Ana Molina, dermatóloga: "Te cuento cómo es la ducha perfecta en 5 ideas"

Estas claves son perfectas para cuidar la piel en cualquier época del año

La dermatóloga Ana Molina.


23 jun 2026. 14.30H
Con la llegada del calor, el sudor, los chapuzones en la piscina o la playa y las ganas de refrescarse a cualquier hora, muchas personas duplican o triplican el número de duchas diarias pensando que así estarán más limpias y más frescas. Sin embargo, según la dermatóloga Ana Molina, esta es precisamente una de las costumbres donde más errores se cometen sin darnos cuenta, también en verano.

En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@dr.anamolina), la especialista desmonta una de las creencias más extendidas sobre la higiene diaria y explica, paso a paso, cómo debería ser la ducha ideal para cuidar la piel en cualquier época del año. Tanto es así que el error más frecuente que se comete en verano al ducharse es "pensar que cuanto más te duchas, más limpia va a estar tu piel. Y no, no es así", afirma.

Frente a esta idea, la dermatóloga propone una pauta mucho más sencilla: "La regla general para la mayoría de personas es bastante sencilla: una ducha al día suele ser más que suficiente". Eso sí, matiza que hay excepciones puntuales: "si hace mucho calor o haces deporte, puedes hacer una segunda ducha rápida y sin jabón".


Las cinco claves de la ducha perfecta, según la dermatóloga


A partir de ahí, Molina desgrana en su vídeo cinco recomendaciones muy concretas para lo que ella misma describe como "la ducha perfecta", y que define como "muy sencillo" de aplicar.

  1. Que sea corta. La especialista recomienda limitar el tiempo bajo el agua a "unos 5 minutos, lo que dura una canción", una referencia que ayuda a visualizar de forma práctica cuánto debería durar la ducha diaria.
  2. Agua templada, no caliente. Según explica, la temperatura ideal está "en torno a 33°C, que es la temperatura natural de tu piel". La dermatóloga advierte que "el agua muy caliente limpia demasiado bien: arrastra toda la grasita natural de tu piel”, lo que no es recomendable.
  3. Con las manos, sin esponja. La dermatóloga desaconseja el uso de esponjas durante la ducha. "No hace falta usar esponja. La esponja acumula microorganismos y, además, puede arañar tu piel".
  4. Gel suave y solo donde hace falta. La especialista recomienda productos "tipo syndet u oleogel" y rompe con otra costumbre muy extendida, ya que según ella "no hace falta enjabonar todo el cuerpo a diario; con aplicarlo en las zonas que suelen generar más olor es más que suficiente: ingles, axilas, pies o la cara".
  5. Secado cuidadoso al salir. El último paso, según la dermatóloga, es tan importante como los anteriores. "Al salir, seca bien, pero sin frotar”. Y añade una advertencia específica sobre ciertas zonas del cuerpo, ya que indica que no hay que olvidarse de los pliegues, que pueden acumular humedad y favorecer el desarrollo de hongos.
Estas cinco claves llevan a Ana Molina a la conclusión de que la ducha ideal tiene que ser “una vez al día, corta, con agüita templada y con cabeza. Tu piel lo notará".

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