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El hilo que explica por qué Ramón y Cajal tenía los pectorales como piedras

El Premio Nobel fue en su juventud un musculoso obsesionado con el culturismo y el gimnasio

Santiago Ramón y Cajal. Imagen: CSIC.

26 may 2018. 16.40H
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POR REDACCIÓN
La imagen que más se asocia con la figura de Santiago Ramón y Cajal es la del Premio Nobel de Medicina ya consagrado, maduro, calvo y con aspecto respetable. Sin embargo, las pocas instantáneas e historias orales que se han conservado hacen referencia a que en su juventud el médico era un hombre musculoso, de poderosos pectorales y con cierta obsesión por el culturismo y el gimnasio. 

Así lo describen algunas de las anécdotas que trascienden del genio, y que ahora el usuario de Twitter @La__Creu ha querido recordar en un hilo. "Hay peña que está flipando con los pectorales de Ramón y Cajal... bueno, es que el amigo fue uno de los primeros culturistas de España... y era un armario de 6 puertas. Que lo vemos en la fotico y no lo parece, pero sí", escribe en su red social. 

En el gimnasio cogió afición al culturismo y desarrollo sus músculos de manera sorprendente


Al parecer, era "tan absolutamente enorme y bestiajo que, como los bastones no le aguantaban su peso, se hizo uno de acero... y allí iba el pavo, jugando con el bastoncico que, en realidad, era una barra de 6 kilos de fundición". Este comentario hace referencia a la afición del médico por el culturismo, ya que a los 18 años comenzó lo que él denominaría "mis manías literaria, gimnástica y filosófica". 

Su afición vendría de un pulso perdido con un amigo que le había dicho que se entrenaba en un gimnasio, algo que le decidió a imitar a su compañero, Allí habría cogido gran afición al culturismo y desarrolló sus músculos de manera sorprendente. La referencia al bastón surge debido a que por su peso muscular solía romper el bastón de caña que entonces acostumbraban a llevar los jóvenes. De ahí que prefiriera cambiarlo por una barra de hiero que pesaba más de 6 kilos. 

Duelos a bastonazos

"El caso es que en su época eran frecuentes los duelos a bastonazos entre jóvenes, por aquello de que matar empezaba a estar mal visto pero los duelos seguían de moda. Y cortejar a las mozas era una causa común de tal entretenimiento. [...] Nuestro amigo iba padeando cuando acertó a pasar por la calle de una belleza popular... no sabemos si por azar o a caso hecho. Y el dueño de la plaza se tomó a mal la llegada de otro posible pretendiente... El galán, con suicida determinación, retó al bueno de Ramón a un duelo. A lo que nuestro maño dijo que bien, que cada uno se suicida como quiere. Y se fueron a un lugar apartado con padrinos y testigos", escribe @La__Creu. 

El usuario relata así el duelo en el que se midió el Premio Nobel de Medicina, que se vio interrumpido cuando le dio el bastón a un paisano, se quitó la chaqueta y su contrincante empezó a verlo todo muy complicado como para ganar. Finalmente decidieron, según este usuario, dejar el enfrentamiento e irse a un bar a tomar un trago, una anécdota más en la vida del médico español. 

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