Un estudio internacional ha identificado por primera vez
factores genéticos que ayudan a explicar por qué los
fármacos para la obesidad basados en GLP-1, como semaglutida y tirzepatida, no funcionan igual en todos los pacientes y por qué algunos sufren más efectos secundarios que otros.
La investigación,
realizada sobre casi 28.000 personas en tratamiento con estos medicamentos, confirma que existe una gran variabilidad en la respuesta. Aunque la pérdida media de peso ronda el 11,7 por ciento tras unos ocho meses de tratamiento, los resultados son muy dispares:
algunos pacientes superan el 25 por ciento de reducción, mientras que otros apenas adelgazan o incluso ganan peso.
Uno de los hallazgos más relevantes es la identificación de una
variante genética en el gen GLP1R, que codifica el receptor sobre el que actúan estos fármacos. Las personas portadoras de esta variante pierden, de media, alrededor de 0,76 kilos adicionales por cada copia del alelo. Este resultado aporta evidencia directa de que la genética del propio receptor influye en la eficacia del tratamiento.
El estudio también detecta asociaciones genéticas con los efectos secundarios más frecuentes, como náuseas y vómitos. Variaciones en el mismo gen GLP1R se relacionan con estos síntomas, y además se identifica otro gen, GIPR, vinculado específicamente al riesgo de vómitos en pacientes tratados con tirzepatida. De hecho, los investigadores observan que
quienes experimentan más náuseas o vómitos tienden también a perder más peso, lo que sugiere una relación entre la intensidad de los efectos adversos y la eficacia del fármaco.
Más allá de la genética, el trabajo confirma que
otros factores tienen un peso importante en la respuesta al tratamiento. Las mujeres, por ejemplo, presentan una mayor pérdida de peso que los hombres, y la eficacia también depende del tipo de fármaco, la dosis y la duración del tratamiento. La edad se asocia a una ligera reducción del efecto, y los pacientes con diabetes tipo 2 pierden menos peso que aquellos sin esta patología.
La biología individual, clave en semaglutida
A partir de todos estos datos, los autores desarrollan
un modelo predictivo que combina variables genéticas y clínicas. Este modelo logra explicar aproximadamente una cuarta parte de la variabilidad en la pérdida de peso y permite clasificar a los pacientes según su probabilidad de responder mejor al tratamiento o de sufrir efectos secundarios.
Los resultados refuerzan
la idea de que la respuesta a los agonistas del receptor GLP-1 no es uniforme y depende de múltiples factores, entre ellos la biología individual. Aunque el impacto de la genética es moderado en comparación con otros determinantes, su incorporación a modelos predictivos abre la puerta a estrategias de medicina personalizada en el tratamiento de la obesidad, con la posibilidad de ajustar la elección del fármaco y su manejo desde el inicio.
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