El diálogo ya ha empezado. O, al menos, los primeros contactos. Los
'hermanos' de Muface,
Isfas (que dota de asistencia a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas) y
Mugeju (que hace lo propio con jueces, fiscales y el resto del personal de la Administración de Justicia), se encuentran en las fases iniciales para
valorar la posibilidad de renovar su concierto sanitario. Un contrato que
llegará a su fin el próximo diciembre y para el que, como ha podido conocer
Redacción Médica,
el sector asegurador ya ha establecido un primer contacto. Una aproximación inicial para la que las entidades comienzan a delimitar sus
líneas rojas.
"No queremos pérdidas económicas", han detallado fuentes cercanas a una de las compañías a este periódico.
Las negociaciones de los 'hermanos' de Muface
El
mutualismo administrativo se enfrenta a un momento clave. La renovación o no de los 'hermanos' de
Muface supone la casilla de salida para el modelo. Mugeju, que cuenta con algo más de 90.000 adscritos, e Isfas, con una cifra superior a los 500.000,
definirán su futuro en los próximos meses. Será entonces cuando Moncloa y el sector asegurador determinarán el destino de ambas mutualidades. Es decir, si se
prorrogan los conciertos, si se
creara un nuevo contrato o si se optara por la
desaparición del sistema.
Esas son las
posibilidades que barajan las entidades. Así lo han trasladado fuentes del sector a
Redacción Médica que, además, explican que esta situación aún tiene recorrido. "T
odavía tenemos que negociar. Hay que esperar hasta finales de año para tomar una decisión", señalan estas voces cercanas a ese diálogo entre el Gobierno y las
aseguradoras.
Los conciertos de los 'hermanos' de Muface
La situación de Mugeju e Isfas es distinta a la de
Muface. Si bien la mutualidad dirigida por Myriam Pallarés necesitó hasta
tres licitaciones para 'sobrevivir', lo cierto es que la cuantía económica fue superior a la de sus 'hermanos'. Concretamente, el concierto sanitario
rubricado el pasado 30 de abril se saldó con un monto total de
4.808 millones de euros, lo que suponía un aumento de las primas del 41,2 por ciento. Además, el contrato se extendía durante tres años: 2025, 2026 y 2027.
Estos detalles son completamente distintos para el
resto del mutualismo administrativo. Tanto Isfas como Mugeju disponen de un concierto de dos años (2025 y 2026), aunque
sus cuantías económicas son más bajas que las de Muface. Por ejemplo, en el caso de la mutualidad militar esta dotación es de
1.376 millones de euros, mientras que la de los jueces se sitúa en
175 millones.
Los modelos fueron las víctimas colaterales de la crisis sin precedentes de Muface. De hecho, cabe señalar que sus respectivas licitaciones se saldaron unos días después de la de su 'hermano' mayor. Ese espacio temporal, en el que Muface vivió el
primer proceso licitador desierto de su historia, provocó una oleada de incertidumbre para Isfas y Mugeju. Aunque una de ellas salió ilesa del que probablemente haya sido el mayor trance en los 50 años del mutualismo administrativo.
La mutualidad militar fue la que sobrevivió sin problemas. Asisa y Adeslas fueron las entidades que optaron por presentar sus ofertas a la licitación. El caso de Mugeju, sin embargo, fue distinto.
El 'hermano' judicial de Muface perdió a la mitad de sus aseguradoras. DKV, Mapfre y Sanitas
se descolgaron del sistema; mientras que Asisa, Adeslas y Nueva Mutua Sanitaria decidieron seguir en el modelo.
El
futuro de los 'hermanos' de Muface pende ahora de la negociación con Moncloa. El sector, el Gobierno, y las respectivas direcciones generales de Isfas y Mugeju, serán las encargadas de establecer el camino a finales de este año. No obstante, este recorrido tiene una línea roja: las pérdidas económicas de las entidades.
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