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Influencers sanitarios y el veto en redes a menores: "Educar antes que ley"

Mientras que algunos profesionales abogan por la prohibición, otros se muestran escépticos y priorizan la educación

Mario Gil, Carlos Yebra, Elena Monje y Esther Gómez.


06 feb 2026. 13.50H
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado esta semana la prohibición del uso de las redes sociales en menores de 16 años, una decisión que ha despertado las críticas entre los grandes magnates de las compañías como Elon Musk, propietario de X, o Pável Dúrov, de Telegram. La medida ha abierto una reflexión en el sector sanitario. Psicología apoya esta limitación, en un momento marcado por la necesidad de proteger la salud pública. Mientras que la Asociación Española de Pediatría (AEP) también la ha respaldado para proteger a los menores de un uso precoz y sin supervisión de los dispotivos móviles. Pero ¿qué piensan los influencers sanitarios que están directamente ligados a estas redes?

Sobre esta medida no todos los profesionales opinan exactamente igual. Mientras que algunos creen que esta opción beneficiaría a los adolescentes, otros se muestran más escépticos y creen que la clave en este asunto no es la prohibición, sino la educación.

Que las redes sociales afectan negativamente a la salud de los adolescentes es un "problema real que no se puede negar". Así de sincero se muestra el médico Mario Gil -Marius Lekker-, quien resalta que hay estudios científicos que relacionan el consumo de estas plataformas con el aumento de la depresión y la ansiedad. "Lo peor es el tema de las comparaciones. Ven sitios a los que no les invitan, personas que les parecen más guapas que ellos mismos… y todo eso acaba afectando a su salud mental", ha afirmado el especialista en Medicina Preventiva y de la Salud Pública. 

¿Cómo evitar los aspectos negativos de las redes sociales?


Y, a pesar de que este médico es consciente del problema, no cree que la solución esté en prohibir el acceso a los adolescentes, sino en educarlos desde casa, para que sean capaces de hacer un buen uso de estas herramientas digitales. "En Salud Pública no se suele abogar por la prohibición. Con el tabaco todos lo tenemos claro, pero este caso es más sutil y hay perfiles que pueden hacer un uso correcto", ha resaltado a Redacción Médica.

A título personal, Gil no cree que esta medida vaya a afectarle negativamente en su trabajo. Aunque tiene cerca de 1.500.000 seguidores en todas sus redes sociales, el porcentaje de menores de 16 años que le sigue es "muy bajo". Aun así, duda de que esta prohibición llegue a aplicarse, pero, si lo hace, es consciente de que los usuarios encontrarán la forma de saltarse los obstáculos. "Lo harán con una VPN o de otra forma", ha indicado, aunque cree que antes de abordar este debate habría que priorizar otro que, a su juicio, es bastante más preocupante: la pornografía y su acceso temprano

De lo que se ha dado cuenta Gil es de que hay seguidores que han encontrado su vocación por la Medicina tras ver sus contenidos. Y es que muchos de ellos ven sus vídeos y empiezan a interesarse por la profesión porque quieren entender las bromas, memes y, en general, el humor que desprende este facultativo. "Son personas que tienen la edad justa para empezar a informarse sobre aspectos relacionados con la Medicina. Es absurdo que no puedan acceder a un contenido médico y sí a las canciones de Bad Bunny", ha terminado.

La labor de los sanitarios en las redes sociales


Una opinión que, en su mayoría, comparte Carlos Yebra, residente de cuarto año de Cardiología. En una conversación con Redacción Médica, este futuro especialista deja claro que "no le gusta hablar de política", pero incide en la importancia de educar antes de prohibir, al igual que lo ha hecho Gil. "Con eso tendrán los conocimientos suficientes para distinguir lo que es correcto de lo que no", ha subrayado.

Por tanto, Yebra, quien suma más de 100.000 seguidores entre todas sus redes sociales, asevera que restringir el acceso de los menores "no es adecuado". "Hay parte de mis seguidores, aunque son pocos, que se encuentran cursando Bachillerato o la ESO y me escriben diciendo que les gusta mi contenido y que tienen muchas ganas de entrar en Medicina", ha explicado.

Acoso y bullying en las redes sociales


Estos mensajes son, para Yebra, un reflejo de los aspectos positivos que tienen las redes sociales sobre los menores. "Es contenido útil que les acerca al sector y les ayuda a saber a qué se quieren dedicar en el futuro", ha afirmado, aunque también es consciente de los aspectos negativos que tienen estas aplicaciones, como el acoso o el bullying. "Hay personas que suben contenido inadecuado, es cierto, pero es fundamental que la educación se imparta en los hogares y en los colegios. Por eso, prohibirlas me parece una medida muy agresiva", ha afirmado.

Una opinión algo distinta a la que ha podido expresar Elena Monje, farmacéutica. Ella se posiciona a favor de esta medida y lo hace desde una visión "clara, sanitaria y adulta". "Creo que es una decisión necesaria, sobre todo, porque quita una presión enorme a muchas familias", ha subrayado a este medio.

Presión social con el uso de las redes sociales


Monje, quien supera el millón de seguidores en las redes sociales, comprende que haya padres que permiten a sus hijos acceder a estas herramientas digitales porque allí están todos sus compañeros, pero cree que, si existe una “norma clara” que lo prohíba, esa "presión social" que pueden sentir desaparece. “No es solo una prohibición, es un respaldo a los progenitores que intentan educar con criterio en un entorno que lo pone cada vez más difícil”, ha subrayado.

Asimismo, esta farmacéutica ha querido subrayar un aspecto que considera clave en toda esta polémica: la desconexión real del entorno escolar cuando llegan a casa. "Sin redes sociales, el colegio no continúa las 24 horas del día en forma de mensajes", ha afirmado. Y con ello, según añade, se logra proteger la salud mental de los más pequeños al separar lo que es su vida real de lo que ocurre en el mundo digital.

Divulgación sanitaria y redes sociales


Es cierto que la mayoría del público de Monje supera los 16 años y, por tanto, esa prohibición no tendrá un gran impacto en el número de visitas de sus publicaciones. Pero para ella, este aspecto es secundario, ya que aclara que su contenido no está dirigido, en absoluto, para los adolescentes. “Creo que sí deben tener acceso a información sanitaria accesible, pero no creo que las redes sociales abiertas sean el canal adecuado", ha admitido.

En el centro de la balanza se encuentra Esther Gómez, enfermera. Sobre esta propuesta ella no ve la cuestión en blancos o negros, sino en grises, y subraya que todavía es muy pronto para saber cuáles serán los efectos reales de esta prohibición, tanto en el desarrollo de los menores como en el trabajo de los ‘influencers’ sanitarios.

Prevención de los menores de edad


Gómez, quien solo en Instagram alcanza los casi 430.000 seguidores, ha comenzado dando su opinión sobre las redes sociales haciendo un símil. "Son como un cuchillo, tú puedes usarlo para ingerir alimentos o para hacer daño a una persona". En su caso, como divulgadora, utiliza estas plataformas para generar conciencia positiva en los adolescentes, y que puedan informarse sobre aspectos relacionados con la salud. 

Sin embargo, al igual que todos sus compañeros del sector, también es claramente consciente de todos los aspectos negativos que conllevan. Por ello, considera que es una medida favorable si logra prevenir entre los adolescentes temas tan preocupantes como los trastornos alimenticios, el acoso y el bullying, entre otros.

La protección de los menores en las redes sociales


Eso sí, esta enfermera ha aclarado que antes de ser creadora de contenido es profesional sanitario, y siempre va a priorizar la protección de los menores "por encima de todo", incluso, de perder visualizaciones en sus vídeos. "Yo divulgo porque quiero cuidar de la salud de las personas", ha incidido.

Y es que el problema no son las redes sociales en sí, sino que, a través de ellas, se les está dando información personal a "todo el mundo". "Cualquier perfil puede conectar con tu hijo, sacarle información o, incluso, acosarle. Es muy peligroso y creo que ahí está el verdadero riesgo", ha indicado. Aun así, no menosprecia todo el trabajo que hace ella misma y sus compañeros del sector, y que considera que tiene un "impacto muy bueno" en la salud de las personas. 

Por tanto, Gómez se encuentra en una postura ambivalente. No apoya del todo la medida porque desconoce qué implicaciones reales tendrá en el desarrollo de las redes sociales y en la seguridad de los menores, pero tampoco la rechaza. "Creo que nosotros -los influencers- somos espectadores de lo que pueda suceder. Si puede aportar cosas positivas, fantástico, pero no creo que deba estar nuestro beneficio por delante de los adolescentes", ha terminado.
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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.