Europa Press
16 sep 2020. 11.02H
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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Roche ha puesto en marcha la campaña 'Linkfoma: unidos frente al linfoma', una iniciativa que, coincidiendo con el Día Mundial de la patología, va a mostrar a través de distintos videos las inquietudes de todos los que, de una forma u otra, viven el día a día de esta patología como, por ejemplo, hematólogos, profesionales de la enfermería, cuidadores y pacientes.

"'Linkfoma' busca dar a conocer la realidad de un grupo de tumores que a pesar de su impacto no son conocidos por la población general. Aumentar el conocimiento sobre el linfoma contribuye a su detección temprana y también a entender las necesidades de los pacientes. En Roche, estamos comprometidos con la búsqueda de soluciones para esas necesidades y hacia ese meta dirigimos todos nuestros esfuerzos", ha comentado la directora médico de Roche, Beatriz Pérez.

La campaña 'Linkfoma', además, lanza un reto en redes sociales para que, a través de un simple gesto, la población general se sume a la iniciativa y contribuya a través de sus perfiles a aumentar el conocimiento sobre la patología.

El linfoma es una enfermedad de la sangre que afecta al sistema inmune, y que se produce por una proliferación maligna de los linfocitos, que son los encargados de defender el organismo. Estas células pueden diseminarse a través de cualquier área del cuerpo humano. Por este motivo, es muy importante conocer sus posibles síntomas para detectarlo rápidamente.

Aunque sus manifestaciones pueden ser muy variadas, la inflamación o aumento de tamaño de un ganglio linfático o la aparición de bultos en el cuello, axilas o ingles son algunos de los síntomas más comunes. La enfermedad también puede presentar otros signos menos específicos, como la pérdida de peso, la sudoración nocturna, la debilidad o el cansancio.

Existen dos grandes grupos de linfomas: los de Hodgkin y los no Hodgkin. Ambos se originan por un crecimiento descontrolado de linfocitos en los glóbulos blancos, la diferencia entre uno y otro reside en el tipo de linfocito que interviene en el proceso.

En concreto, el Linfoma no Hodgkin (LNH) es el tipo más frecuente y su incidencia aumenta progresivamente con la edad, presentando un pico de incidencia a partir de los 60 años. Su tasa de supervivencia a 5 años es del 70 por ciento.

Por otro lado, el linfoma de Hodgkin es más común entre personas jóvenes de entre los 15 y 40 años y de 55 años en adelante, y es más frecuente en hombres que en mujeres. Sus tasas de supervivencia a un año, a cinco años y a diez años se sitúan alrededor del 90 por ciento, el 85 por ciento y el 80 por ciento, respectivamente.

"En los últimos años, gracias a la investigación, estamos logrando muy buenos resultados en el abordaje de los linfomas. Sin embargo, aún son muchos los retos que debemos afrontar para proporcionar al paciente una mayor calidad de vida. Las tasas de supervivencia no son iguales en todos los tipos de linfoma", ha explicado el coordinador de la Unidad de Linfomas del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid), Raúl Córdoba Mascuñano.

Además, según el doctor Córdoba, existen necesidades no cubiertas frente algunos subtipos de linfoma, como es el caso el linfoma B difuso de células grandes, el subtipo más común de linfoma no Hodgkin. Y es que, un 40 por ciento de los pacientes con este subtipo de LNH agresivo no responde al tratamiento inicial o sufre recaídas, una situación que se asocia a un mal pronóstico.

"Debemos seguir investigando para ofrecer soluciones eficaces para este grupo de pacientes en los que los tratamientos disponibles no funcionan", ha subrayado, para comentar que la individualización de los tratamientos es uno de los grandes desafíos.

ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR

El abordaje multidisciplinar es otra de las metas hacia las que se debe ir avanzando con relación al linfoma, según ha asegurado la enfermera del servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, Auxiliadora Galván, quien ha destacado la importancia de que el paciente reciba una atención multidisciplinar en la que los diferentes profesionales trabajen de forma coordinada.

Este equipo multidisciplinar debe estar integrado por hematólogos, geriatras, patólogos, radiólogos, y especialistas en medicina nuclear, entre otros. "Dentro de este equipo, el profesional de enfermería juega un papel muy importante porque es, junto al hematólogo, quien conoce de primera mano las necesidades e inquietudes del paciente y quien mantiene con él una comunicación constante", ha zanjado la experta.

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