Pedro Sánchez visita por cuarta vez China en lo que va de legislatura. El presidente del Gobierno ha arrancado este lunes una nueva gira por el gigante asiático con el objetivo de estrechar lazos con Pekín tanto en materia comercial como en las relaciones bilaterales que permitirán hacer frente a los grandes
“desafíos del planeta”, entre ellos el
abordaje de la “salud global”. Una apuesta para la que ve imprescindible la participación de su homólogo chino.
En un discurso público en la Academia de las Ciencias, Sánchez ha puesto el foco en alguno de los grandes retos que tiene el planeta. La
sanidad es uno de los principales, junto con el cambio climático, la seguridad, la defensa o la lucha contra la desigualdad, algo que considera unos “bienes públicos globales” a proteger. El presidente también ha apuntado a asuntos como el desarrollo de la
inteligencia artificial, el control del armamento nuclear o la erradicación de la pobreza. “Sin la colaboración de las grandes potencias, y en especial China, estos objetivos no son difíciles, son sencillamente inalcanzables”, ha apuntado durante su intervención.
Sánchez ha abierto la puerta a un nuevo escenario internacional que permita dar más protagonismo a países como China en la solución de este tipo de problemas, reformando algunos de los los instrumentos de gobernanza como la propia
Organización de Naciones Unidas (ONU). “Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación en favor de la estabilidad global y la estabilidad de los países del sur”, ha apostillado.
En ese sentido, el mandatario español ha apelado a trabajar en un
"multilateralismo" que deje atrás el escenario internacional del siglo XX. “Esa multipolaridad no es una hipótesis, ni un deseo, es una realidad. Solo podemos elegir entre negarla y abrazarla. El conjunto de la sociedad española elige abrazarla desde el pragmatismo y la responsabilidad”, ha subrayado.
Nuevas fronteras de los mercados sanitarios
Otro de los grandes retos del presidente del Gobierno con su visita a China pasa por
mejorar las actuales relaciones comerciales entre España y el gigante asiático. Sánchez persigue equilibrar la balanza de exportaciones ya que actualmente el país arrastra un
déficit comercial del 74 por ciento en relación con China, una cifra que no ha parado de crecer en los últimos años, no solo en España sino en toda la Unión Europea. “Resulta insostenible”, ha agregado.
Sánchez ha reclamado a China que trabaje para crear una economía “más horizontal” en la que se eviten los “agravios”, ya que actualmente el viejo continente representa la segunda economía mundial. Además ha elogiado la actual situación del bloque comunitario que ha acordado
acuerdos bilaterales con 25 países en la última década y ha ampliado hasta un 80 por ciento sus exportaciones. “Necesitamos que China se abra para que Europa no tenga que cerrarse”, ha enfatizado.
Este nuevo panorama aperturista se antoja como clave en un sector como el de la
venta de fármacos y productos sanitarios. No es la primera vez que España se acerca a China para abrir nuevos mercados, tras los problemas con otras grandes potencias como Estados Unidos. El presidente catalán,
Salvador Illa, ya inició el año pasado una estrategia precisamente para potenciar las
relaciones comerciales del sector de la industria farmacéutica en el continente asiático.
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