Europa Press
23 oct 2019. 16.51H
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MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

El grupo de investigación de Neuroquímica de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha demostrado que el resveratrol, una molécula presente en algunos alimentos como el vino tinto, podría tener un efecto neuroprotector frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Y es que, los expertos han comprobado que el resveratrol actúa sobre los receptores celulares que recogen el mensaje de aquellas moléculas, entre las que se encuentra la adenosina, encargadas de decirle al cerebro qué tiene que hacer para llevar a cabo funciones como pensar, hablar, entender, aprender o memorizar.

"El resveratrol es capaz de actuar en el cerebro de manera semejante a las moléculas mensajeras naturales de la célula, por lo que puede contribuir a paliar el efecto de degeneración y muerte celular que se produce en las neuronas del cerebro de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer", ha dicho una de las autoras del estudio, Mairena Martín.

De hecho, en un primer estudio realizado con muestras de cerebro postmortem de pacientes que habían fallecido con la enfermedad de Alzheimer se demostró que la adenosina y sus receptores celulares se encuentran afectados en dichos cerebros.

Ahora, en el estudio elaborado con la colaboración de las universidades Pompeu Fabra y Autónoma de Barcelona, y que ha sido publicado en la revista 'Free Radical Biology & Medicine', se ha observado que el resveratrol podría evitar dicha alteración y, por tanto, contribuir a que no se desarrolle la enfermedad del Alzheimer.

LOS BENEFICIOS DEL RESVERATROL Y EL CONSUMO MODERADO DE VINO

Sobre el consumo de esta molécula, Martín ha comentado que el vino tinto es rico en moléculas con efecto antioxidante, entre ellas, polifenoles entre los que se encuentra el resveratrol. Además, apostilla, estas moléculas disminuyen, e incluso bloquean, el estrés oxidativo que está relacionado con muchas patologías, como las cardiovasculares, las neurodegenerativas o el cáncer.

"Por todo esto, un consumo moderado de vino se ha considerado saludable, de hecho se incluye en la dieta mediterránea. El vino es una bebida fermentada de baja graduación alcohólica y posee moléculas que podrían contrarrestar los efectos nocivos de los radicales libres responsables del estrés oxidativo del alcohol", ha zanjado la Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la UCLM.

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