¿Llegará el test exprés de infección de orina a España? "El coste limita"

José Medina Polo, del panel europeo de guías de infecciones urológicas, analiza este nuevo descubrimiento diagnóstico

José Medina Polo, urólogo experto en infecciones.


10 abr 2026. 05.15H
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La posibilidad de identificar en pocas horas qué antibiótico es eficaz frente a una infección urinaria supone un cambio de paradigma en una patología que todavía se trata, en gran medida, de forma empírica. Un nuevo test desarrollado por investigadores británicos, capaz de ofrecer resultados en menos de seis horas directamente a partir de la orina, abre la puerta a decisiones terapéuticas más rápidas y precisas, con impacto potencial en la resistencia antimicrobiana y en la evolución clínica de los pacientes. Sobre el alcance real de esta innovación y su posible aplicación en España reflexiona José Medina Polo, urólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, miembro del panel de guías de infecciones urológicas de la European Association of Urology (EAU) y miembro de la Asociación Española de Urología.

Desde su experiencia clínica, ¿hasta qué punto disponer de un antibiograma en menos de 6 horas podría cambiar el manejo actual de las infecciones urinarias en España, teniendo en cuenta que hoy muchas decisiones siguen siendo empíricas?

El empleo de “point of care (POC)” o técnicas de diagnóstico rápido de resultados de urocultivo permite un diagnóstico de infecciones de orina de un modo más rápido que el tradicional urocultivo que suele demorarse al menos 48 horas. Existen varias tecnologías que van a permitir un diagnóstico microbiológico (indicando si el paciente tiene infección, no siempre indicando el microorganismo aislado). Algunas de las alternativas disponibles incluso permiten un análisis de antibiograma. En mi opinión, un adecuado POC debería tener alta sensibilidad y especificidad para diagnosticar infección. Actualmente el tratamiento suele realizarse empírico ya que en caso de infecciones urinarias esporádicas, las pacientes responden adecuadamente a un ciclo corto de antibióticos. Sin embargo, debe tenerse presente que hay casos de síntomas urinarios que no son infecciones y con una técnica de diagnóstico rápido, va a permitir no usar antibióticos en esta paciente. Por otro lado, además de ayudar al diagnóstico, conocer el antibiograma va a permitir ajustar mejor el tratamiento.

Es cierto, que las resistencias a fosfomicinas son bajas en España, pero existen casos que no responden adecuadamente. Además, pacientes con infecciones de repetición o factores de riesgo para infecciones de orina, el análisis de susceptibilidad es de gran utilidad para elegir antibioterapia. Seis horas mejora el intervalo del urocultivo, pero existen tecnologías disponibles que incluso permiten diagnóstico de infección en 15 minutos y antibiograma en 45 minutos. Urólogos y médicos de atención primaria en España, estamos evaluándolo y hemos presentado resultados preliminares en el congreso de la European Association of Urology (EAU), celebrado este mes de marzo en Londres.

¿Cree que esta tecnología podría integrarse de forma realista en los circuitos actuales de microbiología hospitalaria, especialmente en centros con alta carga asistencial y centralización de laboratorios?

Como se ha mencionado, los dispositivos de POC son diferentes en cuanto a propiedades diagnósticos y tecnología/personal que se requiere. Por ejemplo, muchos de ellos no requieren análisis en laboratorio de microbiología. El estudio de la orina, puede hacerse en el propio centro de salud, urgencias o consultas por personal entrenado (médicos o enfermeras). Esto aporta la ventaja de no tener que transportar muestras. Además, al hacer el análisis el personal que trata al paciente, va a poder contactar con él, cuando esté el resultado.

Uno de los puntos fuertes es que no requiere procesado adicional de la muestra y funciona con orina conservada en ácido bórico. ¿Esto resuelve realmente una de las principales barreras logísticas en nuestro sistema?

Es una ventaja, pero como se ha mencionado hay que evaluar cada tipo de tecnología. La que hemos evaluado en España, se realiza con orina fresca, no requiriendo procesamiento de la misma. La única limitación es que el análisis debe hacerse tras obtener la orina.

¿Qué limitaciones clínicas ve en esta innovación, por ejemplo, en casos complejos como infecciones complicadas, muestras con múltiples microorganismos o pacientes que ya han recibido antibióticos?

Limitaciones, desde un punto de vista clínico, la principal es que los microorganismos testados y los antibióticos, estén dentro del perfil del analizador. A diferencia de urocultivos tradicionales, suele haber un límite de antibióticos a evaluar. Ahora bien, estos pueden adaptarse por el perfil del paciente. Respecto a la antibioterapia previa, es una limitación también para urocultivo tradicional. Pero las nuevas innovaciones, pueden marcar un punto de corte de positividad más adecuado.

Finalmente, respecto a las infecciones de orina complicadas, debe tenerse en cuenta que la definición de ITU complicada, no tiene en cuenta la clínica; se clasifica como ITU complicada aquella en pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales del aparato urinario. Esto, lleva a muchos malos entendidos al hablar de ITUs complicadas. Por ello, desde el panel de las Guidelines de la European Association of Urology (EAU) (de la que soy miembro), recomendamos hablar de ITUs localizadas y sistémicas en lugar de no complicadas y complicadas; y así tener en cuenta la clínica. Puntualizado esto, los POC no tendrían que afectarse por una ITU localizada o sistémica.

Más allá de la precisión técnica y la rapidez, ¿qué factores cree que pueden frenar su adopción en la práctica real: coste, formación, validación en más centros o resistencia al cambio en los equipos clínicos?

La principal limitación es el coste. Son métodos que tienen su coste de comprar. Sin embargo, es una inversión inicial, ya que los kits de análisis son bastante más económicos. Es verdad, que más costosos que urocultivo, pero quizás seleccionando pacientes a aplicar (aquellos con más riesgo de resistencias, diagnóstico clínico no claro), permita optimizar. Además, su implante aunque suponga costes, también puede ahorrar en consumo de antibióticos y en visitas sucesivas al hacer diagnóstico microbiológico y antibiograma en una visita. El otro factor, es la formación a los profesionales a realizar. Sin embargo, suelen ser técnicas de manejo sencillo.
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