La reforma ya está en marcha. El
mutualismo administrativo se encuentra inmerso en un cambio histórico para el modelo. La
mejora de sus prestaciones sanitarias, la vigilancia al sector asegurador o el fomento de determinados medicamentos son algunos de los ejes que guían su rumbo. La
implantación total de la receta electrónica concertada en
Muface es uno de esos asuntos que están en el tintero, y que se utilizará para escribir este nuevo capítulo de la mutualidad. Sin embargo, el modelo liderado por
Myriam Pallarés tiene, según una encuesta interna,
obstáculos en la
convivencia entre la receta electrónica de su sanidad pública y la del modelo concertado, que es la que aún no está presente en cuatro comunidades autónomas.
Muface dibuja la situación de su
receta electrónica. Un sistema que
permite retirar medicamentos sin necesidad de presentar un talonario en papel, y que en los últimos meses se ha vuelto a poner sobre relieve tras la crisis sin precedentes de la mutualidad. Fue entonces, en pleno verano, cuando el modelo
reactivó sus planes y siguió con el aterrizaje paulatino de esta herramienta digital en todo el país.
La convivencia de su receta electrónica
La mutualidad liderada por Myriam Pallarés tiene a su receta electrónica concertada como uno de los
grandes hitos en materia digital. Así lo ha expresado en los últimos tiempos, así como en las últimas cumbres que han reunido a representantes políticos, sindicatos y a la cúpula de
Muface. De hecho, si bien el modelo se planteaba que la implantación de la receta electrónica concertada conquistase a sus últimas cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía) durante el primer trimestre de 2026, fuentes sindicales han trasladado a
Redacción Médica que
este aterrizaje se retrasará.
Más allá de eso, lo cierto es que
Muface ya conoce la imagen completa de la situación de su receta electrónica concertada y de la pública. Los resultados de una encuesta publicada por la propia mutualidad son los que evidencian la situación de esta herramienta entre los mutualistas y los beneficiarios, que en total suman a más de un millón y medio de personas.
Muface ahonda así en cómo es esa
convivencia entre el talonario en papel y la receta electrónica. De esta forma, indica que entre un 5 por ciento de los médicos de Atención Primaria y en un 3 por ciento del resto de facultativos, “el médico da a elegir al paciente la forma en la que dispensarle la receta”. Esa es la base, pero lo cierto es que a este daño la mutualidad añade otro apunte:
“Si le han prescrito en papel, en un 11 por ciento de los casos ha sido a petición del propio mutualista”.
La encuesta de Muface despliega
más datos sobre el uso de esta receta electrónica. “En un 41 por ciento de los casos al paciente le han prescrito en papel a pesar de haber solicitado que lo hagan mediante el uso de e-receta”, señala la mutualidad.
Es así como hace referencia a Sirem, el nombre por el que se bautiza a la receta electrónica concertada de la mutualidad. En este punto cabe señalar que la herramienta ya está disponible en
Cantabria (2020);
Asturias y Canarias (2022);
Extremadura y La Rioja (2023); y
Navarra, Murcia, Islas Baleares, Ceuta y Melilla (2024). Tras el fin de la crisis sin precedentes de Muface, se unieron
Castilla-La Mancha y Galicia en julio de 2025; Aragón en septiembre; y Madrid y
País Vasco en noviembre.
Con este escenario, lo cierto es que esta convivencia de la receta electrónica y el talonario en papel se topa con otro muro a su paso. Tal y como apunta la mutualidad, en el 55 por ciento de los casos es el médico el que no dispone de Sirem, “y
en un 11 por ciento se ha prescrito en papel debido a problemas técnicos en el momento de la prescripción”.
Precisamente el uso de la receta electrónica concertada de Muface entre los médicos es otro de los asuntos que incluye esta encuesta.
Tal y como sacó a relucir Redacción Médica, el 62 por ciento de los médicos de la mutualidad han asegurado que
"pierden tiempo" con esta herramienta. Un tema sobre el que también han ahondado fuentes sindicales en conversación con este periódico, que indican que profesionales “no la están utilizando”. Más aún, inciden en que “hay un problema con la receta concertada de Muface en todo el país.
Que esté en una comunidad no significa que esté implantada al 100 por ciento”.
Este es el
panorama que tiene ante sí la implantación total de la receta electrónica concertada. Una herramienta que se alza como uno de los principales ejes de la reforma interna del modelo, cuya hoja de ruta se dio a conocer en el
último Consejo General de la mutualidad celebrado el pasado diciembre. Fue entonces, como avanzó este periódico, cuando el modelo de Myriam Pallarés también avanzó otros asuntos de gran calado entre los mutualistas como las negociaciones por la
inclusión del 112 en la sanidad concertada, la posibilidad de eliminar el copago farmacéutico o las
primeras pinceladas de su nuevo concierto sanitario.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.