Los pacientes apuestan por el modelo concertado

Reclaman que los políticos y otros amateurs se aparte de la gestión de la sanidad

Martes, 26 de enero de 2016, a las 13:09
Eduardo Ortega Socorro. Madrid
La Health Consumer Powerhouse, una organización europea dedicada al análisis de la sanidad continental desde el punto de vista del paciente y el consumidor, apuesta en su último informe por modelos sanitarios concertados como el holandés, que considera que ponen “el clavo final en el ataúd” de sistemas de gestión pública como el español, el inglés o el italiano.

Johan Hjertqvist, presidente de la Health
Consumer Powerhouse.

De hecho, el análisis considera que hay que  “quitar a los políticos y a otros ‘amateurs’ de tomar decisiones en el que podría ser la industria más compleja de la faz de la Tierrra: la sanidad".

Esta afirmación se basa en los resultados de su último informe sobre los sistemas sanitarios europeos (Euro Health Consumer Index), en los que los modelos concertados (llamados en el análisis Bismarck y caracterizados por estar basados en el seguro social y desarrollados por multitud de organizaciones aseguradoras) reflejan mejores resultados de cara al paciente que los de gestión pública (denominados Beveridge y en los que la financiación y la provisión de servicios los realiza un único organismo).

De hecho indica que “es muy difícil evitar darse cuenta de que la parte superior del ranking se compone de países de modelo Bismarck, seguidos de países con modelo Beveridge” de poblaciones pequeñas pero cuyos resultados son cada vez peores, como es el caso de Noruega.

Para explicar estas diferencias, el informe alude a la independencia organizativa de la disfrutan las empresas que prestan servicios sanitarios en los países modelo Bismarck, lo cual facilita la gestión y la excelencia en la atención al paciente. En cambio, en sistemas públicos como el español o el británico existe el problema de cómo gestionar organizaciones de decenas de miles de empleados, y de dar con gerentes capaces de hacerlos.

Por otro lado, se advierte de la presión que pueden ejercer, en la organizaciones Beveridge, políticos y otros de decisores de este nivel en las políticas de financiación o de suministro de servicios, respecto a lo que es más beneficioso para el paciente o consumidor. 

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