La carga de trabajo era evidente y Aparicio se veía tan saturada que, en cuanto se sentó un momento frente al ordenador, vio reflejado su rostro en la pantalla y no pudo evitar llorar. "Tenía muchos frentes abiertos, es decir, pacientes con distintas patologías a mi cargo que tenía que resolver. De verdad que la carga laboral que tienen los residentes de primer año es exagerada. No os voy a mentir, vais a pasarlo regular. Eso sí, de todo se aprende y todo se acaba", ha afirmado.

Llorar siendo MIR por la carga laboral


Este tipo de momentos, como el que atravesó Aparicio, no son fáciles. Según ha resaltado a Redacción Médica, se sintió impotente al comprobar todos los casos de pacientes que tenía que resolver y que, debido a su corta experiencia, no podría hacerlo de manera rápida para evitar el colapso en las Urgencias. "No tienes los conocimientos suficientes para hacerlo todo más rápido", ha lamentado.

Sin embargo, mostrar los sentimientos no es algo negativo, al revés, y esta futura oncóloga cree que es importante llorar para eliminar toda esa angustia provocada por la alta presión asistencial que existe en la sanidad. Además, es fundamental tener el apoyo de los compañeros, que comprenden por lo que están pasando y te ayudan a superar una crisis puntual. "Yo pude desahogarme con mis residentes mayores, porque atraviesan -y han pasado- momentos similares, y también con los adjuntos", ha enfatizado. La carga de trabajo era evidente y Aparicio se veía tan saturada que, en cuanto se sentó un momento frente al ordenador, vio reflejado su rostro en la pantalla y no pudo evitar llorar. "Tenía muchos frentes abiertos, es decir, pacientes con distintas patologías a mi cargo que tenía que resolver. De verdad que la carga laboral que tienen los residentes de primer año es exagerada. No os voy a mentir, vais a pasarlo regular. Eso sí, de todo se aprende y todo se acaba", ha afirmado.




La exigencia siendo MIR


El hecho de no poder contener las lágrimas siendo MIR es "bastante común", o eso es lo que piensa Aparicio, quien reconoce que sentía "mucho agobio" durante las jornadas laborales, sobre todo, al principio de la residencia. "Aunque creo que cuando avanzas en la formación también. Al final, a medida que vas creciendo, también te van exigiendo más cosas, no solo a nivel técnico, sino también con las guardias de 24 horas", ha indicado.

Por todo esto, Aparicio no descarta volver a soltar algunas lágrimas en mitad del servicio para desahogarse y retomar las fuerzas necesarias con las que abordar a los pacientes y salvarles la vida. "Seguramente me pase de nuevo e, incluso, cuando sea adjunta. Al final, se tiene el agobio de un montón de pacientes a tu cargo y que las cosas, a pesar de que somos muy perfeccionistas, no siempre salen como nos gustarían", ha concluido.

Llorar siendo MIR por la carga laboral


Este tipo de momentos, como el que atravesó Aparicio, no son fáciles. Según ha resaltado a Redacción Médica, se sintió impotente al comprobar todos los casos de pacientes que tenía que resolver y que, debido a su corta experiencia, no podría hacerlo de manera rápida para evitar el colapso en las Urgencias. "No tienes los conocimientos suficientes para hacerlo todo más rápido", ha lamentado.

Sin embargo, mostrar los sentimientos no es algo negativo, al revés, y esta futura oncóloga cree que es importante llorar para eliminar toda esa angustia provocada por la alta presión asistencial que existe en la sanidad. Además, es fundamental tener el apoyo de los compañeros, que comprenden por lo que están pasando y te ayudan a superar una crisis puntual. "Yo pude desahogarme con mis residentes mayores, porque atraviesan -y han pasado- momentos similares, y también con los adjuntos", ha enfatizado. 
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