El
brote de
virus Nipah en la India está poniendo en alerta a las instituciones sanitarias de todo el mundo por los riegos de una enfermedad para la que, a día de hoy, no hay
vacuna.
En este contexto, dos investigadores han desarrollado un
modelo matemático que analiza cómo se transmite el
virus Nipah desde murciélagos frugívoros a humanos a través de alimentos contaminados y qué estrategias permiten frenar los contagios con menor coste. El trabajo, de carácter teórico,
se centra en un patógeno zoonótico de alta letalidad para el que no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico.
El modelo incorpora de forma explícita la contaminación de alimentos como vía de transmisión, un elemento que los autores tratan como un compartimento independiente. A partir de esta estructura, el estudio analiza la interacción entre
poblaciones de murciélagos y humanos, la persistencia del virus en el entorno y la evolución de los contagios en distintos escenarios.
El análisis muestra que
la dinámica del brote depende del valor del número básico de reproducción. Cuando este indicador se sitúa en valores iguales o inferiores a uno, la infección tiende a desaparecer. En cambio, si supera ese umbral, el modelo predice que el virus puede mantenerse de forma endémica en la población.
Los investigadores comparan dos tipos de medidas de control aplicables en contextos donde no es viable una vacunación masiva. Por un lado, las acciones destinadas a
reducir la transmisión entre personas, como la limitación del contacto, el uso de protección y la vigilancia clínica, consideradas las más costosas. Por otro, las
estrategias orientadas a minimizar la exposición a alimentos contaminados mediante campañas de concienciación, que el modelo identifica como menos costosas.
Eficacia contra el virus Nipah en función de cómo se transmite
Las simulaciones indican que
la eficacia de cada estrategia depende de la vía de transmisión dominante al inicio del brote. Si los contagios se originan principalmente por el consumo de alimentos contaminados, las medidas de prevención comunitaria resultan más eficientes en las primeras fases. Si predomina la transmisión entre personas, las intervenciones dirigidas a frenar el contacto humano tienen un mayor impacto en la reducción de casos.
El estudio también señala que
la combinación de ambas estrategias logra una reducción más clara del número de infectados que la aplicación de una sola medida. Además, el análisis de sensibilidad identifica la transmisión de persona a persona como el factor más influyente en la propagación del virus entre humanos.
El trabajo se basa en
parámetros estimados a partir de brotes previos de Nipah en Bangladesh y en simulaciones numéricas, y no incluye datos clínicos ni experimentales. Sus autores subrayan que el modelo pretende servir como herramienta de apoyo para orientar decisiones en escenarios de brote, ajustando la respuesta a la vía de transmisión predominante en cada momento.
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