Europa Press
09 ene 2019. 13.53H
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MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Los niños pueden tener más probabilidades de desarrollar depresión y ansiedad cuando sus padres son consumidores regulares de alcohol, incluso cuando ninguno de los progenitores bebe lo suficiente como para ser considerado alcohólico, según sugiere un estudio noruego.

Los investigadores estudiaron a 8.773 niños de 6.696 familias cuyos padres participaron en una encuesta de salud cuando los niños tenían entre 13 y 19 años de edad. Alrededor del 24 por ciento de ellos, unos 2.132, tenían depresión, ansiedad o ambos.

De esta manera, la investigación averiguó que los niños tenían un 52 por ciento más de probabilidades de tener ansiedad o depresión cuando ambos padres bebían alcohol regularmente y cuando tenían síntomas de problemas de salud mental que cuando los padres no bebían o no tenían problemas psicológicos.

Los hallazgos sugieren que, en algunos entornos familiares, incluso los niveles normales de consumo de alcohol por parte de los padres podrían hacer que los niños desarrollen ansiedad y/o depresión en la adolescencia y en la madurez temprana, según la autora principal del estudio, Ingunn Olea Lund, del Instituto Noruego de Salud Pública de Oslo, "esto es significativo, ya que el nivel de consumo de alcohol discutido en este estudio rara vez parece ser problemático".

Esto, aclara la experta, puede ser debido a que los padres prestan menos atención a los niños cuando beben. Además, los cambios en el comportamiento cuando ingieren alcohol pueden ser alarmantes o incómodos para los niños, "incluso cuando no consumen suficiente alcohol para ser considerados problemáticos", agrega Lund.

LOS HOMBRES, BEBEDORES MÁS HABITUALES

En promedio, las madres que participaron en el estudio bebían aproximadamente 2,6 veces al mes y los padres 3,6 veces. Una limitación del estudio es que excluyó a las familias monoparentales así como a las familias en las que uno de los padres o un adolescente no participaron en las encuestas de salud.

Los investigadores también se apoyaron en los padres para informar con precisión cuánto bebían. Como resultado, es posible que algunas personas no hayan sido identificadas correctamente como bebedores problemáticos. Sin embargo, "el consumo de alcohol que no alcanza el nivel de alcoholismo afecta a muchos más niños y familias que los trastornos por consumo de alcohol", explica la especialista del Centro contra la Adicción en la ciudad de Nueva York, Linda Richter.

"El consumo de alcohol y los problemas de salud mental en adultos y niños a menudo van de la mano", ya que las personas tienden a automedicarse "con el alcohol u otras sustancias adictivas, especialmente si no tienen acceso adecuado a ayuda profesional debido a recursos financieros o educación limitados", asegura la experta.

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