Haya incidido de forma directa o no, lo cierto es que, una vez se ha tomado distancia mediática respecto a la
crisis del hantavirus, la preocupación de los españoles por la sanidad ha caído de forma notable entre mayo y junio. Es, al menos, lo que refleja el avance de resultados del
Barómetro del sexto mes del año elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En mayo, la salud era el principal problema de España para el 17,8 por ciento de los encuestados, lo cual la situaba como la cuarta preocupación nacional, pero,
en junio, ese porcentaje ha caído más de cuatro puntos, hasta el 13,7 por ciento.
Fruto de ello,
la sanidad ha descendido hasta el séptimo lugar en la lista de problemas para los participantes, superada por la corrupción y el fraude (justo tras los últimos escándalos en torno al PSOE), los problemas políticos en general, la calidad del empleo y el Gobierno y partidos o políticos concretos. La vivienda se mantiene a la cabeza de la lista de principales preocupaciones en España (un 41,5 por ciento de los encuestados lo identifica así), seguida de la crisis económica (un 19,2 por ciento) y la inmigración (un 18,9 por ciento).
El tercer mayor problema a nivel personal
En lo que concierne a los problemas que más afectan a nivel individual, la salud también ha perdido fuelle, aunque en menor medida. Si en mayo el 27,3 por ciento de los españoles la señalaban como principal preocupación personal, el porcentaje ha bajado hasta el 21,7 por ciento en el avance del Barómetro de junio. No obstante, se sigue manteniendo en el tercer lugar, por detrás de la crisis económica (28,4 por ciento) y la vivienda (27,4 por ciento).
El proyecto sanitario del Gobierno tendría continuidad
El CIS
continúa otorgando al PSOE la victoria en unas potenciales elecciones generales, con una estimación de voto del 31,3 por ciento, frente al 27,1 por ciento del PP. Son, respectivamente, casi cinco puntos menos y algo más de dos puntos más respecto al Barómetro de mayo. La encuesta también refleja una ligera bajada de la estimación de voto para Vox (15,8 por ciento) y una leve subida para Sumar (6,4 por ciento).
Aunque con un balance ajustado, los resultados del CIS dan
continuidad al proyecto sanitario del actual Gobierno de coalición. Las estimaciones de voto de todos los socios de investidura suman un 46,4 por ciento, frente al 43 por ciento de PP, Vox y UPN. Ni siquiera sumando a estos el 1,9 por ciento del voto estimado para Se Acabó la Fiesta, que no concurrió a las elecciones generales de 2023, se superarían los apoyos al bloque de investidura.
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