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Las competencias Medicina-Enfermería piden más equipo que "guerra de egos"

Un médico y una enfermera dan su visión sobre delegar tareas a otras áreas sanitarias en el SNS

Alejandro Prada, médico, y Elena Arias, enfermera.


16 jun 2026. 16.00H
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en los sistemas sanitarios tensionados se debe aplicar una suerte de transferencia de tareas -en inglés, ‘task shifting’- en los equipos sanitarios. El planteamiento de la institución es que las tareas específicas pueden trasladarse en estas situaciones de sobrecarga de unos sanitarios “altamente cualificados” a otros con una formación más breve, para hacer un uso “más eficiente” de los recursos disponibles. Algo parecido se extrae de la Ley General de Sanidad, que ha cumplido 40 años este 2026. “Los servicios sanitarios, así como los administrativos, económicos y cualesquiera otros que sean precisos para el funcionamiento del Sistema de Salud, adecuarán su organización y funcionamiento a los principios de eficacia, celeridad, economía y flexibilidad”, se lee en la norma.

En un contexto en el que la readaptación del Sistema Nacional de Salud (SNS) a las nuevas condiciones, como la saturación, la falta de profesionales o la ampliación de las listas de espera, los Colegios de las profesiones sanitarias expresaron a este medio que era necesario un impulso de la multidisciplinariedad, pero que debe haber unas competencias “claras y bien definidas”. Alejandro Prada, jefe de servicio de Reumatología en HM Madrid Río y en Arapiles, opina que, de hacerse una trasferencia de tareas, tiene que ser ‘de abajo hacia arriba’: “Si se hace desde arriba hacia abajo no va a funcionar, eso está claro”, afirma a Redacción Médica. Comenta que para que este planteamiento salga bien, hay que tener tres elementos en mente: el primero, que haya un equipo estable, bien entrenado y con experiencia alrededor del médico. Lo segundo es que haya protocolos concretos de actuación y lo tercero, el trabajo conjunto, “evitando la guerra de egos”, estima Prada.

El médico explica que una enfermería bien entrenada y especializada en un área hace un trabajo de gran valor, pero que eso significa que “se va a hacer desde el equipo, es decir, que el equipo controla y maneja quién va a trabajar en cada momento”. Por otro lado, explica que es fundamental que haya una dirección que supervise las necesidades: “Por ejemplo, si se necesita que entren tres enfermeras bien entrenadas y que puedan ser figuras de referencia. No que llegue una enfermera que viene de planta y que se le exija trabajo para el que no está capacitada”, expresa.

Elena Arias es enfermera de Atención Primaria, y piensa al respecto que no se utiliza al cien por cien el marco competencial que tienen como sanitarias: “Creo que nos formamos mucho con la carrera universitaria y muchas nos especializamos o realizamos formación de posgrado, pero en la práctica asistencial no se aprovecha del todo”, opina. Por este motivo piensa que las enfermeras pueden asumir competencias de otras profesiones siempre que las compartan con ellas, pero sin descuidar las propias de la Enfermería. “Si es restar calidad a lo que nosotras hacemos, que es cuidar del paciente, no lo veo”, sostiene.

Cesión de competencias: ¿evolución natural o parche?


En medio de este debate acerca de la delegación de competencias entre profesionales de la Sanidad sobresale la duda de si se trata de una evolución natural de los sistemas sanitarios o es un parche para los mismos. Arias estima que se trata de un 50-50. “Creo que es normal que evolucionen los sistemas sanitarios. Cada vez salimos más formadas, surgen más profesiones, y hay que ir ajustando en función de las necesidades del sistema”, argumenta. Pero, a la misma vez, estima que es una solución superficial: “Hay problemas estructurales que no se arreglan con ceder competencias y fingir que se ‘empodera’ a la Enfermería cuando realmente es tapar algo que se debería de hacer de otra manera, como ampliando plantillas”, recalca.

Prada va en la línea de la enfermera, pues considera que es una mezcla. “A veces se toman decisiones porque hay un problema concreto y se ataja como sea, y ese es el peligro, que se haga como un parche. Si se hace así no va a funcionar”, admite. Sin embargo, hay otra fórmula que le parece que sí puede surtir efecto: “Si se hace como parte de la filosofía del trabajo y de las necesidades que vayan surgiendo en el día a día seguro que va a funcionar, porque ha nacido de ahí, no de un parche”, alega el médico.

En cuanto a líneas rojas que consideran que no pueden sobrepasarse en lo referente a las competencias de Enfermería y Medicina, Prada admite que ese límite, cuando se trabaja en equipo, es bastante nítido en ambas partes. “Cuando uno trabaja con Enfermería y con auxiliares, hay que tener un protocolo muy concreto, y hay que saber a dónde puede llegar cada estamento. Cuando controlas tu día a día, no es difícil, porque todo el mundo entiende qué puede aportar, y qué no, y hasta dónde se puede implicar”, precisa. Arias, por su parte, no está a favor de que su sector ceda competencias: “Nos ha costado tener reconocimiento no solo profesional sino también social, por lo que no creo que tengamos que ceder competencias sino fortalecerlas, y fortalecer nuestro trabajo”, concluye.
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