Europa Press
02 feb 2021. 11.47H
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MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

El jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, el doctor Pablo Gallo González, recomienda el implante de una endoprótesis ramificada para tratar casos de aneurismas aórticos complejos; ya que es una técnica innovadora y poco invasiva con respecto a la cirugía abierta tradicional.

Un aneurisma es la dilatación patológica de una arteria, cuando mide más del 50 por ciento del diámetro normal del vaso. Generalmente, no presentan síntomas o estos son inespecíficos y, en la mayoría de los casos, se diagnostican como hallazgo casual al realizar estudios de imagen indicadas para otras patologías o en exámenes médicos de rutina.

Los aneurismas pueden aparecer en cualquier arteria, sin embargo, los aneurismas de aorta abdominal representan el 80 por ciento de todos los aneurismas, afectando predominantemente a personas mayores de 65 años de edad. Además, su prevalencia es mayor en hombres y en personas fumadoras.

Tal y como explica este experto, los aneurismas tienden a aumentar de tamaño paulatinamente, por lo que es necesario un estrecho seguimiento para vigilar su ritmo de crecimiento y determinar la conducta terapéutica, con el objetivo de prevenir la rotura del aneurisma.

"Un crecimiento rápido de un aneurisma aórtico, un crecimiento igual o superior a 5 milímetros de diámetro en seis meses, o un diámetro mayor de 55 milímetros multiplica el riesgo de rotura del aneurisma, por ello, estos casos requieren especial atención y hay que decidir un tratamiento totalmente individualizado", matiza Gallo.

Así, reitera que el abordaje terapéutico se puede realizar por cirugía convencional abdominal abierta; sin embargo, tal y como señala el jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Ruber Internacional, los avances en el tratamiento de esta patología han permitido la reparación endovascular, suponiendo una alternativa terapéutica innovadora y poco invasiva, con muchas ventajas respecto a la cirugía tradicional.

Sin embargo, esto suele ser un reto en aneurismas aórticos complejos con características anatómicas desfavorables como cuello corto, excesiva angulación, o cuando se involucran las arterias viscerales. Es precisamente en estos casos donde se recomienda el implante de una endoprótesis ramificada.

De acuerdo con el responsable de la Unidad de Radiología Vascular Intervencionista del Hospital Ruber Internacional, el doctor Santiago Zubicoa Ezpeleta, el implante de una endoprótesis ramificada permite tratar la aorta suprarrenal y favorece la permeabilidad de los troncos viscerales (arterias del intestino y de los riñones). Con todo, estas prótesis necesitan un estudio previo especializado y una fabricación a medida de la prótesis según la anatomía de cada paciente.

Así las cosas, según ambos expertos, el éxito de la implantación de la endoprótesis ramificada reside en la conjunción de un equipo médico integrado por cirujanos y radiólogos vasculares, así como de un seguimiento posterior. "Una vez realizado el tratamiento, es importante realizar un seguimiento cercano del paciente para constatar el correcto funcionamiento de la endoprótesis aórtica, descartando la posibilidad de que existan fugas, zonas de estrechez, así como desconexiones en las distintas ramas", concluye el doctor Zubicoa.

Por último, ambos doctores recuerdan que los factores como la hipertensión arterial mal controlada, el consumo de tabaco, el colesterol elevado o presentar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), aumentan el riesgo de ruptura del aneurisma, lo que hace imperativa la vigilancia y control de dichos factores para minimizar el riesgo de complicaciones.

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