Europa Press
23 jun 2020. 13.51H
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MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

Un aumento de las infecciones similares a la gripe en Estados Unidos en marzo de 2020 sugiere que el número probable de casos de COVID-19 fue mucho mayor que las estimaciones oficiales, según un nuevo estudio de las redes de vigilancia existentes para las infecciones similares a la gripe (ILI, por sus siglas en inglés).

Los hallazgos respaldan un escenario en el que más de 8,7 millones de nuevas infecciones de SARS-CoV-2 aparecieron en Estados Unidos durante marzo, y estiman que más del 80 por ciento de estos casos permanecieron sin identificar a medida que el brote se propagaba rápidamente.

Además, los resultados sugieren que las redes de vigilancia de enfermedades similares a la gripe ofrecen una importante herramienta para estimar la prevalencia de COVID-19, que ha sido difícil de precisar. Muchos científicos sospechan que la verdadera tasa de infecciones por el SARS-CoV-2 es mayor que el número de casos confirmados debido a la escasa disponibilidad de pruebas y a que algunas personas infectadas no muestran síntomas o sólo síntomas leves similares a los de la gripe.

Utilizando un sistema de vigilancia ambulatoria para enfermedades con síntomas que se asemejan a la gripe, el investigador Justin Silverman y sus colegas determinaron la prevalencia de las ILI no relacionadas con la gripe en los EE.UU. anualmente utilizando datos de vigilancia a partir de 2010.

En marzo de 2020, observaron un enorme pico en las ILI que excedía los números normales de la temporada en varios estados: Nueva York, por ejemplo, mostró el doble de su récord anterior de ILI en la cuarta semana de marzo. Los autores también observaron que la dinámica de las ILI no relacionadas con la gripe coincidía estrechamente con los patrones de los casos confirmados de COVID-19.

Después de calcular que aproximadamente el 32 por ciento de las personas infectadas con el SARS-CoV-2 buscaron atención médica, Silverman y otros encontraron que al menos 8,7 millones de infecciones de SARS-CoV-2 ocurrieron entre el 8 y el 28 de marzo en los EE.UU., con nuevas muertes que se duplicaron aproximadamente cada 3 días. El equipo llega a la conclusión de que la propagación inicial de COVID-19 incluyó, por lo tanto, una gran población de pacientes ambulatorios no diagnosticados que potencialmente mostraban síntomas más leves en comparación con los que estaban hospitalizados.

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