No haber cursado Bachillerato de Ciencias no significa que
estudiar Medicina sea imposible. Aunque el camino habitual para acceder al grado pasa por esa modalidad, hay estudiantes que llegan a la carrera sanitaria más demandada después de cambiar de itinerario, cursar Formación Profesional y volver a presentarse a
asignaturas específicas de la PAU. Es el caso de Llúcia Palmer, estudiante de Medicina, que ha explicado cómo logró entrar al grado después de haber hecho
Bachillerato de Ciencias Sociales.
"Yo hice Bachillerato de Ciencias Sociales y en la PAU saqué un 10,81 que no está mal, pero tampoco está bien", relata Palmer. Con esa nota, sus opciones se orientaban hacia carreras como Derecho, Economía, ADE o Educación, pero ninguna de ellas encajaba con lo que quería para su futuro. "No me veía ejerciendo de eso toda mi vida", reconoce.
Ante esa situación, decidió matricularse en el grado superior de
Laboratorio Clínico y Biomédico, una opción alejada del itinerario académico que había seguido hasta entonces. Sin embargo, las prácticas obligatorias del ciclo fueron decisivas. "Vi que eso era lo que a mí me gustaba,
que yo quería hacer Medicina", asegura.
De Ciencias Sociales a preparar Biología para la PAU
Cuando Llúcia empezó a verbalizar que quería estudiar Medicina, no todo el mundo creyó que pudiera conseguirlo. Según cuenta, muchas personas se tomaban su objetivo con incredulidad por la
elevada nota de corte del grado. "La gente se reía de mí. O sea,
cómo vas a hacer Medicina si la nota está altísima", recuerda.
Pese a esas dudas, decidió presentarse a Biología en la
convocatoria extraordinaria de la PAU, aunque apenas había cursado la asignatura. "Quedaban tres semanas para la selectividad de Biología extraordinaria, y le dije a mi padre: apúntame, que allá voy", explica. El resultado fue un 9,5, pero todavía no era suficiente para alcanzar la nota necesaria de acceso.
Su siguiente alternativa fue cursar un segundo grado superior, esta vez de
Anatomía Patológica y Citodiagnóstico. Según relata, consiguió una media de 10 y, sumando el 9,5 de Biología, alcanzó un 11,9. Aun así, seguía sin llegar a la
nota de corte de Medicina en Baleares, donde el año anterior se había situado en un 12,6.
Un 5 en Química que abrió la puerta a Medicina
La última oportunidad pasaba por
presentarse también a Química. Llúcia admite que no era una materia que dominara y que apenas tuvo tiempo para prepararla. "Yo soy nefasta en los números y en Química, no lo había estudiado nunca", afirma. Aun así,
estudió durante "tres días y una mañana", se presentó al examen y consiguió alcanzar el cinco. Una nota que, en su caso, fue suficiente para sumar el punto que necesitaba. "Solo la gente universitaria va a saber lo que significa un 5: un punto. Ha sido un 11,9 a un 12,9. Estaba dentro", explica. Tras inscribirse en
Medicina, consiguió entrar en las primeras adjudicaciones.
Ahora, Llúcia está a punto de pasar a
segundo curso de Medicina y asegura que no se arrepiente del recorrido que ha seguido. De hecho, defiende que haber cursado dos grados superiores antes de llegar a la universidad también le ha aportado ventajas: trabaja como técnico de laboratorio, cuenta con ingresos propios y le han convalidado seis asignaturas. "Tengo conocimientos respecto al área que mis compañeros no tienen", afirma. Así, considera que esa experiencia previa le ha dado vivencias y aprendizajes distintos a los de quienes entraron directamente desde Bachillerato.
Objetivo entrar a Medicina
Más allá de su caso personal, Llúcia lanza un mensaje a quienes acaban de hacer la PAU y sienten incertidumbre por su
futuro académico. "Nadie te diga qué tienes que estudiar, dónde tienes que ir", defiende. "Mis padres me decían: pero cuál es tu segunda opción si no entras en Medicina. Y yo les decía: ninguna. Es que no hay segunda opción", cuenta. Su experiencia demuestra que hay
alternativas para entrar a Medicina incluso cuando no se viene de Ciencias o no se alcanza la nota a la primera. "No te apures, tienes 18 años, la vida da muchísimas vueltas", concluye.
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