La
hemodiálisis sigue siendo el salvavidas de miles de pacientes con insuficiencia renal crónica. Sin embargo, el éxito del tratamiento no depende solo de la máquina, sino de un elemento crítico y vulnerable: el catéter. La lucha contra las infecciones, la trombosis y la búsqueda de una integración perfecta con el cuerpo humano marcan la hoja de ruta para el desarrollo futuro.
Así, en el marco del séptimo Congreso Gemav,
Cardiva ha presentado varios productos, entre los que se encuentra
Kitelock, una solución de sellado de catéter con EDTA tetrasódico.
José Luis Merino, vicepresidente de Gemav y jefe de Servicio de nefrología del
Hospital del Henares, explica en una entrevista a
Redacción Médica la importancia de este tipo de avances.
En el día a día de una unidad de diálisis, el catéter no es solo un tubo; es la vía de acceso a la vida. Pero esta puerta de entrada puede ser también una vía de infecciones. Así, Merino explica que la elección del dispositivo debe basarse en la facilidad de implantación, la durabilidad y
la baja tasa de complicaciones.
|
José Luis Merino, vicepresidente de Gemav y Jefe del Servicio de Nefrología de Hospital del Henares.
|
El enemigo invisible: el biofilm
Uno de los mayores obstáculos en el mantenimiento de estos accesos vasculares es la
formación del biofilm, una capa de microorganismos que se adhiere a las paredes del catéter y que es el origen de la mayoría de los problemas. Ante este escenario, soluciones de sellado como Kitelock se presentan como
herramientas clave para reducir el impacto. “Necesitamos soluciones de este tipo”, asegura Merino.
Estas soluciones, por un lado, evitan la proliferación bacteriana y protegen contra la trombosis y, además, por otro,
prolongan la vida útil del catéter. Así, en un entorno donde las complicaciones pueden derivar en situaciones graves como bacteriemias o
sepsis, contar con sistemas que bloqueen la colonización de agentes externos se convierte en una
necesidad clínica.
|
Un instante en la ponencia de José Luis Merino.
|
Si bien la sepsis o la
endocarditis representan el riesgo vital más extremo, existe otro problema menos letal pero más insidioso: la disfunción diaria. “Un catéter que hay que manipular constantemente, que tiene trombos o que alarga las sesiones de diálisis es
un factor muy negativo para el día a día de un paciente crónico que acude al centro tres veces por semana”, asegura el experto. Por ello, la manejabilidad y un flujo constante son esenciales para que el tratamiento no se convierta en una tortura logística y emocional para el paciente.
El futuro del catéter
El horizonte de la innovación en
Nefrología apunta hacia la biocompatibilidad total de los dispositivos utilizados en diálisis. Para Merino, el objetivo está en desarrollar materiales capaces de generar un
a reacción inflamatoria mínima para que el organismo los tolere casi como si fueran parte de sí mismo y no un cuerpo extraño. En este escenario, la meta es clara: crear catéteres cada vez más integrados en el organismo
y prácticamente imposibles de colonizar por bacterias.
Sin embargo, más allá de los avances tecnológicos, los especialistas coinciden en que la clave para reducir las infecciones asociadas a estos dispositivos sigue siendo
el factor humano. La estrategia para avanzar hacia el objetivo de la “bacteriemia cero” se sostiene sobre tres pilares fundamentales.
|
José Luiz Merino en el séptimo Congreso de Gemav.
|
El primero es la
Enfermería especializada, cuyo entrenamiento y vigilancia constante en el manejo del acceso vascular constituyen la primera línea de defensa frente a las infecciones. A ello se suma el autocuidado del paciente: la educación sanitaria resulta esencial para que quienes reciben diálisis comprendan la importancia de proteger su acceso vascular también fuera del entorno clínico. Para acabar, la mejora técnica es fundamental. Con la incorporación de soluciones de sellado y materiales de última generación
que ayudan a minimizar los riesgos. “A partir de ahí también mejorar técnicamente, mejorar con las soluciones y, sobre todo, si podemos, intentar mejorar en tener menos catéteres. Pero, aunque eso no sea posible, por tanto, cuidémoslos mejor”, concluye.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.