La
Organización Mundial de la Salud (OMS) asume que la “
falta de financiación adecuada” constituye uno de los principales obstáculos para la correcta introducción de tecnología en los sistemas de salud. España se ha ‘adelantado’ a algunas de las medidas que propone el ente de
Tedros Adhanom, incluido el establecimiento de un
marco regulador específico para este tipo de innovaciones. Pero la OMS pide a los países más ambición al respecto, de forma que estas ‘
digital health technologies’ (DHTs) se incluyan en las
carteras de servicio y se estipulen más incentivos alineados con su calidad, equidad y eficiencia.
Hace escasos meses, el Ministerio de Sanidad hizo público el borrador de real decreto para
regular la evaluación de tecnologías sanitarias para dar comienzo al proceso de consulta e información pública. El objetivo es crear un
marco común que regule la valoración y revisión de este tipo de tecnologías, que abarcan desde la
telemedicina y la
inteligencia artificial hasta aplicaciones para el diagnóstico y monitoreo de enfermedades.
El departamento de
Mónica García incidió en que la evaluación constituye el procedimiento científico “que permite a las autoridades decidir sobre la
incorporación, financiación, precio, reembolso o desinversión de estas tecnologías, con el objetivo de asegurar un sistema sanitario equitativo y eficiente”.
Eso es, a grandes rasgos, lo que reclama la OMS a todos los países de la Unión Europea. En un
informe sobre la financiación de tecnología, el organismo advierte de que, aunque el
panorama de la salud digital “está experimentando un crecimiento notable”, los esfuerzos de los Estados miembros se ven
“obstaculizados” por varias barreas, “incluida la falta de
financiamiento adecuado y una cobertura para el pago de las HDT”.
Incentivos y otras méticas para evaluar tecnología
A modo de solución, la organización de
Tedros Adhanom propone en primer lugar la instauración de
“marcos evaluación de tecnología sanitaria adecuados (como pretende hacer España), pero también el fomento de sistemas de datos “maduros” para “alienar mejor los incentivos con el valor (un enfoque basado en resultados), así como la incorporación de la salud digital en los
paquetes de prestaciones financiados con fondos públicos.
La OMS “espera que esto ayude a los Estados miembros de la región a desarrollar enfoques adaptados que beneficien a sus poblaciones y creen
sistemas de salud más eficientes y accesibles para todos”.
“Más allá de los resultados de salud directos, se podrían tener en cuenta otras métricas, como la
satisfacción del paciente y la
adherencia al tratamiento, al considerar los acuerdos de financiación y pago -expone-. Dado que algunas DHT pueden permitir que los pacientes se reintegren a la sociedad antes (por ejemplo, regresar a la educación o al empleo) o
reducir las desigualdades socioeconómicas, los resultados no clínicos también podrían integrarse en los acuerdos de precios basados en valor”.
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