Europa Press
19 nov 2020. 14.36H
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MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Durante los primeros meses de la pandemia de la Covid-19, cuando apenas nada se sabía sobre cómo tratar el SARS-CoV-2, surgió la información de que el uso de los antiinflamatorios no esteroideos podría conducir a un curso más severo de la infección por Covid-19. Pese a que dicha información no contaba con un aval científico, la falta de evidencia para la mayoría de los tratamientos en la lucha del por entonces nuevo virus, consiguió que esta idea se extendiera por todo el mundo causando un miedo infundado en aquellos pacientes que lo usaban para tratar el dolor leve o moderado.

Ante esta situación, lo que se debe recordar, señala el doctor Víctor Mayoral Rojals, presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED), es que "los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), en cualquiera de sus indicaciones, se deben tomar a las más bajas dosis eficaces y menor tiempo posible siguiendo las recomendaciones del facultativo, así como respetando sus contraindicaciones, pero la enfermedad Covid-19 no es una contraindicación".

Dado que el uso de ibuprofeno y otros AINE está generalizado, de todos es conocido que sus recomendaciones clínicas van desde el tratamiento del dolor leve o moderado al tratamiento de la fiebre y el tratamiento sintomático de procesos reumáticos e inflamatorios, por lo que en aquel momento se necesitaban con urgencia datos sobre su seguridad para orientar a los médicos y pacientes.

"Tanto la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) - a la que consultó la SED para dar una respuesta -, como la EFIC - socio europeo de la SED-, ya en marzo, desmintieron rápidamente que el ibuprofeno y otros AINE, contribuyan a empeorar la infección por SARS-COV-2", añade el también responsable de la Unidad del Dolor del Hospital de Bellvitge.

Lo cierto es que esta errónea información procedía de un comentario de la revista médica 'The Lancet' y lo que fue exclusivamente un comentario que teorizaba sobre la posibilidad de que el ibuprofeno pudiera incrementar la expresión de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), pudiendo facilitar el desarrollo de una infección severa y fatal con Covid-19, se convirtió en una información no contrastada que fue difundida en medios y redes sociales

En ese momento, a falta de un trabajo de investigación más profundo, revisado por homólogos o pares del autor antes de su publicación, el miedo a la Covid-19 y a sus efectos más graves, consiguió que la afirmación se convirtiera, a ojos del gran público, en una certeza; una teoría que se convirtió en una mentira mil veces repetida, y, sin darnos cuenta, pasó a formar parte de las 'fake news' o bulos que han proliferado durante la pandemia.

"Cada día oímos noticias y aseveraciones alarmantes, sobre todo en redes sociales o medios no especializados, que simplemente son falsas. Sorprende la abundancia de este tipo de informaciones que crean alarma o expectativas sin el más mínimo rigor científico, y después tampoco se acompañan de una demanda de responsabilidades", advierte el presidente de la SED, para quien la calidad de la información sobre la salud "es crucial en estos tiempos".

Para mitigar esto, desde hace años, la SED colabora con la plataforma 'Salud sin bulos' y comparte sus objetivos, que son combatir los bulos de salud en Internet y las redes sociales, así como contribuir a que exista información veraz y fiable en la red. Estos objetivos compartidos se convierten en necesarios, ya que el mayor problema de esta situación son los daños colaterales, en este caso concreto aquellos pacientes que dependen de esta analgesia para controlar su dolor y que, por miedo, abandonaron sus tratamientos.

Un abanico enorme de patologías y procesos asistenciales se vieron comprometidos durante meses: golpes, esguinces, dolores musculares, dolores de articulaciones, dolor menstrual, o para controlar la fiebre, entre otros. Finalmente, en septiembre de este año, siete meses después de que se generase la desinformación, una nueva investigación publicada en la revista 'PLOS Medicine', teniendo en cuenta la evidencia disponible, afirmaba que no hay razón para retirar el uso bien indicado de los antinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, durante la pandemia de SARS-CoV-2.

TRATAMIENTO DEL DOLOR EN TIEMPOS DE COVID-19

Los pacientes con dolor, más allá de los crónicos, no sólo se han visto afectados por los bulos, sino que también han sufrido los efectos de la pandemia -sobre todo al comienzo a la hora de ser asistidos. Se trata de una gran población si tenemos en cuenta que en España se estima que un 32% de la población adulta sufre algún tipo de dolor. Debido a la alta prevalencia del dolor, las consultas por este motivo suponen el 50% de las visitas a Atención Primaria.

"Fueron momentos muy duros, pero, aun así, la profesionalidad y humanidad de los sanitarios hizo que una gran parte de ellos sacara tiempo de donde fuese para contactar con los pacientes. Hemos de agradecer también a los pacientes su comprensión en aquellos y en estos momentos en los que estamos intentando normalizar la asistencia", explica el doctor.

La SED publicó al principio del confinamiento unas recomendaciones, en su mayor parte comunes a otras sociedades científicas, en las que se recomendó priorizar la atención telemática y dio unas pautas estrictamente clínicas para las patologías que debían seguir una atención presencial. "También hemos de recordar que, en los momentos más duros del confinamiento, no solo los profesionales de las unidades de dolor (enfermería, facultativos, psicólogos ...), sino también de todas las diferentes áreas de la atención hospitalaria y extrahospitalaria fueron reubicados a otros lugares de trabajo para dar respuesta a la atención a la Covid-19", añade.

En estos momentos, en que las consultas médicas están saturadas, en especial las consultas de Atención Primaria, "todo el mundo está haciendo lo posible y más, incluidos los pacientes". "Nos hemos visto obligados a priorizar aún más, con criterios comunes como los antes comentados, y todo esto ya partiendo de largas listas de espera en las unidades de dolor, algo que se debería solucionar cuanto antes. Es injusto para el paciente y frustrante para todos", advierte el doctor Víctor Mayoral.

La SED tiene preparada una estrategia informativa para evitar bulos como el ocurrido con el ibuprofeno, puesto que "los pacientes demandan información de calidad que apoye aquella ya dada por los sanitarios que lo atienden". En cuanto a los otros actores que deberían tener un papel crucial en estos momentos, son sin duda, a su juicio, los psicólogos.

"La evidencia científica de las diferentes estrategias de afrontamiento del dolor mediante psicoterapia es contundente, especialmente en pacientes con dolor muy cronificado que ya está desestructurando su vida personal y familiar. Lo sabemos, pero 2/3 de las unidades de dolor siguen sin contar con psicólogos, a pesar de la insistente demanda que hacemos", concluye.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.