Europa Press
08 ene 2019. 12.21H
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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Una mutación en el gen 'PAC1R' puede estar relacionada con la gravedad de las deficiencias sociales que experimentan los niños con trastorno del espectro autista (TEA), según ha concluido un estudio de un equipo de investigación multiinstitucional dirigido por el Children's National Medical Center (Estados Unidos).

Si los hallazgos se corroboran en estudios más grandes y multicéntricos, la investigación, publicada en la revista 'Autism Research', podría representar el primer paso hacia la identificación de un biomarcador potencial para guiar las intervenciones y predecir mejor los resultados para los niños con autismo.

Según los científicos, hasta 1 de cada 40 niños se ven afectados por TEA. Sus síntomas, como no hacer contacto visual, la incapacidad de seguir una conversación como más de un orador o repetir incesantemente ciertas palabras o frases, generalmente aparecen cuando el niño cumple 3 años. Se cree que el trastorno del desarrollo está vinculado, en parte, a los circuitos interrumpidos dentro de la amígdala, una estructura cerebral integral para procesar la información socioemocional.

Este estudio revela que 'PAC1R' se expresa durante períodos clave del desarrollo cerebral cuando la amígdala, que junto con la corteza prefrontal es crucial para el procesamiento neurotípico socioemocional, se desarrolla y madura. "Nuestro estudio sugiere que una persona con autismo con una mutación en PAC1R puede tener una mayor probabilidad de problemas sociales más graves y una conectividad cerebral funcional interrumpida con la amígdala", explica su autor principal, Joshua G. Corbin.

Los investigadores monitorearon la expresión génica en los cerebros de un modelo experimental en los días 13 y 18 del desarrollo fetal y el día 7 de vida, fechas que se corresponden con el desarrollo temprano, medio y tardío de la amígdala. Confirmaron que 'PAC1R' se expresa en el modelo experimental en un marco de tiempo crítico para el desarrollo del cerebro, que coincide con la sincronización de las trayectorias cerebrales alteradas con TEA.

Además, encontraron altos niveles de expresión de 'PAC1R' en múltiples edades, con mayor incidencia en cerebros masculinos durante el período fetal y mayor en femeninos durante la infancia y la edad adulta temprana.

Un total de 129 pacientes con TEA de 6 a 14 años de edad fueron reclutados para la evaluación del comportamiento. Los niños que eran portadores del genotipo de alto riesgo tenían una mayor conectividad en estado de reposo entre la amígdala y el giro temporal posterior derecho. Las alteraciones de la conectividad en una región del cerebro involucrada en el procesamiento del movimiento visual pueden influir en cómo los niños con TEA perciben información socialmente significativa, señalan los autores.

A cada niño se le analizó una muestra de saliva para el genotipado del ADN. Investigaciones publicadas anteriormente encontraron que un polimorfismo de un solo nucleótido de G a C, un intercambio único en los nucleótidos que forman el ADN, en 'PAC1R' se asocia con un mayor riesgo de trastorno de estrés postraumático en las niñas. En esta evaluación, el equipo de investigación encontró que los niños con autismo que tenían el genotipo CC homocigótico tenían puntuaciones más altas según lo medido a través de una herramienta validada, lo que significa que tenían mayores déficits sociales que los niños con el genotipo heterocigoto.

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