Aunque parezcan conceptos lejanos, la
celiaquía y las
plantas carnívoras pueden llegar a guardar relación. Así lo demuestra el reciente hallazgo de un grupo de investigadores españoles capaces de desarrollar la
celiacasa, una
molécula sintética creada con el jugo digestivo de las 'jarras-trampa' de la planta carnívora Nepenthes x y con potencial para
inhibir parte de los síntomas asociados a esta intolerancia alimenticia. En concreto, la previsión del equipo científico es que "pueda ser una ayuda para una
dieta libre de gluten, fundamentalmente para evitar posibles escenarios de
contaminación cruzada".
"Sería imaginable que una vez, de tanto en tanto, un paciente
se pudiera dar el gusto de una buena pizza con gluten, pero esto aún se ha de evaluar", sostienen F. Xavier Gomis-Rüth, del nstituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB) ligado al
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IBMB-CSIC) y Francisco J. Pérez Cano, del Institut de Recerca en Nutrició i Seguretat Alimentària de la Universidad de Barcelona (INSA-UB) como principales investigadores del estudio.
A diferencia de otros suplementos actuales más activos en el duodeno, la celiacasa, capaz de establecer sinergias con la pepsina natural del cuerpo, puede llegar a neutralizar los conocidos como
péptidos tóxicos (GIP) durante la digestión, "quedando desactivados al salir del estómago". Entre estos pequeños fragmentos de gluten destaca el denominado
'33-mero', que desencadena una fuerte reacción del sistema inmune.
Excepciones en dietas estrictas
Ante esto, esta variante diseñada a partir de la neprosina, permite anticipar y
frenar lo que se entiende por "disparador" de esta patología, es decir, la respuesta inflamatoria y autoinmune que se produce en el organismo de
celíacos e intolerantes al gluten cuando el bolo alimentario sale del estómago y estas sustancias ya han causado su efecto en el duodeno y el intestino delgado.
Así, esta nueva molécula muestra su máxima actividad en el pH gástrico del estómago, logrando romper los GIP de los cereales y la gliadina del trigo antes de que pasen al duodeno. El problema es que, si ese pH no es muy ácido, la celiacasa no funciona, advierten. No obstante, ya supone una ventaja respecro a otras proteasas, denominadas genéricamente ‘glutenasas’, que degradan el gluten y sus pequeños fragmentos, "pero no son plenamente activas en condiciones de pH 2, el del estómago, sino a pH 7, el del duodeno, cuando el
alimento predigerido (bolo alimenticio) ya ha abandonado el estómago. "Eso obliga a incrementar las dosis hasta niveles que no las hacen viables para terapias", explican.
En cualquier caso, su administración podría por tanto aliviar a los pacientes "dándoles mayor seguridad en entornos potencialmente contaminados" y suponer, además, un soporte a la
dieta estricta sin gluten (GFD) que sigue el colectivo "para permitirse, muy de tanto en tanto, una excepción alimentaria con alimentos que contengan este conjunto de proteínas contenidas en las semillas de algunos cereales.
Comprimido oral
Dado su potencial de acción en el estómago lo ideal, por tanto, es que el formato futuro de esta terapia sea un
comprimido oral, indican, una vez comprobada la estabilidad de esta molécula artificial "a temperatura ambiente durante un período que se tendrá que evaluar" e incluso, en condiciones extremas, ya que puede llegar a aguantar "la
liofilización y la congelación sin perder actividad".
Esta molécula terapéutica también logró restaurar los
marcadores de la microbiota en los ratones analizados en el estudio, lo que hace plantearse su posible beneficio a la hora de revertir daños crónicos en la
flora intestinal de
pacientes diagnosticados tardíamente. Sin embargo, serán los gastroenterólogos los que, en un futuro, deberán responder a esta cuestión al evaluar los parámetros ligados a la posible "capacidad de recuperación tisular".
De momento, y tras haber patentado la celiacasa en colaboración con el CSIC y la UB, el equipo trabaja para crear una
spin-off que permita poner en marcha ensayos en el futuro de cara a la traslación de este hallazgo a la clínica. Además, el grupo ya cuenta con dos sistemas a punto "para la producción en levaduras (Pichia pastoris y Kluyveromyces lactis) que
permitan abaratar costes de cara a la producción a gran escala en fermentadores". El reto, dicen, es el de siempre: obtener la
financiación necesaria para dar contonuidad al proyecto.
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