Fran Sánchez, psicólogo: "Tu cerebro no cree lo que dices, ve lo que haces"

El especialista detalla los motivos de por qué la autoestima no mejora solo con un discurso interno positivo

Mujer reflexionando frente al espejo (Envato)


14 jul 2026. 10.50H
Hablarse mejor, repetirse frases positivas, dejar de machacarse mentalmente. Es uno de los consejos que más se repite cuando alguien reconoce tener baja autoestima, y también uno de los que menos resultados reales ofrece cuando se aplica en solitario. La creencia de que basta con cambiar el diálogo interno para sentirse mejor con uno mismo está tan extendida que rara vez se cuestiona, aunque la experiencia de muchas personas demuestre lo contrario: pueden pasar meses "trabajando" su autoestima sin notar un cambio real en cómo se sienten o se comportan.

Esa contradicción es precisamente el punto de partida del psicólogo Fran Sánchez, que en un vídeo publicado en sus redes sociales (@minddtaalk) plantea una pregunta que obliga a replantear el enfoque habitual: “¿Y si te dijese que hablarte bien no va a cambiar casi nada?” Según explica, la autoestima no se sostiene sobre un único pilar, sino sobre tres, y precisamente ignorar el tercero de ellos es el motivo por el que muchas personas sienten que, pese a hablarse mejor, algo sigue sin encajar.


Los tres niveles que sostienen la autoestima


Según explica el psicólogo, la autoestima se construye “en tres niveles”:
  • Lo que dices hacia afuera sobre ti.
  • Lo que te dices por dentro.
  • Cómo te comportas.
"Esta última es la parte de la ecuación que mucha gente se salta a la hora de trabajar la autoestima", advierte Sánchez, que sitúa precisamente ahí el origen de buena parte de los estancamientos en este proceso. El experto identifica tres escenarios posibles según cómo se combinen estos tres niveles, y solo uno de ellos conduce a una autoestima realmente sólida.

En el primero de ellos “hablas mal de ti hacia afuera, te hablas mal hacia adentro y tus conductas, por tanto, irán en esa línea”, cuenta el especialista. En esta situación, la persona se repite mensajes como "no valgo para nada", "todo me sale mal" o "¿quién me va a querer siendo como soy?". En este momento, “todo está alineado hacia abajo. Es el peor de los escenarios: vivirás desde una inseguridad desbordante", resume el psicólogo.

La seguridad que solo existe de cara al público


Más sutil, pero igualmente limitante, el segundo escenario es aquel donde “hablas bien de ti hacia afuera, pero por dentro te dices lo contrario”, detalla Sánchez. Son personas que, en palabras del propio psicólogo, "de cara al mundo intentan proyectar seguridad, dicen que valen mucho, que pueden con todo", pero cuya mente sigue repitiendo pensamientos como "no soy suficiente" o "seguro que sale mal".

Y es precisamente esa creencia interna, no el discurso hacia afuera, la que termina imponiéndose. El resultado, señala el psicólogo, son "dudas frecuentes, evitación de situaciones y una búsqueda constante de reconfirmación de que todo va bien".


Cuando las palabras y los actos no coinciden


El tercer escenario es el más engañoso de los tres y, según Sánchez, es aquel en el que el discurso, tanto interno como externo, ya es positivo, pero las acciones lo contradicen. Es la trampa en la que caen muchas personas que creen haber "terminado" su trabajo de autoestima simplemente porque ya se hablan bien.

El psicólogo lo ilustra con dos ejemplos muy reconocibles. En el terreno afectivo, describe a alguien capaz de afirmar "yo sé lo que valgo, no me conformo con cualquier cosa, quiero una relación sana", pero que después, ante una relación que le da poco y le trata con intermitencia, no se aleja: "Se adapta, justifica, espera y, cada vez que va a poner un límite, se retracta". La consecuencia, advierte Sánchez, es clara: "¿Qué aprende aquí tu cerebro? No lo que dices, sino lo que haces. Aprende que en el fondo aceptas ese trato porque, a lo mejor, es lo que mereces".

En el ámbito profesional, el patrón se repite. Alguien puede estar convencido de ser "muy buen profesional" y decirlo abiertamente, pero evitar participar en reuniones por miedo a equivocarse o rechazar puestos de mayor responsabilidad por temor. "Su discurso va por un lado, pero su conducta por otro", apunta el psicólogo.

El "match" que necesita el cerebro para creerse la autoestima


La conclusión a la que se llega es que  ninguno de los tres niveles funciona de forma aislada. "Tu cerebro no se cree lo que dices y ya está; solo se lo cree si existe un match con lo que haces", explica el psicólogo, en referencia a la necesidad de que el discurso y la conducta vayan en la misma dirección para que el cambio sea real.

Eso no significa, matiza el propio especialista, que hablarse bien carezca de valor. "Hablarte bien es un buen inicio y es importante, pero la autoestima solo cambia de verdad cuando empieza a haber una coherencia entre lo que expresas, lo que te dices y lo que haces", concluye Sánchez.

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