El Sistema Nacional de Salud (SNS) se sostiene gracias al trabajo diario de miles de profesionales sanitarios que, consulta a consulta y turno a turno, garantizan una correcta atención al paciente pese a la
sobrecarga asistencial, la
falta de reconocimiento y la
precariedad laboral. Estos son algunos de los principales retos que médicos, enfermeras, farmacéuticos, psicólogos, fisioterapeutas, dentistas y técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería identifican de cara a 2026. Desde distintos ámbitos del sistema sanitario, los profesionales con los que ha hablado
Redacción Médica coinciden en la
necesidad de mejorar las condiciones laborales,
reforzar las plantillas y revisar el
enfoque asistencial para poder seguir cuidando a los pacientes sin descuidarse a sí mismos.
Ángel López, médico de Familia, sitúa como reto principal la sobrecarga asistencial derivada del
déficit de profesionales. "Este es el mayor problema. Un médico se debe encargar de los pacientes de tres médicos", explica. Además, aunque en la zona rural haya menos demanda de atención, esta escasez de especialistas "rompe el ritmo laboral normal, empañando a veces la relación con los pacientes". En este contexto, su petición inmediata es clara: "Dejadme como estoy, pero incorporando a los médicos que faltan".
De cara al año nuevo, López pone el foco en una reforma estructural de las condiciones laborales del colectivo médico. “Mi deseo para 2026 es conseguir mejores condiciones laborales, adaptándolas a la preparación, responsabilidad y toma de decisiones que debemos abordar”, resume, y concreta su propuesta en “un
Estatuto Marco propio con particularidades e incentivos para los que ejercemos en la España despoblada”.También reclama un cambio en la organización del tiempo de trabajo: “Lo más urgente que pediría es que
desaparecieran los turnos de más de 12 horas seguidas y, por supuesto,
prohibiría las jornadas laborales de 24 horas en sitios con alta demanda sanitaria”.
Sobrecarga laboral en Enfermería
La
falta de profesionales también es un reto desde el punto de vista de
Enfermería. "No damos a basto, por lo que de cara a 2026, necesitamos
más personal y una ampliación de las unidades que se quedan pequeñas con la gran cantidad de demanda que hay", argumenta Miriam Collantes. Una petición con la que coincide su compañero de profesión Javier Fumadó: "Hay una
sobrecarga e inestabilidad laboral que genera una presión constante y afecta tanto a los profesionales como los pacientes".
Otro de los desafíos a los que se enfrentan los enfermeros es la encadenación de
contratos cortos que complican la conciliación familiar. "Esto provoca una gran desmotivación y fuga de enfermeros", apunta, por lo que consideran necesario poder acceder a empleos más estables. Entre sus peticiones, señala también una
mejora de los ratios. "Además de beneficiar al paciente,
reduce nuestro desgaste y hace la profesión más sostenible", reconoce. "Invertir en Enfermería es hacerlo en seguridad, calidad y el futuro del profesional sanitario, no pedimos privilegios si no condiciones para cuidar bien".
"
Quiero seguir formándome, conseguir una plaza y seguir dando visibilidad al papel de la Enfermería", apunta Fumadó. "Mi propósito como profesional es seguir atendiendo a mis pacientes con la misma empatía y dedicación que tengo desde el principio y seguir progresando", añade Collantes.
Más empleo farmacéutico
El terreno laboral también se tambalea en el sector farmacéutico. Y es que,
Natalia Sánchez sitúa como uno de los principales retos de su profesión el
acceso a oportunidades laborales más allá de la oficina de farmacia, especialmente en la industria. Aunque reconoce que encontrar trabajo en oficina de farmacia es relativamente sencillo, advierte de que "encontrar más allá es realmente difícil", incluso contando con formación específica y una búsqueda activa.
Esta situación, admite, genera desgaste personal: "Ha habido momentos de cierta frustración cuando peleas por algo y parece que no llega". A pesar de llevar pocos meses en su actual puesto de trabajo, considera que el salario general del farmacéutico "no encaja muy bien con el nivel de estudio y esfuerzo que requiere el grado en Farmacia y con el hecho de trabajar fines de semana, además de la limitación para el crecimiento y promoción profesional". Así, considera que una mejora de las condiciones laborales en oficina de farmacia provocaría un aumento en la demanda para trabajar en una farmacia.
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"Deseo que cuiden de la sanidad pública y de sus trabajadores, porque es una de las cosas más valiosas que tenemos en este país"
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De cara a 2026, su deseo como farmacéutica es claro: "Que nuestro gremio encuentre trabajo donde desee y
se tenga en cuenta nuestra opinión porque estamos al pie del cañón. Y para la industria, oportunidades y un voto de confianza". A su vez, pide que las autoridades "cuiden de la sanidad pública y los trabajadores", ya que es "una de las cosas más valiosas que tenemos en este país".
Psicología necesita más unión
Por su parte,
Jesús Linares, psicólogo, identifica el
autocuidado profesional como uno de los principales retos de su disciplina. "Tenemos una profesión muy demandante en la que estamos
expuestos al sufrimiento de manera continua y eso acaba haciendo mella", explica. A su juicio, el carácter "muy prosocial" de la Psicología dificulta poner límites, lo que hace que
"el tema del autocuidado aquí sea primordial para poder cuidar a la población". Otra prioridad para él son las condiciones laborales -tanto salarios como reconocimiento-, especialmente en ámbitos como la intervención social. "El trabajo de la Psicología en general es bastante precario con respecto a lo que damos". Aunque aclara que su situación personal es una excepción, defiende cambios generalizados "en todo lo que tiene que ver con la parte del cuidado del profesional, el cuidado del interviniente y la formación continua".
Y entre los deseos que muestra para 2026, este psicólogo pone el foco en la unidad: "Ahora mismo la Psicología tiene un foco encima y creo que hay que saber aprovecharlo. La única manera de poder progresar y ayudar a la población general
tiene que ser unidos". A su vez, considera urgente contratar más psicólogos en "prácticamente todos los ámbitos de la vida". Linares recuerda que la Psicología "puede aportar en muchos sitios donde aún no se la espera" y subraya la necesidad de contar con profesionales especializados en cada área. "La OMS ya lo dice, que todo el tema de la discapacidad va a estar cada vez más relacionado con la salud mental", concluye, insistiendo en que se trata no solo de una cuestión de costes, sino, sobre todo, "de las personas que sufren".
Integrar la Odontología en la Medicina preventiva
Desde el punto de vista de Irene Verdugo, la Odontología se enfrenta al desafío de la persistente separación entre la salud bucodental y la salud general. "La
salud oral sigue considerándose una esfera aislada, una preocupación de segundo nivel, ajena a las enfermedades sistémicas y a la calidad de vida global", explica. Esta visión fragmentada condiciona las decisiones de los pacientes, que tienden a posponer o rechazar tratamientos necesarios al no percibirlos como urgentes. "El coste económico se antepone a la relevancia sanitaria", señala, especialmente en patologías inicialmente asintomáticas como la enfermedad periodontal o la caries.
Verdugo subraya que esta situación tiene consecuencias a largo plazo comparables a dejar sin tratar enfermedades crónicas. "Es análogo a dejar una hipertensión o una disfunción tiroidea sin atender, cuya desatención tendrá un impacto sistémico grave", explica. Así, de cara a 2026, desea un
cambio de paradigma que integre plenamente la Odontología en la medicina preventiva. "Nuestro reto no es solo restaurar dientes, sino integrarnos como un pilar indiscutible de la medicina preventiva y sistémica", afirma, insistiendo en que "lo que pasa en la boca, no se queda en la boca".
En esta línea, considera importante plantear una transformación del modelo de remuneración en la privada. "El cambio más crucial sería migrar de un modelo basado en la facturación por acto restaurador a uno que valore y remunere el tiempo dedicado a la prevención, la educación sanitaria y la promoción de la salud bucodental", defiende. Según explica, el sistema actual empuja al intervencionismo, ya que muchos actos preventivos se realizan "por amor al arte" y sin compensación económica. "Esto convierte al odontólogo en un reparador de problemas existentes, en lugar de un gestor de la salud del paciente", resume. Para Verdugo, el cambio es claro: "La prevención debe ser rentable".
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"Cuando es el cardiólogo quien aconseja un tratamiento periodontal por el bien del corazón, el mensaje adquiere una credibilidad que supera el estigma económico"
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Pero también pone el foco en la sanidad pública. "Es imprescindible impulsar la integración efectiva y transversal de la
salud bucodental en la Atención Primaria y en la formación del resto de profesionales sanitarios", reclama. A su juicio,
ignorar la salud oral implica destinar recursos a complicaciones que podrían haberse evitado. "Resulta profundamente ineficiente tratar una hipertensión si se ignora una inflamación gingival crónica que eleva el riesgo cardiovascular", ejemplifica. Por ello, apuesta por
capacitar a médicos y enfermeros como prescriptores de salud bucodental. "Cuando es el cardiólogo quien aconseja un tratamiento periodontal por el bien del corazón, el mensaje adquiere una credibilidad que supera el estigma económico", concluye, reclamando que se reconozca la odontología como "medicina preventiva sistémica".
Revisar el enfoque sanitario de la Fisioterapia
Alba Sánchez, fisioterapeuta, identifica como uno de los principales obstáculos de su práctica diaria el miedo con el que muchas personas llegan a consulta, construido tras años de mensajes alarmistas y explicaciones deficientes sobre el dolor. Esta percepción condiciona la respuesta a las propuestas terapéuticas. "Cuando propones movimiento, ejercicio o exposición progresiva, la respuesta muchas veces es rechazo", señala, y añade que, incluso tras explicar el proceso, "muchos pacientes siguen pidiendo un masaje, una técnica pasiva, algo que les hagan".
A su juicio, estas creencias actúan como una barrera real para iniciar la rehabilitación. "No se trata solo de educar, sino de d
esmontar miedos que otros profesionales, muchas veces sin mala intención, han ayudado a consolidar", afirma, subrayando que este trabajo requiere "tiempo, paciencia y conversaciones difíciles". De cara a 2026, Sánchez considera que el gran reto no pasa por sumar técnicas, sino por
revisar el enfoque sanitario. "No hay ejercicio terapéutico posible si antes no se trabaja la seguridad y la confianza", resume.
A este se suma la precariedad estructural de la profesión. "Los
salarios de convenio no reflejan ni la responsabilidad clínica, ni la formación continua exigida, ni la calidad asistencial que se espera del profesional", denuncia, y lamenta que esta situación lleve a muchos compañeros a abandonar la profesión o a marcharse al extranjero. "Muchas veces no contamos con entornos que inviten al movimiento. Falta material, falta espacio y sobra improvisación", añade.
Coincidiendo con Linares, su propósito para 2026 pasa por recuperar la motivación y
aprender a cuidarse. "Uno de mis principales propósitos es recuperar la ilusión profesional que se ha ido erosionando por decepciones y por un desgaste que pocas veces se nombra", confiesa. Sánchez
reivindica una forma de ejercer más sostenible. "Quiero aprender a acompañar mejor
sin desaparecer yo en el proceso", afirma, apostando por comunicar "de forma clara y honesta, sin desgastarme", seguir formándose y
"dejar de normalizar el agotamiento".
Cambio de categoría para los TCAE
La
falta de reconocimiento profesional también es uno de los principales problemas que el
TCAE Manuel Alejandro Moya señala como principal desafío a atajar en 2026. "Nos tienen infravalorados y somos el colectivo más numeroso, también igual de importante", argumenta. Así, considera prioritario un cambio de categoría profesional, una reivindicación histórica del colectivo. "Ojalá hubiera un cambio de categoría profesional, que llevamos luchando mucho tiempo", afirma, vinculándolo directamente a una mejora salarial, especialmente en el sector privado. "En la pública está algo mejor, pero en la privada el salario está en el aire y no va acorde a lo que hacemos", señala este profesional, que además
estudia Medicina a sus 31 años. "No exigimos demasiado, sino lo que nos merecemos. No es lo mismo trabajar en condiciones duras y mal pagadas que hacerlo en
condiciones duras, pero valorado y bien recompensado".
También pone el foco en la formación y en la necesidad de que se tenga en cuenta su
papel asistencial real. "Estamos en
contacto directo con el paciente y hay situaciones en las que hay que saber reaccionar, como una parada cardiorrespiratoria o manejar un electro", explica, aunque aclara que no son sus funciones, sí son competencias clave en el día a día hospitalario. Por lo tanto, no olvida la necesidad de visibilizar su trabajo para que no les sigan viendo como "simples limpiaculos". Una percepción que les afecta: "Trabajamos mano a mano con Enfermería. Muchas de nuestras funciones, aunque son diferenciadas, se intercruzan, pero somos el personal más contacto con el paciente. Casi el 90 por ciento del tiempo estamos con ellos", apunta.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.