La
Comisión Europa promoverá un nuevo paquete de medidas de soberanía tecnológica para reforzar la autonomía y resiliencia de Europa. El lote incluye la
Ley de Chips 2.0, destinada a reforzar el suministro de estos semiconductores, en especial los relacionados con la inteligencia artificial, para mejorar
infraestructuras para la atención médica, entre otros usos.
El organismo que abandera Ursula von der Leyen hace pedagogía del impacto que podría tener este
paquete de soberanía tecnológica, con el que se pretende reducir la dependencia del mercado asiático y norteamericano en el desarrollo de servicios e infraestructuras consideradas críticas para los Estados miembros. Este ‘ómnibus’ engloba, en concreto, la Ley de Chips 2.0, la de Desarrollo de la Nube y la IA, la Estrategia de Código Abierto y una hoja de ruta estratégica para la digitalización y la IA en la energía.
“Los chips semiconductores son los pequeños pero esenciales bloques de construcción que
impulsan la tecnología moderna, y son clave para que Europa se convierta en un continente de IA -defiende la Comisión-. Potencian todo, desde teléfonos inteligentes y automóviles hasta IA y computación en la nube, así como
infraestructura crítica para la atención médica, la energía y la defensa”.
Refuerzo de la industria europea
En este escenario, se prevé que la Ley de Chips 2.0 refuerce “los puntos fuertes europeos actuales” y aumentará la capacidad para el
desarrollo de tecnologías de “semiconductores de vanguardia”. “Esto permitirá a la UE mantener su posición como
actor indispensable en la cadena de valor, reforzando al mismo tiempo su resiliencia y reduciendo las dependencias estratégicas y las vulnerabilidades de la cadena de suministro”.
Uno de los campos más sensibles a este paquete tecnológico es, por supuesto, el de la sanidad, tal y como se ve reflejado en el cuerpo de la citada Ley de Chips 2.0. En el mismo se incide en que los semiconductores, cuyo suministro se vio seriamente comprometido durante la
pandemia del Covid-19, “son la base de todas las tecnologías digitales”, incluidos los equipos médicos del presente y el futuro cercano (desde
resonancias hasta implantes, sistemas de diagnóstico, marcapasos…).
Pero además, la nueva normativa persigue una mayor protección de este tipo de sectores críticos ante posibles faltas de abastecimiento y potenciar el uso de la
inteligencia artificial, de forma que se impulse la innovación farmacéutica, el diagnóstico por imagen o la
Medicina personalizada, entre otros aspectos.
Gestión de crisis en el campo de la Medicina
La Ley recoge también un capítulo de gestión de crisis en el ámbito de la Medicina. En concreto, la Comisión prevé activar medidas extraordinarias cuando una
interrupción de suministro tenga efectos graves sobre sectores críticos como la sanidad. Entre otras opciones, se podrá solicitar
información obligatoria a fabricantes, priorizar determinados pedidos, compras conjuntas o coordinación de distribución de componentes críticos. Hospitales y sistemas sanitarios serían potencialmente beneficiarios prioritarios de los mecanismos de protección.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.