El jefe de ayuda de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Tom Fletcher, ha instado a una acción más rápida contra el ébola en la República Democrática del Congo (RDC), si se quiere contener el actual brote.
Fletcher ha advertido que, si bien la provincia de Ituri sigue siendo el epicentro del brote, el virus se está propagando a otras provincias debido al conflicto y al desplazamiento de personas.
Desde que la RDC declaró el brote de ébola el 15 de mayo, la
variante Bundibugyo ha infectado a más de 1.700 personas y ha causado cerca de 700 muertes en el país, según fuentes oficiales. En la vecina Uganda, las autoridades han confirmado 20 casos.
Los efectos del brote se ven agravados por el conflicto en curso, el hambre, el desplazamiento, la debilidad de los servicios básicos y una atención médica limitada en la RDC, ha enumerado Fletcher, lo que convierte a esta en una de las crisis humanitarias más complejas.
"Esto es más que una emergencia de salud pública", ha afirmado, añadiendo que "cualquier retraso se medirá en muertes por ébola y en vidas perdidas debido a las consecuencias humanitarias más amplias de este brote".
Respuesta internacional y de la ONU
En respuesta al brote, la
ONU liberó hasta 60 millones de dólares en mayo para acelerar la intervención en la RDC, ayudó a preparar a los países vecinos ante la posible propagación de la enfermedad y trabajó con las comunidades locales para generar confianza en la respuesta de salud pública.
La Organización Mundial de la Salud ha colaborado con la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en la RDC (conocida por sus siglas en francés, MONUSCO) para suministrar equipos médicos a las regiones afectadas y construir unidades de aislamiento y tratamiento.
El Comité Permanente de Organismos Interinstitucionales de la ONU —integrado por los líderes de las organizaciones de ayuda más grandes del mundo— ha activado una
Ampliación a Escala de Todo el Sistema (System-Wide Scale-Up) para controlar la enfermedad en la RDC. Asimismo, la ONU ha desplegado al coordinador superior para el Ébola, Julien Harneis, para apoyar los esfuerzos de contención.
"Sabemos cómo detener el ébola y estamos implementando nuestra estrategia", ha asegurado el responsable de ONU.
Llamadas a la acción
A pesar de estos esfuerzos, los cierres y las restricciones de viaje provocados por el conflicto interrumpen las operaciones humanitarias, los servicios de salud y el comercio esencial, sin lograr impedir la propagación de la enfermedad.
Por lo tanto, todas las partes deben trabajar juntas para garantizar un
acceso seguro y continuo para los trabajadores humanitarios y de la salud, así como para los suministros y equipos de respuesta, ha pedido Fletcher. También ha hecho un llamamiento a respaldar los programas de asistencia humanitaria e invertir en la preparación para emergencias.
"La mejor defensa contra el ébola sigue siendo la vigilancia, las pruebas de laboratorio, los sistemas de derivación médica, la prevención y control de infecciones, y la participación comunitaria". Además, ha destacado la necesidad de enfoques de contención del ébola liderados localmente y centrados en la comunidad, adaptados tanto a hombres como a mujeres.
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