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Las nuevas listas de espera sondean sumar variables que expliquen la demora

Ministerio de Sanidad, comunidades y organizaciones profesionales exploran un modelo que debe incorporar a Primaria

Un grupo de sanitarios debate en el pasillo de un hospital.


16 abr 2026. 19.30H
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El Ministerio de Sanidad ha publicado este miércoles su informe semestral sobre las listas de espera en el conjunto de los servicios de salud. El documento se antoja como una herramienta fundamental para medir la saturación asistencial y poder contar con una foto fija sobre las demoras en todos los puntos del país. Sin embargo, la forma en la que se recaban las cifras ha puesto en duda su efectividad prácticamente desde el inicio de la legislatura. En el seno del Gobierno insisten en la necesidad de reformar el procedimiento para que todos los datos sean homogéneos, aunque no dan pistas sobre los indicadores definitivos. Consultados por Redacción Médica, comunidades autónomas, consejos profesionales o sociedades científicas dan su visión sobre cómo se deberían contabilizar los datos. La introducción de la Atención Primaria o el registro de los motivos de los retrasos son dos de las novedades llamadas a integrarse en el modelo. 

Fuentes del Ministerio de Sanidad advierten a este periódico de que, actualmente, los datos del Sistema de Información de Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud (SNS) están lejos de ser fiables. Según señalan, el propio sistema “ha quedado obsoleto”. En este sentido, el departamento que dirige Mónica García ya trabaja en su modernización con un objetivo claro: solucionar las diferencias de interpretación entre comunidades autónomas que dificultan la comparación objetiva de los datos.

Fue en febrero de este 2026 cuando el Ministerio abrió una consulta pública para la elaboración de un nuevo Real Decreto con este fin. “La futura norma ampliará su alcance para cubrir áreas que hasta ahora carecían de un sistema de información homogéneo a nivel nacional”, explicaron entonces. En este contexto, el foco se puso en Atención Primaria, Salud Mental y pruebas terapéuticas. No obstante, insistieron en que uno de los principales problemas a resolver era la “falta de capacidad para analizar los flujos de entrada y salida de pacientes y las causas subyacentes de las demoras”.

Sanidad subraya que se trata de un proyecto abierto a la participación de ciudadanía, profesionales, asociaciones, sindicatos, empresas e instituciones públicas y privadas, con el objetivo de incorporar sus aportaciones y “dar forma a los criterios con todas las alegaciones que se consideren”. Ahora, con el plazo de la consulta ya cerrado, confirman que se están analizando las alegaciones recibidas antes de avanzar hacia la decisión sobre cómo unificar el sistema. Aunque no quieren adelantar los nuevos indicadores que barajan. 

Aunque sea el departamento de Mónica García el encargado de diseñar la norma que dicte los indicadores a comparar, un proceso resultante de mucho diálogo, son las comunidades autónomas las que sufren esas demoras. Cifras que no son solo un número, sino que pueden llegar a determinar la situación de un Servicio de Salud. O no, si los criterios que comparan los datos, como se ha mencionado anteriormente, no son homogéneos.

Criterios a tener en cuenta en las listas de espera


En esto se basa la petición de las autonomías, independientemente de su color político. La mayoría de ellas han admitido a Redacción Médica la falta de heterogeneidad en los indicadores. Sin embargo, solo unas pocas han querido valorar cómo debe ser el diseño de los mismos al ser consultadas por este periódico.

La Comunidad Foral de Navarra, gobernada por el PSOE, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, ha asegurado a este medio que "los registros en la actualidad no son homogéneos". El objetivo, han subrayado, debe ser "hacer comparables los datos", es decir, "unificar criterios de medición entre comunidades, evitar diferencias metodológicas y mejorar la transparencia y la comparabilidad".

Además, han avanzado que están de acuerdo con la ampliación del alcance, es decir, que no solo se estudien las cirugías y las consultas hospitalarias, sino también "Atención Primaria, Salud Mental y pruebas diagnósticas y terapéuticas". Incluso han admitido apoyar el uso de nuevos indicadores "más completos y comparables", así como variables que expliquen la demora y "no solo el tiempo medio". Así, han apuntado, se conseguiría obtener un mapa de la demora estructural vs. la real, así como de la priorización clínica y la complejidad de pacientes. 

"Hay que mejorar la transparencia y la comparabilidad de las listas de espera"


El Principado de Asturias, también socialista, concuerda con la región foral en que, al ser solo un SNS, "tiene que haber criterios uniformes para evaluarse y compararse". Según han subrayado desde la Consejería de Salud, deben ser "los que marca la normativa nacional, y el ministerio tiene el compromiso de homogeneizarlos, o así lo planteó en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns)". Desde el punto de vista del departamento, "los indicadores están bien, lo que hay que acordar es cómo se hacen".

Fuentes del Departament de Salut de Catalunya han puesto encima de la mesa la idea de que "no hay manera de que la recopilación de datos sea igual". "Hay comunidades que recogen más y otras menos", han indicado. A esto se suma, por ejemplo, que "cada región incluye a los pacientes en las listas de espera quirúrgicas en momentos diferentes". "Nosotros los incluimos desde que el médico indica que esa persona debe ser intervenida, pero otra no", han añadido.

Eso, han destacado, "hace que los números sean tan dispares" y "haya tantas diferencias". También se debe tener en cuenta el tipo de ciudadanos que hay en cada territorio. Como conclusión, han hecho hincapié en que "unas comunidades cuentan las cosas de una manera y otras de otra, y hace que los resultados de las listas varíen". Al final, "cuanto antes incluyas a los pacientes en las listas de espera, más negativa va a ser tu cifra".

Las regiones piden homogeneidad en los datos


Algo más crítica es la Consellería de Sanidade de Galicia (PP). "Para modificar los criterios del Real Decreto 605/2003 que regula la información sobre los tiempos de espera, lo que debe hacer el Gobierno de España es consensuar con las regiones los parámetros", han anotado. Tal y como han afirmado a este medio fuentes de la misma, "es imprescindible definir un modelo de información rigurosa y que sea común al conjunto del SNS".

A partir de ahí, el Ministerio de Sanidad debe "desarrollar un sistema técnico que haga viable la incorporación sistemática de esa información por parte de todos los miembros del SNS". "Si el ministerio consensúa con las comunidades los parámetros para el nuevo modelo de información sobre las listas de espera y desarrolla el sistema técnico que permita la incorporación de la información, Galicia se adaptará con lealtad institucional", han admitido. Eso sí, han recordado que "la Xunta hace públicos los datos sobre los tiempos de acceso a la sanidad pública gallega antes de que los divulgue Sanidad", igual que ocurre en el Principado y en Navarra, que cuentan con sistemas propios de información.

"Hay que desarrollar un sistema técnico de listas de espera con todos los miembros del SNS"


Lo mismo ocurre con el Departamento de Salud del Gobierno vasco. "Publicamos los datos de lista de espera dos veces al año, como se acordó en el Parlamento de Euskadi", han asegurado a este medio sin formar parte del debate sobre los criterios a nivel nacional.

Por su parte, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia, Extremadura y la Comunitat Valencia, todas lideradas por los populares, han señalado que debe ser Sanidad la que determine esos indicadores, por lo que no han entrado a valorar sus características.

El resto de territorios, es decir, La Rioja, Cantabria, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Baleares y Canarias no han respondido a la consulta de este medio.


Las listas de espera, a ojos de los profesionales 


El debate sobre cómo se deben medir las demoras en el conjunto de la sanidad también ha alcanzado a los propios profesionales, que tienen la oportunidad de poner su grano de arena a través de la consulta pública que ha puesto en marcha el Ministerio de Sanidad. El Consejo General de Colegios Farmacéuticos se ha desmarcado como la única entidad en presentar alegaciones al proyecto de Real Decreto del Ministerio de Sanidad para homogeneizar la información de las listas de espera, argumentando que esta norma supone una oportunidad clave para actualizar el sistema de forma progresiva y dotarlo de una interoperabilidad real entre territorios que ofrezca "una foto más real de la situación" para agilizar la toma de decisiones.

En contraste con este movimiento, tanto la Organización Médica Colegial como el Consejo General de Colegios de Enfermería reconocen no haber aportado enmiendas durante el plazo establecido, si bien ambas instituciones matizan que el planteamiento inicial de la iniciativa les resulta muy positivo y prefieren aguardar a que el texto avance en su desarrollo legislativo para profundizar en el fondo de la futura ley.

En este sentido, el Consejo General de Dentistas condiciona el éxito de la norma a una ampliación de plantillas en la sanidad pública, donde apenas operan 1.400 profesionales, advirtiendo que sin más personal auxiliar la cartera de servicios colapsará y aumentará las listas de espera.


Las sociedades científicas, ante el reto de medir su demora


Desde las sociedades científicas, la especialidad de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) revela a este diario que no ha sido "contactada formalmente ni ha participado en un proceso específico de definición de estos indicadores". Por lo tanto, como Sanidad no les ha pedido "una valoración formal", no han presentado alegaciones al Real Decreto. Además, la entidad subraya que, si se avanza hacia indicadores homogéneos de listas de espera, estos "deberían construirse con una metodología clara, comparable y clínicamente útil, definiendo de forma explícita aspectos como el ámbito, la fórmula de cálculo, el estándar, la fuente de datos, la frecuencia de medición y los criterios de priorización".

Asimismo, considera relevante "diferenciar entre primeras consultas, revisiones y atención preferente, para evitar comparaciones poco precisas entre territorios, centros y especialidades". En el ámbito respiratorio, además, destaca que "no solo son relevantes las demoras quirúrgicas", sino también "los tiempos de espera para la primera consulta especializada, especialmente en patologías respiratorias frecuentes o potencialmente evolutivas, donde el retraso diagnóstico o terapéutico puede tener impacto asistencial".


Visión de la sanidad privada


Por su parte, la Fundación IDIS, organismo encargado de aglutinar las empresas de la sanidad privada, pone el foco en el carácter estructural del problema y recuerda que las listas de espera son "uno de los principales desafíos" del Sistema Nacional de Salud, por lo que deben abordarse "de forma global". Desde la entidad señalan que el sistema sanitario público "lleva años afectado por restricciones estructurales y presupuestarias", así como por "problemas de gobernanza y un incremento sostenido de la demanda asistencial", factores que han contribuido al "aumento de las listas de espera en intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y consultas".

En este contexto, consideran que, para medir y comparar los datos de forma equitativa, "el modelo de listas de espera debe basarse en información homogénea y transparente, incorporando los principales ámbitos asistenciales, entre ellos la Atención Primaria". También destaca la importancia de que la publicación de los datos "tenga una periodicidad más frecuente e incluya análisis que permitan trabajar sobre las causas de las demoras". Por ello, concluye que sería "indispensable" avanzar hacia un sistema que "facilite un análisis de datos con fines de planificación, evaluación y toma de decisiones.
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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.