La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha situado este fin de semana cerca de los 500 casos el brote de ébola que se declaró el pasado 15 de mayo, y que ha causado más de 80 fallecidos oficiales en la República Democrática del Congo (RDC), epicentro del brote.
"El brote avanza con rapidez y todavía vamos a remolque", ha afirmado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
"Tenemos que detener el brote allí donde está, apoyar a los países que ya están respondiendo hoy y garantizar que los países vecinos estén preparados para detectar y actuar con rapidez si aparecen casos".
"Se trata de un brote grave y sabemos cómo detenerlo, pero necesitamos actuar rápido y de forma conjunta".
El brote se ha extendido ya a países limítrofes, como Uganda, en los que se han registrados casos positivos.
Ante este escenario de alerta internacional, diversos países han comenzado a establecer restricciones a la movilidad. El más reciente Mauricio, que ha prohibido temporalmente la entrada a su territorio de extranjeros que viajen desde RDC, Uganda o Sudán del Sur o hayan estado en esos países en los últimos 21 días.
Aunque la OMS desaconseja por el momento este tipo de restricciones de viaje, Mauricio no es el primer país que las impone: también lo han hecho la propia Uganda, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Canadá, Bahamas o Jordania.
El brote fue declarado el pasado 15 de mayo en Ituri, provincia fronteriza con Sudán del Sur y Uganda, pero se propagó después a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La epidemia se ha expandido asimismo a Uganda, donde se han detectado hasta ahora 19 contagios, incluidos dos fallecidos, ambos considerados como casos importados de la RDC.
Desde el Centro de Predicción y Análisis de Brotes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos se trabaja con la hipótesis de que el brote pueda llegar a igualar la epidemia que afectó a África Occidental en 2014, cuando se superaron las 11.000 muertes por un brote en Guinea, Sierra Leona y Liberia.
El viernes la OMS y África CDC presentaron un plan de respuesta de 518 millones de dólares (449,5 millones de euros), destinado a reforzar la vigilancia, las pruebas de laboratorio y las medidas de prevención de infecciones.
El brote de RCD se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 50% y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según OMS, que considera "alto" el riesgo de brote en África subsahariana y "bajo" a escala global.
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