La
huelga médica ha finalizado su cuarta semana y se aboca, en junio, al último parón de los primeros seis meses del año. Las negociaciones entre las organizaciones sindicales y el Ministerio de Sanidad por lograr un Estatuto propio no han prosperado y se evalúa desde ya continuar con la medida una vez finalizado el periodo estival. Lo cierto es que cada día que un médico o una médica se adhiere a la huelga,
tiene un impacto no solo en la asistencia sanitaria del servicio autonómico al que pertenece, sino también
en su nómina.
De media, quien haya secundado las cuatro semanas de parón, de febrero a mayo, ha perdido aproximadamente
200 euros brutos por día, lo que suma unos
4.000 euros totales, según los datos proporcionados por Vicente Matas, director del centro de investigación adscrito al Sindicato Médico de Granada (Simeg) a
Redacción Médica. Hay que tener en cuenta que la recomendación que han dado los sindicatos es que
cada uno es libre de hacer "lo que quiera", es decir, cada quien decide si acata solo un día de huelga, dos o los que quieran asumir económicamente.
Así, quien haya acatado un día de parón durante cada semana de la huelga médica indefinida e intermitente, puede haber perdido
hasta 800 euros en estos cuatro meses, mientras quien lo ha hecho durante los casi 20 días ha tenido una pérdida aproximada de 4.000 euros. Eso sí, los montos a restar en la nómina
dependerán de la antigüedad que cada profesional tenga, de si se es residente o adjunto y del servicio autonómico al que pertenezca, ya que cada comunidad tiene sueldos base y complementos diferentes.
Participación en la huelga médica
Sin embargo, pese a las altas cifras en el impacto económico, la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) continúa haciendo una valoración "
muy positiva" del seguimiento a nivel estatal. El respaldo de los profesionales, según indicaron al finalizar el cuarto parón del año, se mantuvo en "
cifras similares a las de
anteriores convocatorias pese a la imposición de servicios mínimos abusivos y recurridos en algunos casos".
En comunidades como
Castilla y León, el último día de la huelga de mayo, tuvo un seguimiento medio del
19 por ciento, según los datos registrados por la Gerencia Regional de Salud, durante el turno de la mañana. En el conjunto de Sacyl, alcanzó una media del 25 por ciento en Atención Hospitalaria y del 11 por ciento en Primaria. Estas cifras son similares a las alcanzadas en el parón del mes de abril, que culminó con un seguimiento de alrededor del 21,59 por ciento. La traducción de ese seguimiento de huelga en mayo fue de 213 intervenciones quirúrgicas canceladas, 500 pruebas diagnósticas y 3.326 consultas externas programadas en los hospitales de la comunidad.
En la
Comunidad de Madrid, el seguimiento de la huelga en un resumen de la Consejería de Sanidad desde diciembre a mayo, se traduce en 215.344 consultas, 10.470 cirugías y 21.733 pruebas perdidas en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas). El gobierno autonómico cifra la pérdida económica en
16.456.119 euros. En el caso de
Canarias, el parón de mayo inició con un seguimiento del 11 por ciento, según la Consejería de Sanidad, en todas las instituciones sanitarias del Servicio Canario de Salud (SCS), en el conjunto de Atención Primaria y de Hospitalaria; mientras que en
Andalucía el seguimiento medio de las cifras oficiales fue del 18 por ciento.
En tanto, en
Aragón, la huelga de mayo alcanzó un seguimiento hacia la mitad de la semana del 9,22 por ciento, según los datos proporcionados por el gobierno regional; mientras que en abril llegaron al 10,33 por ciento hacia el final. En ambos casos en las jornadas de la mañana. Y en la
Comunidad Valenciana, los números alcanzaron este mes el 7,13 por ciento al inicio de la semana, cuando el mes anterior finalizaron el cuarto día de paro con un 9,35 por ciento del respaldo de los médicos y facultativos, con diferencias significativas entre las provincias.
En
Galicia, hacia el último día del parón de abril, la Xunta reportaba un seguimiento del 2,45 por ciento, un número que disminuye en mayo y alcanza solo el 1,97 por ciento hacia el final de la semana. En el caso de
País Vasco, la comparativa entre un mes y otro deja una diferencia casi mínima. Mientras que por la mañana en abril se hacía un seguimiento del 16,02 por ciento de la huelga en Osakidetza, en el mismo turno en mayo fue del 15,08 por ciento.
En
Extremadura, un 18,38 por ciento de los médicos del Servicio Extremeño de Salud (SES) se adhirieron al parón en abril hacia la mitad de la semana, y en mayo culminó con un seguimiento del 21,20 por ciento. En comunidades como
Cantabria, la jornada de huelga el mes pasado inició con un respaldo del 60 por ciento de seguimiento, según el Sindicato Médico de la región, cifra que difirió de la proporcionada por la Consejería de Salud que reportó que no se llegaba ni al 20 por ciento. Este mes de mayo, las cifras oficiales muestran un respaldo de casi 19 por ciento al inicio de la semana del parón.
Y en
Asturias, los datos más recientes detallan un seguimiento del 5,69 por ciento en el Sespa, una cifra bastante similar a la alcanzada en abril que logró poco más del 6 por ciento, según la Consejería de Salud. Por último, en
Baleares, el seguimiento en abril -hacia la mitad de la semana- se mantenía entre el 70 y el 75 por ciento en los centros hospitalarios, mientras que en el 40 y 45 por ciento en Atención Primaria, según Simebal. El sindicato reportó que en mayo, la adhesión fue del 80 por ciento en consultas externas hospitalarias y en Radiología, y del 50 por ciento en Primaria.
Estos números se suman a la "
masiva asistencia en las concentraciones y manifestaciones convocadas", como destacó CESM y el "impulso de los médicos jóvenes que no están dispuestos a seguir consintiendo el
empeoramiento progresivo de sus condiciones laborales". Ahora, queda por ver si la ausencia de diálogo y reuniones oficiales entre los sindicatos y el Ministerio de Sanidad desatan la extensión de las protestas con convocatorias el resto del año.
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