La digitalización marca un hito. La
receta electrónica concertada de
Muface, uno de los proyectos más ambiciosos de la mutualidad, está de aniversario. Este 4 de mayo se cumplen
seis años desde su puesta en marcha en Cantabria, la comunidad pionera en el uso de la herramienta bautizada como Sirem. Un bagaje que ya cuenta con unos resultados que comparten aseguradoras, farmacéuticos y los propios mutualistas. Y es que más allá de suponer un
impulso para la innovación tecnológica de la prestación farmacéutica, la
receta electrónica concertada de Muface propulsa una
“reducción de las consultas médicas”. Una ventaja que se suma al hecho de que la comunidad lidera el uso de este sistema en España con un
80 por ciento de uso y que, en el caso de los
pacientes de mayor edad, las fuentes consultadas por
Redacción Médica califican de “envidiable”.
La transformación del mutualismo administrativo ya es una realidad. Muface, la mutualidad dirigida por
Myriam Pallarés, está cerca de
culminar el despliegue nacional de Sirem. Será en junio, según las previsiones del organismo público, cuando
Andalucía y Cataluña se convertirán en las últimas comunidades en activar esta herramienta que permite
retirar medicamentos sin necesidad de presentar un talonario en papel. Y, precisamente, Cantabria es el territorio con mayor recorrido en este sentido.
Cantabria lidera el uso de la receta concertada de Muface
Si bien tanto el sector
asegurador como el Colegio de Farmacéuticos de la comunidad no revean el número de dispensaciones realizadas desde 2020, en lo que sí coinciden es que el
grado de uso de la receta electrónica concertada de Muface. “Es el más alto porque se les ha dado mucha formación a los médicos al respecto”, explica María García del Hierro, la presidenta de los
boticarios de Cantabria.
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Cantabria es la que más usa la receta concertada porque "se ha dado mucha formación a los médicos"
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Por su lado, las aseguradoras consultadas por
Redacción Médica abordan las razones que han llevado a Cantabria a obtener un
grado de uso superior al 80 por ciento de esta herramienta. Un porcentaje que la mutualidad resaltó en su último Consejo General y que ahora tiene una explicación: “El elevado nivel de uso de la receta electrónica concertada de
Muface en Cantabria responde, en primer lugar, a su
carácter pionero en la implantación del sistema”.
Con esa idea responde el sector asegurador que, no obstante, realiza otro apunte sobre la situación del
territorio cántabro: “Con un
ecosistema sanitario altamente digitalizado e integrado, donde la receta electrónica está extendida en todos los niveles asistenciales, facilitando su uso también en el ámbito mutualista”.
Cantabria es la comunidad autónoma que lidera el uso de la receta electrónica concertada de Muface. Esta es la idea que comparten tanto la mutualidad en sus informes como los distintos protagonistas del mutualismo. Es decir,
farmacéuticos, aseguradoras y los mutualistas. De hecho, desde el sector de las compañías insisten en que la comunidad es un
“modelo de referencia” de cara al despliegue nacional de esta herramienta.
Pero, ¿
por qué no se ha llegado al 100 % de
uso de la receta digital de Muface tras seis años desde su primera activación? Las fuentes del sector asegurador cuestionadas por este periódico dan respuesta a esta incógnita. “Varios factores explican que un porcentaje de mutualistas todavía no utilice la receta concertada, entre ellos la
brecha digital y la resistencia al cambio, especialmente en
perfiles de mayor edad o más reticentes al uso de la tecnología”, mencionan.
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"La receta electrónica no está implantada en todos los grupos hospitalarios"
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A lo que añaden que “la receta electrónica
no está implantada en todos los grupos hospitalarios”.
Los farmacéuticos también tienen voz en este contexto. La presidenta del Colegio de boticarios de Cantabria destaca que no se llega al 100% de uso “porque
hay situaciones que precisan de receta de papel como, por ejemplo, una fórmula magistral”.
“La principal limitación de la receta electrónica de Muface es la
dependencia tecnológica, y creo que eso es lo que nos impide estar al 100% de uso”, explica Antonio Fernández, un profesional asentado en Torrelavega (Cantabria).
Menos consultas por la receta digital de Muface
En este contexto, el boticario ahonda en las barreras que se han logrado superar en estos seis años. “Ha habido pequeños
problemas de dispensación o errores en duplicidad de tratamientos que ellos no entienden”, recuerdan. Y suma que, de cara a
‘romper’ la brecha intergeneracional en el uso de las nuevas tecnologías entre los funcionarios, se ha marcado otro hito.
“Se ha reducido mucho. La receta electrónica no requiere conocimiento tecnológico para el paciente; ellos acuden con su tarjeta sanitaria. Aunque es envidiable cómo se ha adaptado la gente mayor”, incide Fernández.
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"No requiere conocimiento tecnológico para el paciente; es envidiable cómo se ha adaptado la gente mayor"
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Elena Gómez (Santander, 26 años) es una de las mutualistas que ha vivido de primera mano tanto esa ruptura de la brecha digital con Sirem en Cantabria. Comenzó siendo beneficiaria y, desde hace unos años, pasó a convertirse en mutualista. “Creo que no hay demasiadas
diferencias en el uso entre los más mayores y los más jóvenes. En mi caso, la receta electrónica
me ha ayudado a no acudir tanto al médico”, apunta.
El futuro parece claro. Farmacéuticos, mutualistas y el sector asegurador vislumbran que la implantación total de la receta electrónica concertada de Muface, un sistema que ya está presente en todo el país
a excepción de Cataluña y Andalucía, va a suponer un gran avance para la transformación digital del modelo. Y es que las compañías ponen a Cantabria como ejemplo de este cambio que, según ellas, “permitirá a corto plazo
normalizar el uso de la receta electrónica en todo el sistema Muface”.
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