Varios vagones de un convoy de Iryo que realizaba la ruta Málaga-Madrid descarrillaron a las 19:45 del domingo 18 de enero en el municipio cordobés de Adamuz. Justo en ese momento, por una vía paralela, un tren de Renfe circulaba entre la capital y Huelva. La fatal coincidencia derivó en
un accidente ferroviario, que, de momento, deja 39 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. Una tragedia que ha puesto en alerta a toda la infraestructura sanitaria de la provincia andaluza. En concreto, al
Hospital Universitario Reina Sofía, cabecera asistencial de
Córdoba y centro al que fueron trasladados la mayoría de afectados graves.
"Ha sido un
drama muy grande", han indicado fuentes facultativas del Hospital Universitario Reina Sofía a
Redacción Médica. Una tragedia que ha inundado el centro de heridos, lo que ha acelerado el trabajo de su plantilla. "La noche ha sido muy larga", han continuado.
Pese a todo, el principal hospital de Córdoba estaba preparado.
La coordinación y la solidaridad se convirtieron en las mejores herramientas para afrontar el aluvión de víctimas del choque de convoyes. Dos elementos unidos a la experiencia de la plantilla de la infraestructura del Servicio Andaluz de Salud (SAS) ante otras emergencias sanitarias. "Estamos acostumbrados, porque la pandemia también nos puso en alerta de muchas cosas que había que aprender", han señalado.
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"El hospital es como una gran familia, estamos acostumbrados a responder de manera unánime"
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El personal del hospital al completo rápidamente se puso a disposición de las víctimas de la tragedia. El gerente del centro cordobés escribió a los jefes de servicios y estos a su vez a los profesionales a su cargo. Todos estaban pendientes de las necesidades asistenciales de la pasada madrugada. "La coordinación ha sido muy buena, desde Atención Primaria hasta el dispositivo de críticos en las zonas de alrededor del accidente. Todo el mundo se ha volcado", han puntualizado. "Al final, somos un hospital regional. Esto es como
una gran familia, estamos acostumbrados a responder de manera unánime", han agregado.
Las puertas de entrada se abrieron de par en par para poder introducir a los damnificados con mayor celeridad. Ante
la situación de urgencia, la intervención asistencial se focalizó en el accidente ferroviario durante la madrugada del domingo al lunes. "Había que atender a los pacientes más graves", han insistido las mencionadas fuentes.
Retorno a la normalidad
Tras una noche agitada, el Hospital Universitario Reina Sofía recupera poco a poco la normalidad. Según los profesionales consultados, las intervenciones programadas para el lunes 19 de enero
no están canceladas. Es más, el centro ha remarcado que las consultas externas y las pruebas diagnósticas se mantienen en esta jornada. También los Servicios de Urgencias, donde la actividad, después de unas horas frenéticas, se ha estabilizado.
Dentro de la gravedad, la situación se normaliza en la instalación sanitaria. Es más, el centro de asistencia "
Ahora todo funciona al 100 por 100. En parte, gracias al trabajo de los sanitarios durante la madrugada", han informado.
Muchos de ellos acudieron "corriendo" en cuanto tuvieron noticia de la gravedad del siniestro, sin necesidad de que el propio hospital se pusiera en contacto. "
No hizo falta ni que el hospital lo pidiese, acudieron de motu proprio", cuenta Carlos, farmacéutico de este hospital, que se encontraban con algunos de estos profesionales en el momento de los hechos. A algunos, como a Julia, médica de Urgencias, les recomendaron permanecer en casa al ver que ya había manos suficientes para atender a los heridos y su labor sería más necesaria al día siguiente.
Los que ya se encontraban en el centro, como los compañeros de Carlos en el Servicio de Farmacia, no dudaron en alargar "bastante" su turno y trabajar "
hasta pasadas las 4 de la mañana" para poder dar la ayuda necesaria a los pacientes que llegaban desde el lugar del accidente. Aún así, se esperaba un aluvión mucho mayor de "hasta 200 heridos".
Pese a todo, los sanitarios piden que la ciudadanía se abstenga de acudir al hospital cordobés, siempre que puedan evitarlo. "Las personas con patologías más leves tienen que tener paciencia e intentar no acudir a la puerta de Urgencias", han remarcado. En este sentido, el centro
demanda la comprensión de todos los vecinos de la provincia andaluza.
Despliegue sanitario en Córdoba
Más allá de los profesionales ubicados en Córdoba, sanitarios de las provincias limítrofes han acudido para colaborar con las labores asistenciales. Por ejemplo, la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública de la Junta de Andalucía ha desplegado a
16 médicos forenses y cuatro psicólogos en la zona, provenientes del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Mientras se intentan esclarecer los motivos del accidente, la
actividad prosigue en el hospital de la urbe del Guadalquivir. Un suceso que ha puesto de luto al Colegio de Enfermería de Córdoba y ha desembocado en el pésame del Colegio de Médicos de la división territorial. La provincia y sus sanitarios se han volcado ante una de las mayores tragedias vividas de los últimos años. "Siempre piensas que no te va a pasar a ti, pero hay que estar siempre preparados", han sentenciado las fuentes consultadas.
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