Europa Press
02 mar 2021. 11.35H
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MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

Tocilizumab, un fármaco reutilizado para tratar la artritis no mejora significativamente los resultados de los pacientes con neumonía grave por COVID-19, según un estudio publicado en la revista científica 'The New England Journal of Medicine'.

Los resultados de este ensayo clínico de fase III evidenciaron que tocilizumab no mejoró significativamente el estado clínico o la tasa de mortalidad a los 28 días de los participantes que lo recibieron en comparación con un placebo.

"Aunque nuestro ensayo fue negativo en cuanto a los resultados primarios, observamos algunos beneficios, como una mejora en la duración de la estancia de ocho días con tocilizumab en comparación con el placebo, así como menos días en el ventilador mecánico con nuestra intervención", explica uno de los líderes del estudio, Atul Malhotr, de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos).

Comercializado con el nombre de 'Actemra', tocilizumab es un fármaco inmunosupresor utilizado principalmente para tratar la artritis reumatoide y la artritis idiopática juvenil sistémica, una forma grave de la enfermedad en los niños. El tratamiento funciona mediante el uso de anticuerpos monoclonales humanizados que se dirigen específicamente a los receptores celulares de la interleucina 6 (IL-6) y los bloquean, una pequeña proteína o citoquina que desempeña un papel importante en el desencadenamiento de la inflamación como respuesta inmunitaria temprana a la enfermedad.

En algunos pacientes con COVID-19, la respuesta inmunitaria se desboca, sobreexpresando la IL-6 y generando una "tormenta de citoquinas" que puede provocar daños potencialmente mortales en los pulmones y otros órganos. Las tormentas de citoquinas se han relacionado con varias enfermedades inflamatorias, desde las afecciones respiratorias causadas por coronavirus como el SARS y el MERS hasta algunas formas de gripe y enfermedades no infecciosas, como la esclerosis múltiple y la pancreatitis.

Los investigadores esperaban que el elevado papel de la IL-6 en las enfermedades respiratorias y el hecho de que muchos casos graves de COVID-19 implicaran insuficiencia respiratoria, hospitalización y muerte, señalaran al tocilizumab como una terapia potencialmente eficaz. Los primeros informes de casos y estudios observacionales retrospectivos reforzaron ese optimismo.

En el ensayo clínico de fase III, que comenzó en abril de 2020 y se llevó a cabo en 62 hospitales de nueve países, participaron 452 pacientes con casos confirmados de neumonía grave por COVID-19, distribuidos aleatoriamente en un grupo de 294 personas que recibirían una infusión intravenosa de tocilizumab y 144 personas que recibieron un placebo.

Los investigadores no encontraron diferencias significativas en la evolución de los dos grupos, ni una reducción de la tasa de mortalidad asociada al tocilizumab, aunque señalaron que el ensayo no estaba diseñado para evaluar plenamente ese resultado.

No surgieron problemas de seguridad en relación con el uso de tocilizumab, y los autores dijeron que los datos del estudio sugerían que el tratamiento podía tener algún beneficio terapéutico durante las estancias hospitalarias y en la reducción de las estancias en las unidades de cuidados intensivos. En ambos casos, sin embargo, afirmaron que se necesitaba más investigación.

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