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Infecciosas pide "tranquilidad" ante el brote de virus Nipah en India

La Seimc asegura que el riesgo de contagio en España sigue siendo "muy bajo" siempre que se mantenga la vigilancia

María del Mar Tomás, portavoz de la Seimc.


26 ene 2026. 19.25H
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El nuevo brote del virus Nipah en el estado indio de Bengala Occidental (India) -con cinco casos confirmados-, ha vuelto a poner en alerta a la  Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, los expertos descartan que la situación suponga un riesgo elevado fuera de Asia. Así lo afirma María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) y epidemióloga en el Hospital Universitario de A Coruña, que asegura en Redacción Médica que el riesgo a nivel global, y especialmente en España y en Europa, "es muy bajo para la población general, siempre que se mantenga una vigilancia activa en viajeros".

"Eeste virus ha provocado brotes recurrentes en Asia y concretamente en India en varias ocasiones", señala la experta. Por eso, la OMS mantiene bajo estrecha vigilancia al Nipah: "Lo clasifica como un patógeno de alta prioridad por su potencial epidémico-pandémico y por su alta mortalidad, con una importante capacidad de transmisión entre animales y humanos". En cambio, insiste en que "aunque el virus sea letal y tenga estas características, su potencial de propagación en España es bastante limitado".


Transmisión y brotes hospitalarios


La epidemióloga recuerda que en Asia "las principales rutas de transmisión son los murciélagos o productos contaminados, como fruta o savia de palma, así como el contacto cercano con personas infectadas o con sus fluidos". Sobre el brote actual, apunta que "parece que se trata de un brote nosocomial, con personal sanitario infectado tras atender a pacientes, lo que refuerza la importancia del control hospitalario".

En este sentido, subraya que "si se establece un control epidemiológico adecuado -con aislamiento, rastreo de contactos y cuarentena- el brote se puede controlar". Y es que el virus Nipah es especialmente grave porque "no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico". "La atención se basa en soporte clínico intensivo y control de las complicaciones", asegura.

Aun así, insiste en un mensaje de calma y señala que, en cuanto a las medidas recomendadas a nivel internacional, "lo prioritario es detectar los casos en hospitales y en la zona afectada y estudiar los contactos mediante técnicas moleculares como la RT-PCR", la técnica "estándar para detectar el ARN viral y puede realizarse en laboratorios de microbiología o centros especializados en virus epidémicos":

A esto se suma la importancia de "aislar de forma preventiva para contener el brote", ya que el periodo de incubación es de entre 4 y 14 días, por lo que el aislamiento preventivo suele situarse en torno a dos semanas”. Además, añade que "también es fundamental controlar las salidas y entradas de esas zonas para evitar que el virus se exporte, aunque no se transmite con facilidad como otros virus respiratorios".

Preparación del sistema sanitario español


Sobre la capacidad de respuesta en España, la epidemióloga se muestra confiada: "Tenemos experiencia en el manejo de virus letales y, ante la mínima sospecha en un viajero procedente de una zona afectada, se activaría la vigilancia, el aislamiento y las técnicas moleculares de detección".

Aún así, Tomás destaca que el mayor reto ante un posible caso importado sería el diagnóstico precoz: "La fiebre o cefalea pueden corresponder a muchos virus, por lo que es clave que los profesionales sanitarios tengan en mente el antecedente de viaje a países donde se ha detectado Nipah para incluirlo en el diagnóstico diferencial". "El mensaje es de tranquilidad, siempre que el brote se controle y se mantengan las medidas epidemiológicas de contención", concluye.

La infección por Nipah suele comenzar con síntomas inespecíficos, como fiebre, dolor de cabeza, vómitos y fatiga, que pueden evolucionar rápidamente hacia dificultad respiratoria, alteraciones neurológicas, encefalitis, convulsiones e incluso coma. La tasa de mortalidad puede oscilar entre el 40 y el 75 por ciento según el brote y la capacidad de respuesta sanitaria. Por este motivo, la detección precoz, el aislamiento de los casos y el control de contactos siguen siendo las herramientas clave para evitar su propagación, pese a que los brotes están siendo esporádicos en países como India, Bangladesh, Malasia y Filipinas.

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