Europa Press
01 feb 2019. 13.31H
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MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

Investigadores de Charité-Universitätsmedizin Berlin (Alemania) han descubierto un nuevo mecanismo de protección del cuerpo para proteger a las células madre intestinales de convertirse en cancerosas. El sistema inmune desempeña un papel fundamental: en lugar de tener un papel puramente defensivo, mejora el mecanismo de reparación del ADN en las células madre dañadas, evitando así la progresión a cáncer intestinal.

En el cuerpo, hay una reunión de dos mundos. Es donde las células de las paredes celulares intestinales se encuentran con materiales extraños, como bacterias, alimentos y los productos de degradación de la digestión. Ambos mundos, el del cuerpo y el del mundo exterior, están en contacto directo, intercambiando información continuamente. Este contacto directo es de vital importancia, ya que muchos de estos factores ambientales (como ciertos tipos de bacterias o nutrientes esenciales) son beneficiosos o incluso vitales para la salud.

Sin embargo, el contacto con el medio ambiente también puede tener un impacto negativo. Ciertas sustancias extrañas, por ejemplo, pueden desencadenar cambios genéticos dentro de las células epiteliales que recubren las paredes intestinales. La acumulación de este tipo de daño en el ADN, particularmente cuando ocurre dentro de las células madre epiteliales, puede conducir al cáncer de intestino.

Para prevenir esta progresión al cáncer, las células tienen la capacidad de reparar el daño. Cuando es demasiado extenso, pueden cometer un 'suicidio celular altruista' (también conocido como apoptosis). Hasta ahora, los científicos habían asumido que las células madre desencadenaban este mecanismo de reparación de forma independiente.

Sin embargo, este nuevo estudio, publicado en la revista científica 'Nature', llega a diferentes conclusiones: el sistema inmunológico es capaz de modificar la reparación de ADN en estas células madre dañadas, de forma que, así, se evita que se conviertan finalmente en células cancersosas de un tumor intestinal.

En un modelo de ratón, han demostrado que las células del sistema inmunitario innato son capaces de reconocer los factores ambientales genotóxicos presentes en el intestino. Entre estos, se encuentran ciertos glucosinolatos, componentes naturales de las plantas que se encuentran comúnmente en muchos tipos de repollo. Una vez que las células del sistema inmune detectan glucosinolatos dañinos, envían interleucina 22, un tipo de mensajero celular.

Esto, a su vez, permite que las células madre epiteliales detecten un daño potencial en el ADN antes y lo repare más rápido. "El sistema inmunológico actúa como un sensor que detecta componentes genotóxicos de los alimentos. Si se apaga este sensor, se produce un aumento significativo de los casos de cáncer intestinal", explica el líder del estudio, Andreas Diefenbach.

Para el inmunólogo, estos hallazgos no solo son evidencia científica de un sistema regulador previamente desconocido que es utilizado por el cuerpo para protegerse contra el cáncer de intestino. También demuestra que las funciones del sistema inmune son mucho más complejas que las de un simple mecanismo de defensa contra patógenos. "Controla el crecimiento saludable y la función de diferentes órganos en el cuerpo", detalla el científico.

Ahora, a él y su equipo les gustaría utilizar estudios de investigación futuros para explorar la compleja interacción entre los componentes de los alimentos, la flora intestinal, la pared intestinal y el sistema inmune con mayor detalle. "Es aquí donde podemos encontrar la clave de por qué hay tantos trastornos inflamatorios", concluye Diefenbach.

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