La colaboración público-privada en
imagen médica en España surge como respuesta a la “creciente demanda” de servicios diagnósticos y a la
“limitación de recursos” del sector público. Más en concreto, por la
saturación de las listas de espera para pruebas como ecografías, TAC y resonancias magnéticas. Una situación que ha llevado a que los centros “necesiten y cuenten” con los recursos disponibles del sector privado y, por tanto, que
el sistema sanitario consiga una “mayor productividad”.
Así lo ha afirmado Juan Abarca, presidente de la
Fundación IDIS, quien ha incidido en que esta alianza, dentro de
la Radiología,
permite reducir “significativamente” los tiempos de espera y mejorar el acceso de los pacientes a tecnologías diagnósticas avanzadas. Y lo ha hecho durante la Jornada ‘Tecnología Integral en las Salas de Diagnóstico”, organizada por
Redacción Médica con la colaboración de Bayer y la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram).
De hecho, en lo que concierne al equipamiento de alta tecnología, este médico ha destacado que
el sector privado cuenta con el 52 por ciento de los equipos de resonancia magnética, el 50 por ciento de los de ilotricia y el 43 por ciento de las mamografías.
Juan Abarca Cidón, presidente de la Fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad).
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El "gran problema" de la colaboración público-privada
Para Abarca,
el “gran problema” que existe entre la colaboración público-privada es que desde que se constituyó el Sistema Nacional de Salud (SNS)
se siente al sector privado como “una amenaza” donde siempre se compara con el ámbito público. “Tras la pandemia se está viendo que cada vez es más inevitable e imprescindible", ha resaltado.
Pero, para él, no hay “ningún motivo” para que este ámbito se vea de esta forma. “Lo primero porque nosotros
podremos competir en complejidad, pero nunca en excepcionalidad por la cantidad de masa crítica que necesitan determinados procesos o enfermedades raras”, ha resaltado Abarca.
El sector privado, complemento al público
Y, por otro lado, porque
el sector privado “nunca” ha pretendido ser una alternativa al público, sino simplemente “un complemento”. “La amenaza viene más por la propia base de funcionamiento del sistema sanitario público que intenta de alguna forma defender el modelo estatutario, y que
prioriza las condiciones de los profesionales al interés de los pacientes, a realmente porque haya un verdadero problema”, ha afirmado.
Por lo tanto, y conceptualmente, esta alianza, aplicada al sector de la Radiología,
es “buenísima”. “Primero porque
al ámbito privado le incrementa la facturación, pero sobre todo le obliga a mirar más allá del resultado económico, es decir, en la calidad asistencial. Le saca de la zona de confort porque si quieres colaborar con la sanidad pública
tienes que aportar un valor, que en nuestro ámbito se debe medir en resultados sanitarios”, ha enfocado.
En cuanto al sector público, esta colaboración “es buena” porque se obliga a aumentar la productividad. “El problema es que, por muchos estímulos que tenga, no la incrementa. Tenemos hospitales de gestión pública directa en donde las máquinas solo abren por la mañana y
les falta productividad", ha concluido.
Aspecto de la sala durante la ponencia de Juan Abarca Cidón sobre la colaboración público-privada en diagnóstico: desafíos y oportunidades.
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