Nuevas variantes elevan un 67% las muertes de una gripe "más vigilada"

Los especialistas atribuyen el incremento a una combinación de factores y destacan la vacunación para impedirlo

Gema Fernández Rivas, portavoz de Seimc; y Leovigildo Ginel Mendoza, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de Semergen.


14 jul 2026. 11.20H
0
Las defunciones por gripe aumentaron un 67,3 por ciento en España en un año, al pasar de 2.691 fallecimientos en 2024 a 4.501 en 2025, según la estadística provisional de defunciones por causa de muerte del Instituto Nacional de Estadística (INE). El incremento, que supone 1.810 muertes más atribuidas a la influenza en apenas doce meses, ha reabierto el debate sobre qué hay detrás de este repunte y si responde únicamente a una mayor circulación del virus.

Así, los especialistas consultados en Redacción Médica descartan una explicación única y coinciden en que el aumento de la mortalidad es el resultado de varios factores: una población cada vez más envejecida y vulnerable, una temporada con mayor impacto de la gripe A, las complicaciones que desencadena la infección y una mejora en las técnicas diagnósticas y en los sistemas de vigilancia, que permiten identificar y registrar más casos que en años anteriores.

Una estadística que requiere contexto


De hecho, Leovigildo Ginel Mendoza, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), advierte de que las cifras del INE deben analizarse con prudencia porque la gripe rara vez actúa de forma aislada.  "La estadística de defunción por causa de muerte en la gripe es un poco complicada, porque algunas personas fallecen por una complicación cardiovascular y se les pone otra causa concomitante. Por eso puede haber discrepancias entre un año y otro", explica.

En la misma línea se pronuncia Gema Fernández Rivas, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), asegura que "puede producir neumonías bacterianas graves, afectar a personas con problemas cardíacos o respiratorios y hacer que esas enfermedades se descompensen".

Ambos coinciden en que la gripe actúa muchas veces como el desencadenante de un deterioro clínico en pacientes que ya presentan patologías previas, por lo que atribuir la muerte exclusivamente al virus resulta más complejo de lo que reflejan las cifras brutas.

Una población cada vez más vulnerable


Uno de los factores que ambos expertos consideran determinantes es el cambio demográfico que vive España. El envejecimiento de la población aumenta el número de personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves cuando contraen la gripe.

Ginel Mendoza explica que esa realidad se aprecia claramente desde la Atención Primaria, primera puerta de entrada al sistema sanitario. "Nosotros vemos que en pacientes vulnerables, de edad avanzada o muy avanzada y con muchas patologías, la gripe A tiene más posibilidades de complicarse y provocar la muerte que otras gripes que han circulado en años anteriores".

Desde la SEIMC amplían esa explicación al señalar que no solo hay más personas mayores, sino también más pacientes "con más problemas de inmunosupresión. En ese sentido, ambos coinciden en que el aumento de la mortalidad no puede desligarse del progresivo envejecimiento de la población española ni del incremento de pacientes con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o inmunológicas. "La gripe predispone luego a otras infecciones a nivel pulmonar que dan lugar a neumonías producidas por bacterias y que pueden ser muy graves", añade Fernádez Rivas.

Una temporada marcada por la gripe A


Además del perfil de los pacientes, Ginel Mendoza considera que la propia circulación del virus ayuda a explicar el aumento de las defunciones. "La gripe es muy cambiante dependiendo de la cepa o del tipo de virus que circule cada año. Este año ha habido muchas más gripe tipo A, que tiene un mayor índice de mortalidad".

El facultativo recuerda que la gravedad de cada temporada depende en gran medida del subtipo viral predominante, por lo que no todas las campañas gripales tienen el mismo impacto. Su experiencia en consulta, asegura, ha sido especialmente llamativa: "Este año se me han muerto dos pacientes de mi cupo por gripe A. Es raro porque en los últimos años no se me había muerto ninguno". Uno de ellos tenía 91 años y falleció tras contraer la infección durante un ingreso hospitalario. El otro, de más de 70 años y con una importante enfermedad cardíaca, sufrió una descompensación de su patología tras desarrollar la gripe y murió pocos días después.

¿Por qué aumentan las cifras?


Por lo tanto, el incremento de la mortalidad no debe atribuirse a una única causa. "Normalmente estas cosas son siempre multifactoriales; las causas nunca son por una sola cosa en concreto", dice la portavoz de la Seimc. Y es que a los factores de evolución de las coberturas vacunales, el envejecimiento de la población y el aumento de pacientes inmunodeprimidos, hay que sumar otro menos visible para la población general: la mejora de los sistemas diagnósticos.

"Cada vez los laboratorios de microbiología y los hospitales disponemos de pruebas más rápidas, más sensibles y mejores para hacer diagnósticos", asegura Fernádez Rivas. Ese avance tecnológico permite identificar un mayor número de infecciones por gripe y clasificar con mayor precisión las causas de enfermedad y de fallecimiento: "Al aumentar el número de diagnósticos tenemos mejor etiquetados los pacientes y sabemos exactamente qué infección tienen. Además, los sistemas de notificación son cada vez mejores".

Otro de los elementos que introduce Ginel Mendoza es el cambio observado desde el final de la pandemia de Covid-19. Durante los primeros años de circulación de su circulación, la gripe prácticamente desapareció debido a las medidas de prevención y al predominio del coronavirus. Sin embargo, una vez recuperada la normalidad, "ha ido remontando la gripe, las neumonías y otras infecciones respiratorias". 

La vacunación, la mejor herramienta para reducir la mortalidad


Pese a las distintas explicaciones sobre el aumento de las defunciones, ambos expertos coinciden plenamente en un aspecto: la vacunación sigue siendo la medida más eficaz para reducir las complicaciones graves y la mortalidad. Ginel Mendoza lamenta que las coberturas vacunales en algunos colectivos sigan por debajo de los objetivos marcados por las autoridades sanitarias e incluso señala que los profesionales sanitarios presentan tasas de vacunación inferiores a las deseables.

Desde la Seimc comparten ese mensaje y recuerdan que la vacuna no evita todos los contagios, "pero previene las complicaciones y, por lo tanto, disminuye también la mortalidad". Ambos rechazan, sin embargo, atribuir el aumento registrado por el INE a una caída de la vacunación. De hecho, Ginel Mendoza sostiene que la cobertura ha sido similar a la del año anterior y apunta de nuevo al cambio de la cepa circulante.
REGÍSTRATE GRATIS
PARA SEGUIR LEYENDO
¿Ya eres premium? Inicia sesión

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.