Europa Press
02 ene 2021. 15.12H
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ZARAGOZA, 2 (EUROPA PRESS)

La consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sira Repollés, ha anunciado el endurecimiento de las medidas para frenar la pandemia de la COVID-19, con el regreso al nivel de alerta tres agravado, el más restrictivo que contempla la normativa autonómica, después de que en la última semana se hayan triplicado los contagios en este territorio.

En rueda de prensa, Repollés ha dicho que a partir del próximo lunes, 4 de enero, todas las actividades no esenciales deberán cerrar a las 20.00 horas. En hostelería, el aforo se limitará al 30 por ciento en el interior y al 50 por ciento en terrazas, con prohibición de fumar en ellas y de consumir en la barra.

Además, los grupos de mesas, en terrazas, no podrán superar las seis personas y en el interior, las cuatro. La consejera ha recordado que las Cortes de Aragón modificaron el decreto ley que contemplaba en esta fase el cierre en interiores, fijando un aforo del 25 por ciento, que se ha modulado en este caso al 30 por ciento puesto que la autoridad sanitaria tiene posibilidad de hacerlo para reducir el impacto social y económico.

El aforo máximo en establecimientos y locales comerciales minoristas y de actividades y servicios profesionales abiertos al público será del 25%. Esta misma cifra será aplicable para los centros comerciales y sus zonas comunes.

En el sector cultural, el porcentaje será del 50, con butacas preasignadas. El horario máximo de comienzo de sus actividades será a las 20.00 horas. Los gimnasios podrán mantener sus puertas abiertas con un aforo máximo del 30% en el interior, con duchas y vestuarios abiertos. Todo esto supone que gimnasios, establecimientos comerciales y actividades culturales van a mantener la situación fijada hasta ahora, ha apuntado Repollés.

Además, seguirá vigente el confinamiento de la comunidad autónoma y entre las provincias aragonesas y el toque de queda entre las 23.00 y 6.00 horas. Igualmente, se mantendrá la prohibición de fiestas patronales y festejos populares hasta el decaimiento del estado de alarma, el 31 de mayo.

Sobre la presencialidad en las aulas escolares, que está previsto que sea del cien por cien a lo largo de enero, la consejera ha comentado que esta actividad no se encuentra dentro de las de mayor riesgo de contagio y su aplicación dependerá de la posibilidad de cumplir en cada caso las medidas de protección.

MEDIDAS DURAS

Repollés ha reconocido que son medidas "duras", "que responden a un aumento de contagios consecuencia de la primera semana de fiestas navideñas", en las que se han celebrado reuniones en el ámbito privado y público que han propiciado la interrelación con familiares y amigos que no forman parte de los grupos de convivencia, "e incluso hemos visto imágenes de celebraciones multitudinarias sin las debidas medidas de protección", ha contado la consejera.

Ha reconocido que su Departamento había previsto un aumento "ligero de casos" en estas fechas, pero esta semana "ha sido devastadora, incluso aunque haya habido días festivos, y se ha visto un incremento importantísimo de la tendencia".

Esto, ha continuado Repollés, "nos ha hecho no esperar al lunes y anunciar ya las medidas" para aplicar el principio de precaución y "evitar males mayores". "Debemos anteponer el compromiso con la salud de los aragoneses a cualquier otro interés", ha sentenciado la consejera, que ha detallado que estas medidas está previsto que se recojan en dos decretos y una orden, que se publicarán en el Boletín Oficial de Aragón el lunes.

Ha señalado que todavía son posibles medidas más restrictivas, "si en dos semanas no conseguimos controlar la situación", tanto en hostelería, como en comercios, así como con confinamientos de las capitales de provincia o de municipios mayores de 10.000 habitantes.

"Esperemos que no se tenga que producir esta circunstancia" y mantener "un equilibrio entre las medidas y la actividad social" ya que la mayoría de establecimientos, gimnasios y comercios "han sido muy cautos" y han actuado para evitar contagios, ha resaltado la consejera.

CUARTA OLA

Repollés ha precisado que hay varios indicadores que reflejan que la cuarta ola se va a adelantar en Aragón, cuando se estimaba que podía producirse a mediados de enero. En estos momentos, "la evolución de los contagios tiene una tendencia multiplicadora" y "la previsión para la próxima semana es que cada infectado contagie a más de una persona". Esto es así porque el índice de reproducción básico a siete días se ha situado en 1,19, ha dicho.

Además, la incidencia acumulada en la última semana ha crecido hasta los 148,2 casos por cada 100.000 habitantes, cuando hace 15 días fue de 110 y la incidencia acumulada a 14 días es de 246,9 por 100.000 habitantes.

Por su parte, la positividad global de las pruebas diagnósticas en los últimos siete días es del 13,27 por ciento, "muy superior al 9 por ciento que manejábamos en los días anteriores", ha apuntado la consejera.

Al respecto, el gerente del Servicio Aragonés de Salud, José María Arnal, ha comentado que ha aumentado la frecuentación en atención primaria y en las Urgencias hospitalarias. Ha aportado el dato de que los casos acumulados del 28 al 31 de diciembre han sido 1.543, de forma que aunque los últimos conocidos, del 1 de enero, reflejan 153 nuevos positivos, "los de días anteriores duplicaban y triplicaban" esa cifra ya que en días festivos se realizan menos pruebas.

En concreto, este viernes se han realizado 1.179 pruebas diagnósticas, de las que 12,98 por ciento ha sido positivas, "cifra muy superior a la tolerable, que es del 10 por ciento", ha enfatizado.

Arnal ha apreciado un incremento de casos desde que se relajaron las restricciones antes de Navidad, si bien ha sido en la última semana cuando ha habido un mayor crecimiento. En el caso de la hospitalización, hay una tendencia positiva, tanto en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), ocupadas al 19 por ciento por casos de la COVID-19, como en planta, al siete.

En concreto, hay 44 pacientes en UCI, cuando en la tercera oleada llegó a haber hasta 120. El gerente de Salud ha valorado la situación como "semáforo naranja" y ha asegurado que los hospitales están preparados y "tenemos un colchón para asumir con confianza este incremento que pudiera ocurrir en los próximos días".

EVITAR CONTACTOS EN LOS PRÓXIMOS DÍAS

Repollés ha apelado a la responsabilidad de los ciudadanos y ha solicitado a todos aquellos que hayan celebrado la Nochevieja y el Año Nuevo con personas que no forman parte de su núcleo de convivencia que eviten en la mayor medida posible contactos sociales en los próximos días, "sobre todo con las personas más vulnerables, mayores y grupos de riesgos".

Según ha subrayado, "estamos a tiempo de evitar un aumento aún más pronunciado de contagios" ya que la enfermedad tiene un periodo de incubación de entre dos y diez días y si se evitan los contactos sociales en ese tiempo "todos juntos podremos minimizarlos" y "hacer que llegue pronto la normalidad que todos deseamos y que gracias a la vacuna cada vez está más cerca".

Al respecto, ha comentado que si bien la previsión es que la semana que viene sigan subiendo los casos, el objetivo es alcanzar una curva más leve que la registrada entre finales de octubre y principios de noviembre pasados, cuando la incidencia acumulada fue de 800 casos por 100.000 habitantes y hubo varios días con más de mil positivos diarios.

Repollés ha agradecido la "paciencia" y la "comprensión" de los ciudadanos, el trabajo "incansable" de los sanitarios en una pandemia "que no da tregua", y ha dicho a los colectivos más afectados por las medidas que no las toman "por gusto", sino por la obligación de "salvaguardar la salud de los aragoneses". Ha pedido "no tirar por la borda todo el esfuerzo de estos meses" porque "la responsabilidad de cada uno de nosotros es responsabilidad compartida y juntos lo conseguiremos".

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