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Auto-anticuerpos, asma y la alimentación, factores para padecer long covid

Expertos señalan prometedores resultados de tres estudios para determinar la predisposición a padecer covid persistente


18 feb 2022. 10.50H
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POR ANA P. ECHAVARRÍA
Uno de los efectos a largo plazo más desconocidos del covid-19 es el llamado ‘long covid’, covid persistente o secuelas post-agudas de covid-19 (PASC). Varios grupos de investigación han comenzado a desarrollar estudios para establecer qué factores biológicos predisponen a un paciente a sufrir el covid persistente.

Según ha compartido Rafael Sirera, catedrático de Biología Celular, por el momento tres de ellos son especialmente prometedores para identificar marcadores que ayuden a poder prevenirlo y tratarlo.

 

Carga viral, diabetes tipo 2 y auto-anticuerpos


El primero de ellos, llamado "Múltiples factores tempranos anticipan las secuelas de la COVID-19 después de la crisis", ha sido liderado por el Instituto de Sistemas Biológicos de Seattle (Estados Unidos) y publicado por la revista científica Cell. En él, se establecen tres factores de riesgo que, además de contribuir a que la enfermedad sea más severa, parecen ser indicativos de long covid.

Uno de los ellos sería la carga viral, es decir, la cantidad de ARN del virus hallada en el momento del diagnóstico. Del mismo modo, parece ser relevante que el paciente tenga diabetes de tipo 2.

Asimismo, también afectaría el número de auto-anticuerpos, aquellos que atacan al propio cuerpo del paciente. Esto se debe a que una mayor presencia de estos auto-anticuerpos suele correlacionarse con un menor número de anticuerpos, que son los que protegen al enfermo de las infecciones externas y, por tanto, le dejan más vulnerable ante estas.



De ese mismo estudio se desliza un posible marcador de que se va a padecer ‘long covid’: la reactivación del virus Epstein-Barr, causante de la mononucleosis. Este virus herpes, tras infectar al huésped, permanece en él de manera latente, por lo que se calcula que está presente en el 90% de la población. Aunque en principio es un virus inofensivo, estudios recientes también lo han relacionado con la esclerosis múltiple.

Ser asmático y tener un nivel menor de IgM e IgG3, un riesgo


El segundo estudio revelador ha sido el liderado por la universidad de Zurich y publicado en Nature Communications llamado "La firma de las inmunoglobulinas predice el riesgo del síndrome COVID-19 post-agudo". En él se establece una relación entre un nivel menor de inmunoglobulina M (IgM) e inmunoglobulina G3 (IgG3) con una mayor posibilidad de desarrollar secuelas post-agudas de COVID-19.

Al comienzo de la infección lo primero que se desarrolla es una gran cantidad de IgM, ya que es una respuesta inmunitaria primaria. Lo positivo es que, al contar con 10 puntos de unión con el virus, suelen ser muy efectivas a la hora de combatirlo.

Tras ese primer contacto se desarrolla la IgG, que es la que está relacionada con la inmunidad a largo plazo, ya que "recuerda" el virus. A pesar de que solo tiene 2 puntos en conexión con él, tiene una gran capacidad de penetrar en los tejidos. En concreto la IgG3 es la específica de infecciones víricas y, por tanto, una reducción de esta supone un riesgo de PASC.



Estos niveles de anticuerpo junto con otros factores como la edad, los síntomas padecidos en la fase aguda o tener asma proporcionan una firma que sirve para determinar el nivel de riesgo que tiene alguien a padecer estas consecuencias del covid-19 persistente. En el caso de los asmáticos su disminución de IgG3 (efectiva contra la infección) se debe a que generan un exceso de inmunoglobulina E (IgE), que está relacionada con las reacciones a alérgenos.

La microbiota intestinal está relacionada con las PASC


Un tercer estudio llevado a cabo por la Universidad China de Hong Kong, llamado "Dinámica de la microbiota intestinal en una cohorte prospectiva de pacientes con el síndrome covid-19 post-agudo" y publicado en el BMJ (British Medical Journal), ha relacionado de manera evidente las alteraciones en la comunidad de microorganismos del intestino con estas secuelas del covid a largo plazo.

Estas disfunciones en la microbiota pueden ser detectadas desde el momento de la infección, aunque se agravan pasados seis meses. Por lo general, el desequilibrio en estos microorganismos se ha relacionado con numerosas enfermedades y ahora parece que también puede ser un indicativo de que se podría padecer 'long covid'.
 
Dicho descubrimiento iría de la mano de otras hipótesis que sostienen que las PASC están causadas por una cantidad residual del virus en algún tejido inmuno-privilegiado, como sería en este caso el intestino, ya que se trata del órgano linfoide más grande del cuerpo.



Un ejemplo que reforzaría esta teoría es el hecho de que dos personas convivientes tienen más probabilidades de padecer covid persistente, incluso si no están relacionadas genéticamente. Por tanto, es posible que el punto de unión entre ambas fueran unos hábitos alimenticios similares.

Aunque aún hay incógnitas, la vacunación es clave


A pesar de los interesantes resultados de estos estudios, hay que señalar que no se pueden tomar del todo al pie de la letra, puesto que pueden ser cuestionados en algunos aspectos. Por ejemplo, las cohortes de la mayoría de ellos son pequeñas y relativamente sesgadas. Además, muchos de los sujetos padecieron la enfermedad de manera grave, por lo que habría que ver si los resultados son extensibles a los pacientes que tuvieron una infección leve o fueron asintomáticos.



Por último, hay que señalar que estos análisis se realizaron antes de que la vacunación masiva y de que hubiera otras variantes como ómicron, de modo que no se sabe si las conclusiones serían las mismas en la situación actual. Aun así, los expertos insisten en la importancia de vacunarse para evitar las PASC, ya que sí está demostrada su efectividad a la hora de reducir los riesgos de padecerlas.

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