Los
sueldos del sector sanitario han alcanzado su nivel más alto de la última década, con 2026 reflejando la mayor subida de los últimos 10 años en coste salarial, pero siguen sin compensar el aumento acumulado de los precios. Así se observa si se cruzan los datos de coste laboral publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con los datos de inflación que emite la misma institución.
La evolución entre 2016 y 2026 muestra una mejora clara en euros, especialmente en los últimos años, aunque
insuficiente para mantener el mismo poder adquisitivo que al inicio del periodo.
El dato del INE que permite aproximarse mejor a la evolución del sueldo habitual es el coste salarial ordinario por trabajador. En el primer trimestre de 2016, este indicador se situaba en
2.105,94 euros en actividades sanitarias y de servicios sociales. Diez años después, en
el primer trimestre de 2026, alcanza los
2.460,45 euros. La diferencia es de 354,51 euros más por trabajador, una
subida acumulada del 16,83 por ciento.
A simple vista, la evolución parece positiva: el salario ordinario está en máximos de la serie analizada. Sin embargo, la lectura cambia cuando se compara con
el IPC, que mide la evolución general de los precios. En ese mismo periodo, el IPC de marzo pasó de 77,81 puntos en 2016 a 102,44 puntos en 2026. Esto supone
un aumento del 31,65 por ciento.
La comparación deja una brecha clara.
Mientras los sueldos ordinarios crecieron un 16,83 por ciento, los precios lo hicieron un 31,65 por ciento. Dicho de otra manera: el trabajador sanitario cobra más en euros que hace una década, pero esos euros permiten comprar menos que entonces.
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El sector sanitario ha visto aumentar sus salarios pero la inflación de los últimos años ha sido mayor.
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Así, la pérdida estimada de poder adquisitivo ronda el 11,26 por ciento entre 2016 y 2026. Y es que para conservar en 2026 la misma capacidad adquisitiva que tenía en 2016, el sueldo ordinario debería situarse en torno a 2.772,55 euros. El dato real es de 2.460,45 euros.
La diferencia es de unos 312 euros por trabajador.
La evolución no ha sido uniforme, pues durante buena parte de la década, los salarios ordinarios apenas avanzaron. Entre el primer trimestre de 2016 y el de 2022 pasaron de 2.105,94 a 2.140,10 euros. Es decir, solo 34,16 euros más en seis años, un incremento del 1,62 por ciento. En ese mismo tramo, el IPC creció mucho más,
lo que abrió una brecha entre salarios y precios.
2022, un mal año para los sueldos en sanidad
El punto de mayor tensión aparece en 2022. Ese año, el
sueldo ordinario prácticamente se mantuvo plano, con un avance del 0,13 por ciento respecto al año anterior, mientras que
el IPC de marzo subió un 9,82 por ciento. Fue el momento en el que el encarecimiento de la vida se separó con más claridad de la evolución salarial.
A partir de 2023, la tendencia mejora: los sueldos ordinarios empiezan a crecer con más fuerza: un 5,68 por ciento en 2023, un 3,59 por ciento en 2024, un 0,94 por ciento en 2025 y un 4,04 por ciento en 2026. Esta última subida sitúa el sueldo ordinario en su máximo de la década.
La etapa reciente, por tanto,
sí muestra una recuperación salarial. Entre 2022 y 2026, el sueldo ordinario aumenta un 14,97 por ciento, por encima del avance del IPC en ese mismo periodo, que fue del 12,77 por ciento. Esto indica que los salarios han empezado a recuperar parte del terreno perdido frente a los precios.
Pero esa mejora no basta para corregir la pérdida acumulada desde 2016. La fotografía completa de la década sigue siendo desfavorable para el poder adquisitivo:
los precios han subido casi el doble que los sueldos ordinarios.
La conclusión es que la sanidad llega a 2026 con los sueldos ordinarios más altos de la década y con una subida reciente más intensa que en los primeros años del periodo. Aun así,
ni esa mejora salarial logra compensar el avance acumulado del IPC. El personal sanitario cobra más en términos nominales, pero mantiene menos poder de compra que hace una década.
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