Europa Press
17 oct 2019. 17.19H
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MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

El Sindicato de Enfermería (Satse) considera que el plan presupuestario del Gobierno para 2020, presentado este martes a la Comisión Europea, supone un nuevo "jarro de agua fría" para el sistema sanitario público, al mantenerse en un 5,9 por ciento el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) que se destinará el próximo año a sanidad.

A través de un comunicado, la organización sindical señala que la previsión presupuestaria del actual Ejecutivo en funciones "volverá, un año más, a abocar a la sanidad pública española a una situación de infradotación de recursos humanos, materiales y humanos que le alejará aún más del objetivo de ofrecer una atención segura y de calidad a todos los ciudadanos y pacientes".

En este sentido, Satse considera "absolutamente insuficiente" el porcentaje del PIB que se destinará el próximo año a sanidad. "No hay avance alguno, sino parálisis y estancamiento, lo que supondrá una atención sanitaria menos segura y de peor calidad", añade el sindicato.

Por ello, piden tanto al actual Gobierno en funciones como al resto de formaciones políticas que concurren a las elecciones generales del 10 de noviembre que se comprometan a aumentar un punto cada año el porcentaje del PIB destinado a sanidad hasta alcanzar el 10 por ciento en 2023, lo que supondría en torno a 10.000 millones de euros más cada año, llegando, por tanto, a los 40.000 millones de euros más.

"Todos los partidos políticos aseguran en cualquier tribuna pública que la sanidad es una prioridad para ellos, pero la realidad es que cuando asumen tareas de gobierno siguen sin destinar la inversión necesaria para acabar con problemas continuos y recurrentes, como las listas de espera, el cierre de camas y servicios, las deficiencias materiales y estructurales o la falta de profesionales", señalan desde la organización sindical.

Satse considera que España debe situarse, al menos en la media de los países de nuestro entorno en cuanto a inversión sanitaria. Países como Francia, Dinamarca, Holanda o Austria, por ejemplo, ya superan el 10 por ciento, y Alemania, Suecia y Suiza, el 11 por ciento de su Producto Interior Bruto destinado a sus respectivos sistemas de salud.

"Es falso que los recortes en sanidad hayan acabado con la salida de la crisis y la recuperación económica de España, la precariedad laboral se mantiene y la atención que se presta a los ciudadanos no es la que corresponde a un sistema sanitario calificado por nuestros responsables públicos y políticos como uno de los mejores del mundo", asevera el sindicato.

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