El
18 de enero de 2026 quedará enmarcado en
la historia de Adamuz como un día negro. Y es que este domingo, alrededor de las siete y media de la tarde, ha descarrilado un tren de alta velocidad en el municipio, lo que ha provocado el fallecimiento, hasta el momento, de 39 personas y más de un centenar de heridos. En las vías,
dos convoyes siniestrados (un Iryo Málaga-Madrid y un Alvia Madrid-Huelva) llenos de personas que necesitaron desde el minuto uno ser atendidas. En las estaciones de Andalucía y de la Comunidad de Madrid, sus familiares, pendientes de cada minuto que pasaba.
Han pasado
casi 24 horas desde el incidente. Más de 1.300 minutos en los que la atención a las personas afectadas y a los familiares de las mismas ha obligado a desplegar
un amplio operativo de sanitarios (médicos, psicólogos, enfermeras, etc.) tanto en el foco del accidente ferroviario, como en la
Estación de Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes, uno de los principales puntos donde se ha recibido a todos los implicados.
Atención psicológica en Atocha
"Yo llegué alrededor de las diez de la noche, y ya había familiares preguntando qué es lo que había pasado", cuenta a
Redacción Médica Jesús Linares, uno de lo profesionales que lidera la atención psicológica desde la estación madrileña. Según afirma a este medio, se han desplegado diferentes Centros de Atención a la Familia (CAF), conformados por personal del
Samur, del
Summa 112, de Adif, de Renfe, de Iryo y de Cruz Roja.
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"Por la noche, empezaron a llegar los autobuses con familiares y afectados"
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El
reparto de efectivos en la capital, en palabras de Linares, ha sido el siguiente: "A la gente de Iryo la ha atendido una red de psicólogos contratados por la compañía y el Samur. A la parte de Renfe, los profesionales del Summa 112, otra red de psicólogos y la Cruz Roja".
Todos ellos unidos con un objetivo principal: controlar la situación. "Por la noche
empezaron a llegar los autobuses con familiares y afectados, es decir, los que no habían tenido que ser ingresados y tenían que venir a Madrid", explica.
Decenas de personas llegaban a Atocha "
muy alteradas, con incertidumbre y sin saber cómo gestionar la situación". Por ello, la organización entre sanitarios es clave.
Cobertura de necesidades básicas e informar a las familias
"Lo principal es asegurar que las personas tengan
cubiertas sus necesidades básicas, es decir, todo lo que tiene que ver con abrigo, comida y bebida", subraya Linares. Una vez se garantiza, "existe una necesidad de información que también debe ser cubierta".
"Se debe
informar a los afectados y a los familiares, aunque sea diciendo que no existe ninguna novedad. Con ello, evitamos que se pongan a buscar a sus conocidos por sitios donde no deben hacerlo", profundiza.
Aun así, sin duda, desde el punto de vista psicológico, "hay que tener
mucho cuidado con las redes sociales y las fotografías". Las primeras, según el psicólogo especialista en Emergencias, "
acrecientan el malestar de la situación y publicitan cuestiones que no son ciertas".
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"En las imágenes que publican los medios pueden aparecer cosas que los familiares pueden identificar"
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Pero las imágenes, publicadas por los medios de comunicación y en las propias redes, pueden provocar momentos de mucha angustia. "No podemos estar machacando con fotografías en la televisión o en los medios de cómo están los trenes.
Pueden aparecer cosas que los familiares pueden identificar", señala.
Además, hace hincapié en que existe
otro grupo de afectados que hay que tener muy en cuenta:
los trabajadores de Renfe e Iryo: "Son personas que tienen que seguir trabajando y están teniendo crisis de ansiedad muy potentes a la hora de subirse a los trenes. Saben que el tren es uno de los medios de transporte más seguros del mundo, pero tienen que atender a los viajeros, que tienen miedo e incluso lloraban esta mañana antes de empezar a viajar".
Enfrente,
horas de angustia. No obstante, gracias a profesionales como Linares, la atención psicológica está garantizada.
"Todos los sanitarios han respondido a la llamada de socorro"
Amparo Ramos, supervisora de guardia del Servicio de Urgencias (Summa 112) de la Comunidad de Madrid, atiende la llamada de Redacción Médica cerca de 24 horas después del siniestro. Su voz denota el cansancio y las emociones de una jornada que ha puesto a los servicios sanitarios al límite. “Ha sido muy intenso, durante todo el día han estado viniendo familiares y
aún ahora estamos esperando pacientes”, explica la sanitaria, quien apunta que en una catástrofe de estas dimensiones el
contacto con las víctimas y sus allegados debe ser especialmente cuidadoso y profesional. “Lo primero es
trabajar la empatía, y estamos entrenados para conseguir dar esa buena atención”.
Detalla Ramos que la primera decisión que se tomó una vez recibieron la señal de alarma desde Córdoba fue la de activar un convoy del
Erive (Equipo de Respuesta Logística Inmediata de Voluntarios de Protección Civil ante Emergencias), aunque el despliegue se anuló apenas minutos antes de partir tras confirmar que ya estaban desplazados suficientes recursos. El siguiente paso fue ponerse a disposición de las posibles víctimas e iniciar la
recopilación de todos los datos que comenzaban a trascender del siniestro.
La dirigente del Summa 112 destaca el arrojo de los médicos, enfermeros y técnicos que fueron llamados para apoyar las labores de emergencia y que respondieron favorablemente sin excepción.
“Todos se han personado y han dicho que podían
prorrogar su jornada laboral para lo que fuera necesario en estas circunstancias -asevera-. Médicos, enfermeros, técnicos de emergencia, nuestro equipo de psicólogos… todos los que estaban en el operativo habitual están todavía realizando relevos”.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.