En el estado de Bengala Occidental (India), una
joven enfermera de 25 años ha muerto tras más de un mes ingresada debido a complicaciones derivadas del
virus Nipah. La profesional sanitaria, que trabajaba en un
hospital de Barasat, presentó al principio
síntomas leves que se agravaron rápidamente, incluyendo afectación respiratoria y neurológica. Aunque las pruebas posteriores descartaron la presencia activa del virus, su estado general continuó deteriorándose hasta que
sufrió un paro cardíaco, según han confirmado las autoridades locales.
El caso forma parte de un
brote limitado entre personal sanitario, sin evidencia de transmisión sostenida en la comunidad. Este virus zoonótico, transmitido principalmente por murciélagos o alimentos contaminados, puede causar encefalitis y complicaciones respiratorias graves. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasifica como
patógeno prioritario por su alta mortalidad y la ausencia de tratamientos antivirales o vacunas aprobadas, lo que hace
esencial la vigilancia y el control en áreas afectadas.
Riesgo para España: muy bajo, pero monitorizado
El Ministerio de Sanidad ha hecho una evaluación de riesgo por la que asegura que el virus Nipah
no se ha detectado en España y no existen
especies animales locales que puedan actuar como reservorio. El único antecedente fue la presencia aislada del murciélago frugívoro
Rousettus aegyptiacus en Canarias en el año 2000, una especie que fue erradicada en 2005 y cuya tenencia y comercio están prohibidos desde 2013. Esta medida, sumada a la
prohibición de importar animales o productos de riesgo -incluyendo cerdos y productos porcinos- desde zonas afectadas, hace que
la probabilidad de un caso autóctono sea remota.
Aunque España recibe
viajeros desde India y Bangladesh,
el riesgo de un caso importado se considera muy bajo. Incluso si se presentara un caso aislado procedente de las zonas endémicas,
el impacto sobre la población sería mínimo, gracias a la alta capacidad del sistema de vigilancia epidemiológica, los
laboratorios especializados y la Red de Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan).
Sintomatología y gravedad del virus Nipah
La infección por Nipah suele comenzar con
síntomas que recuerdan a un resfriado o gripe, como fiebre, dolor de cabeza, vómitos y fatiga. Sin embargo, la enfermedad puede progresar con rapidez hacia
complicaciones más graves, incluyendo dificultad respiratoria, convulsiones,
encefalitis y alteraciones neurológicas que pueden
derivar en coma.
Esta progresión explica la alta letalidad del virus, cuya mortalidad asociada oscila
entre el 40 y el 75 por ciento, dependiendo de la rapidez en la detección y del soporte médico disponible. Por esta razón, es necesaria una identificación temprana, el aislamiento de los casos y el control riguroso de contactos en las
principales herramientas para evitar la propagación. Pese a su peligrosidad,
los brotes han sido esporádicos y localizados en países como
India, Bangladesh, Malasia y Filipinas.
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