Los expertos y autoridades llevan tiempo advirtiendo de que el envejecimiento generalizado de la población va a
disparar el gasto sanitario en los próximos años. A finales de 2025, la
Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), advirtió de que el peso de la sanidad en el PIB pasará del 6,6 por ciento de 2023 al 8 por ciento en 2050, lo cual requiere implantar
medidas a largo plazo para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud (SNS) y, por ende, asegurar su sostenibilidad. Un reciente informe del Foro Económico de Galicia propone una amplia receta al respecto, basada en el refuerzo de estrategias de prevención, envejecimiento saludable, evaluación de la innovación y reorganización de la asistencia sanitaria.
“Bajo el paradigma ‘salud en todas las políticas’, las políticas de vivienda, urbanismo, trabajo o de erradicación de la pobreza pueden generar salud de manera más eficaz que la política sanitaria en ocasiones.
La prevención no clínica es muy efectiva a bajo coste”, sostienen los autores del documento, Beatriz González López-Valcárcel, catedrática e investigadora en Economía de la Salud española, y Santiago Lago Peñas, catedrático del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo y director del propio Foro Económico de Galicia.
El
Ministerio de Sanidad lleva enarbolando la bandera de la One Health durante toda esta legislatura, y lo cierto es que los últimos datos publicados por el departamento acerca del
gasto sanitario confirman en números esa afirmación que encabeza el informe. Aunque
el gasto sanitario público creció en 2024 un 4,2 por ciento respecto a 2023, superando por primera vez la barrera de los 100.000 millones de euros,
su peso en el PIB cayó ligeramente hasta el 6,4 por ciento. La cifra confirma una tendencia a la baja desde 2020, cuando los 83.634 millones de euros invertidos en la sanidad pública representaron un 7,4 por ciento del PIB.
En cualquier caso, la preocupación por la sostenibilidad del SNS sigue sin disiparse. El Foro Económico de Galicia expone que, en la década de 2014-2024,
el gasto sanitario público creció un 56 por ciento frente a un crecimiento poblacional de sólo el 4,7 por ciento. Además, mientras los ingresos hospitalarios e intervenciones quirúrgicas “se estancan o caen”, las urgencias hospitalarias crecen un 18,7 por ciento. España, con una tasa de 69 por cada 100 habitantes, es el segundo país de la OCDE en frecuentación de urgencias, más del doble de la media.
Prevención "a lo largo de la vida"
En su informe de noviembre de 2025, la Airef abogaba por impulsar medidas políticas desde un
“enfoque integral” para hacer frente a las circunstancias derivadas del envejecimiento poblacional, que, entre otras cosas, conllevará una
mayor inversión en cuidados de larga duración para atender a pacientes crónicos y/o pluripatológicos.
En esa línea, el Foro Económico gallego indica que la prevención “a lo largo de la vida” y al “envejecimiento saludable” son el principal reto a abordar para contener el crecimiento del gasto. “Invertir en prevención no es un gasto complementario o discrecional, sino una
estrategia central para la sostenibilidad fiscal y sanitaria del SNS”, sostienen los autores del documento, en el que se citan datos de la OCDE para exponer que, “si España redujera la prevalencia de los principales factores de riesgo hasta el nivel del mejor cuartil de países, el ahorro potencial anual alcanzaría unos 4.278 millones de dólares PPA”.
Eso “permitiría liberar recursos,
reducir la mortalidad prematura y mejorar la productividad, al tiempo que reforzaría la salud y el bienestar de la población”. La prioridades “más claras” en esa línea económica son, de acuerdo al informe, “la obesidad, el tabaquismo, la dieta poco saludable y la contaminación atmosférica”.
Reformas organizativas para controlar el gasto
Más allá de la prevención, los expertos apuntan que, “posiblemente”, el mayor potencial de control del gasto radica en “las reformas organizativas”. “España innova mucho en gestión sanitaria, pero evalúa y difunde poco.
Hay que evaluar más y escalar las buenas prácticas”, exponen antes de concluir que “la integración asistencial, las estrategias de cronicidad y la reorganización de la Atención Primaria tienen un enorme potencial de ahorro y creación de valor terapéutico”.
También abogan por
“institucionalizar” la evaluación de la innovación tecnológica, especialmente en Farmacia Hospitalaria, cuyo gasto, indican, ha crecido un 107 por ciento en la última década y ya representa un 43 por ciento del gasto farmacéutico total. El “reto” pasa por “acelerar el acceso a la innovación coste efectiva para evitar el uso desproporcionado de las puertas traseras, como los medicamentos en situaciones especiales, que eluden los criterios de coste de efectividad”.
La "prioridad" de reformar la financiación autonómica
Por último, se aboga por reformar el
sistema de financiación autonómica, una “prioridad sanitaria” pendiente desde 2014. Desde la perspectiva de la sanidad, el modelo ha de asumir dos retos, según el informe: “
corregir situaciones de infrafinanciación estructural en algunas comunidades y mejorar la suficiencia global para afrontar tensiones persistentes al alza”.
“La solución no pasa por financiación condicionada ni por compartimentos estancos para la sanidad, sino por
ampliar la autonomía tributaria y reforzar la corresponsabilidad autonómica. También es urgente aprovechar mejor la capacidad de experimentación que ofrecen 17 sistemas autonómicos, mediante evaluación rigurosa y difusión de buenas prácticas”, se concluye.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.